En el adiós al doctor Ortega

Vaya esta crónica sentimental dedicada al eminente doctor José Manuel Sánchez Ortega, a quien admiré desde muchos años antes de ser su amigo y que esta tarde de domingo nos ha dejado en su querida Barcelona, víctima de la lacra del Covib-19.

Tiemblan las manos, la emoción se hace presente con un nudo en la garganta y apenas puedo teclear para escribir esta crónica sentimental en unos momentos que nos rodea  tanto dolor e incertidumbre. Pero hay que hacer de tripas corazón y seguir adelante, aunque en las cunetas de la vida ya vayan quedando tantos amigos y recuerdos. Esta tarde de domingo, plomizo y marcado por la incertidumbre, se ha marchado a la eternidad el doctor José Manuel Sánchez Ortega, eminente doctor que viera la luz en La Fuente de San Esteban, localidad de la que tanto presumía por el mundo, hombre de bien y un señor que protagonizó una destacadísima página como cirujano en Barcelona.

Alto y delgado, de aspecto vareado y cierto parecido con el literario personaje de don Quijote, el doctor Ortega, un buen día envolvió sus sueños en una maleta para marchar a Barcelona y poner raíles en sus metas de ser cirujano. Atrás quedaban las encinas de su tierra natal que clavan sus raíces en el fondo de los siglos, sus años de estudiante en Salamanca, el primer destino profesional en el pueblo serrano de Garcibuey y las sustituciones que llevó a cabo en La Fuente de San Esteban a la figura del titular, el histórico don Luis Sánchez-Abarca.

Cargado de ilusiones abrazó a esa Barcelona de los años 60 que cada jornada acogía, generosa, a tantos miles emigrantes. Era la Barcelona que jueves y domingos llenaba La Monumental para admirar a El Viti, a El Cordobes, a Camino, a Bernadó…; en la misma que un día de julio de 1972 aplaudió con fervor a Julio Robles, un mozo de su pueblo que tomaba la alternativa y además de torero grande fue amigo suyo y un buen día, años después, en ese mismo escenario, le brindó un toro. Y a esa plaza siempre iba a ver torear a otro querido paisano, al maestro Juan José, muy unido a su familia, además de ser vecinos. Y soñaba con verla abierta de nuevo para admirar a Alejandro Marcos, nieto de su querido amigo Jesús y que fue su última ilusión torera.

Era la Ciudad Condal del Barça inmerso en los tiempos post-Kubala y que aún debería esperar la llegada de un astro holandés llamado Johan Cruyff para cambiar la historia de ese club y convertirlo en una fábrica de sueños. La Barcelona de La Rambla rodeada de sus personajes pintorescos que se confundían entre los soldados de la VI Flota Americana que aprovechaban el ocio del paseo hasta regresar a los barcos atracados en ese puerto, que escoltado por el mirador de Colón. La que enamoraba con su barrio Gótico y sus calles cargadas de encanto, con su preciosa Catedral y la basílica de Santa María del Mar mucho antes de que Idelfonso Falcones se inspirase en ella para escribir esa delicia de las letras castellanas llamada ‘La Catedral del Mar’.

Noviembre de 2018, en la Casa de Castilla y León, de Barcelona, en la presenciaración de ‘Latidos del Fútbol Charro’. Junto a Silvestre Sánchez Sierra y diferentes personalidades del fútbol -Paco Seirulo, José Manuel Sánchez Rodilla, Ángel González, Paco Martínez, Miquel Corominas y Rafa Marañón-.

En ese ambiente impregnado por la brisa del Mediterráneo, un muchacho de La Fuente de San Esteban escribía su gran historia de cirujano de leyenda con sus manos de oro para recuperar la salud de la vida, la alegría perenne en su rostro, la solidaridad en su alma y la sensibilidad en ese corazón que siempre ha bombeado sangre de humanidad. La misma que se alió a él y lo acompañaba cada año en el momento de regresar a su pueblo, junto a su mujer e hijos para disfrutar del Corpus –fiestas que pregonó en lujosa disertación en el año 1987- rodeado de su pandilla de siempre -Martín García, Ángel Vicente, Ballesteros, Jesús Marcos, su primo Andrés…- y sin apenas poder caminar por la calle para detenerse a saludar a tanta gente como la que se le acerca para tributarle gratitud y amistad.

El doctor Ortega, Jose para sus paisanos, siempre conservaba el aura de su humildad y señorío que le supo impregnar en el hogar familiar su madre, Paca ‘La Vicentilla’, una mujer luchadora que quedó viuda muy joven y entregó su vida al trabajo para darle carrera a sus hijos. El que le hizo ser un cirujano referencia. El que siempre regresaba a su pueblo rodeado de tantas emociones y sentía el cariño de la gente como un rey que regresa del exilio.

Ahora, en estos días de caos e incertidumbre, en medio de este domingo plomizo, se nos ha ido por sorpresa. Se ha ido un señor que era todo bondad y tiemblan las manos. Mientras la emoción se hace presente con un nudo en la garganta y apenas puedo teclear para escribir esta crónica sentimental a José Manuel Sánchez Ortega, a José, el de Paca ‘La Vicentilla’, un charro lígrimo.

 

 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

12 comentarios en “En el adiós al doctor Ortega

  1. Me quedo con el grandisimo recuerdo del 14 de marzo de 2020 a las 8 de la mañana cuando te mandé un whssap felicitandote. Sé que me leistes pero no tuviste fuerza para contestarme. Conservaré conmigo siempre la cicatriz que me hiciste y por la cual me salvastes la vida. Siempre estarás en mi pensamiento.

  2. El Dr Jose Manuel Sanchez Ortega va ser un mestre per mi com cirugià. Després amb el temps ha esdevingut un amic i un model profesional en la meva carrera. No he conegut cap cirurgià mes hàbil, treballador i honest. Les millors persones son les que abans ens deixen, o potser només es que son les trobem a faltar mes.
    Joan Figueras MD, PhD, AFC (Hon), EHPBA (hon), ESA

  3. Tuve el gran privilegio de conocerle y formar parte de su vida como amiga y compañera de trabajo durante 48 años,un gran vacío.Un abrazo a toda la familia

  4. Una despedida muy emocionante.
    Lo describes tal cual era.
    Cuando lo conocí yo también dije me recuerda al caballero de la triste figura.

  5. Querido Jose
    Fue un placer y un honor conocerte. Siempre supe que eras un excelso cirujano pero lo que me encandiló fue tu bondad, señorío, humildad y buen talante. Ojalá hubieran muchos como tu. Seguro que el mundo sería mucho mejor. Vete tranquilo pues tu hiciste mucho por la humanidad. Sin ti, este mundo que has dejado, hubiera sido mucho peor. Gracias José

  6. Esta mañana me he enterado del fallecimiento del Dr. Sanchez Ortega, al que conocí y con el que compartí Hospital entre los años 1974 a 1994. Cirujano hábil y muy resolutivo, hombre de pocas palabras y muy entrañable compañero.
    Lamento profundamente esta pérdida de forma tan imprevista y le envío a su familia mi más sentido pésame.

  7. Yo lo conocí en el Hospital de la Esperança y en el Mar. En mis 42 años de profesión ( enfermera) no conocí ningún médico con tanta profesionalidad, humanidad y compañerismo. No hubo ni una sola vez que me lo cruzase y no me diese un abrazote y un beso. Lo más triste es que no podamos ir a su despedida. EPD

  8. Ahora mi cabeza se inunda de muchos recuerdos, yo tuve la suerte de tener al Dr Sánchez Ortega como uno de mis maestros cuando hice mi residencia de cirugía en la antiguamente llamada Residencia Principes de España , de él aprendí los fundamentos de la Cirugia, fundamentalmente el sentido común y los gestos quirúrgicos rápidos pero eficaces que me han sido de gran utilidad en toda mi carrera. De él aprendi el respeto para los pacientes, pero también hacia los compañer@s Quiero con esta nota acompañar a su familia en el dolor de tan inestimable pérdida

  9. Le conocí en la presentación de un libro del amigo comun Paco Cañamero y lo traté con más intensidad en la posterior cena. Una persona extraordinaria, humana y profesionalmente. Siento mucho que nos haya dejado aunque siempre lo tendremos en la memoria por su grandeza y bondad. Descansa en paz, amigo.

  10. Lo conocí hace pocos años por intermedio de un amigo común, jugábamos al Golf y nos llamó la atención al ver una Eminencia como cirujano, la bondad que emanaba y la sencillez que tenía. Nos hacía sentir como uno más de su familia; el Dr. Eduardo Jaurrieta Más, lo quería como su segundo padre , él le enseñó a ser otro gran cirujano , haciendo el primer transplante de hígado en toda España. Paradojas de la vida nos han dejado ambos en pocos días de diferencia. Se ha ido un brillante cirujano, gran amigo y mejor persona. No te olvidaremos, descanse en Paz!!

Responder a Xavier Lucaya Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *