Rubén Blázquez, el brillo de un torero de plata

             

Rubén Blázquez sigue subiendo peldaños en su particular escalera. Joven y con mucho recorrido por delante, este chaval de Peñaranda de Bracamonte, se está haciendo un importante hueco entre los banderilleros de la tierra, donde fue el último en llegar a su escalafón. Desde que decidió dar el paso y colgar la espada, sus luces de plata no ha dejado de brillar en el firmamento taurino, viéndole cada día más capaz con su capote poderoso; entregado y elegante con las banderillas y lo más importante sabiendo los terrenos que debe pisar en la plaza, siempre en su sitio, sin perder detalle alguno de la lidia.

Rubén Blázquez se ha convertido en una de las más gratas sorpresas de esta temporada, donde a nadie ha dejado indiferente con su hacer en el certamen de novilladas de Castilla y León. Ahí cada tarde ha mostrado su poder y capacidad, su saber hacer impregnado en su naturalidad torera y que lo pueden llevar en poco tiempo a estar fijo en una cuadrilla

Porque si este mozo, que atesora tanta juventud y afición, lo cuidan, va a lo suyo y no se deja llevar por chismes o cantos de sirena, podemos estar ante uno de los grandes subalternos de las dos próximas décadas.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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