¡No pisen más al toreo!

A la grandeza del toreo la siguen pisoteando desde dentro. Los propios taurinos que desconocen su legado. La última ha sido un ciclo de corridas promovido en Madrid para tratar de dar un empujón a diestros de segundo nivel ante el tremendo parón que han sufrido sus carreras por la pandemia y se han vuelto a mostrar los complejos. Más en lo que es un ciclo tan importante que debe servir para revitalizar a toreros, plazas de distintas localidades de la Comunidad de Madrid y ganaderías de variados encastes. Ciclo que alguna mente a la que Dios libró de la esclavitud del talento –y para desgracia de la Tauromaquia ocupa destacados puestos- se le ha ocurrido bautizar como ‘Copa’. Encima, para más ‘inri’ se trata de un ciclo que lleva el nombre de Antonio Chenel ‘Antoñete’, un maestro –y este lo fue de verdad ahora que tanto se babosea llamando maestro a todo el mundo- que fue un símbolo para salvaguardiar el maravilloso tesoro de la Tauromaquia . ¡Si ve a Antoñete que a un ciclo taurino con no nombre lo llaman copa!

El toreo, con su léxico, modelos de inspiración de casi todas las artes no necesita recurrir a tópicos futboleros para promocionarse. Es más es atentar contra su propia Cultura e historia. Pisotear su grandeza.

Pena da ver la Tauromaquia en manos ignorantes. Porque algo tan atractivo como es este ciclo tendría infinidad de nombres mucho más toreros que la horterada de copa. Eso para el deporte, que es otra historia.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

2 comentarios en “¡No pisen más al toreo!

  1. ¡Qué falta de respeto a la tradición taurina!. Comparar al toreo como si fuera una copa deportiva dice muy poco de quienes llevan la Tauromaquia al despeñadero de la nada. Cómo habrán rebullido los huesos de Antoñete en su nicho al saber esta denominación horterada como competición seudo deportiva.

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