¿Qué es ser figura del toreo?

Hablábamos de toros en la paz invernal de la chimenea y entre añoranzas de una faena, de grandes toreros, de planteamientos de futuro, de cómo se debe lidiar, surgió en la conversación la pregunta de qué es realmente una figura del torero. Entonces hubo que salir al redondel de la disertación y explicar, más aún en estos tiempos donde el termino figura se utiliza con tanta frivolidad. 

Desde luego que una figura debe llenar las plazas

– Primero hacerse respetar desde el primer día hasta el último de la temporada. Él es quien maneja la batuta y todo lo haga es un ejemplo para las nuevas generaciones. Quien se respeta a si mismo respeta al toro y a la Fiesta. 

– Una figura del toreo deben comportarse como tal y la liturgia de la Tauromaquia es su religión. Mantener la apostura, jamás dar pena o la actual y horrorosa moda de llorar (¿imaginan a Joselito, a Belmonte, a Manolete, a Luis Miguel, al Viti, a Camino, al Cordobés, a Andrés Vázquez, a Ostos, a Teruel… llorando a la lagrima viva tras un triunfo?).

– A una figura la llaman las empresas para ofrecerle fechas (toros, compañeros de terna) y dineros. 

– La figura diseña una temporada a modo con un numero de corridas alrededor de las cincuenta y en todas las ferias de postín (y este estatus hay que mantenerlo unos años). 

– Torear uno o dos años en las ferias no es ser figura. Figura es quien exige y aguanta varios años manteniendo su estatus.

– A lo largo de la temporada debe torear diferentes encastes y hacer una gesta en una plaza importante (Pepe Luis siempre pedía la de Miura en Sevilla; Ordóñez la de Pablo Romero, en Madrid; después El Viti, Camino, Puerta, Paquirri, Teruel, El Niño de la Capea, Manzanares, Espartaco, Ponce, José Tomás… han hecho gestas).

– Desafiar en la plaza a quien viene arreando para defender su legado y estatus.

  – Jamás quitarle contratos a toreros de segunda fila o torear en plazas de tercera –si se hace en estas de carácter excepcional- o portátiles que habitualmente son donde torean diestros que buscar dar el salto.

            Por eso han sido muy pocos los toreros que han sido figuras. 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

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