Una zancadilla taurina en Villavieja de Yeltes

Villavieja de Yeltes, más allá de ser el cofre que guarda la solera de la más pura charrería, es un templo ganadero. Una referencia que llevó su nombre en los mejores carteles taurinos de España durante más de un siglo. Tiempos de don José María Galache, de don Rogelio Miguel del Corral, de don Dionisio Rodríguez, de don Paco Galache, de don Manuel Santos… que criaron toros bravos en las dehesas de Villavieja y cercanías para dar tanto lustro y categoría a esa localidad. 

Cuna de grandes aficionados, entre ellos Antonio Moro de la Puente, quien mantiene su juncal planta de torero en tiempos de ilusiones novilleriles que rivalizó con El Viti y siempre con su señorío, junto a su inseparable cámara, es el mejor reportero del Campo Charro. Villavieja es un tesoro taurino en sí, un pueblo del que se prendó nada menos que Manolete y después tantos toreros, porque no es para menos. En el mismo que un torero tan venerado como Julio Robles prendió la llama de su leyenda.

Y es que Villavieja es Tauromaquia. Lo es por más que algunos, como han demostrado por hechos recientes, intenten dar de lado o pasar de este arte que enraizó en esa localidad hace tanto tiempo. Por eso duele que un entusiasta como José Antonio Zúñiga –figura de los veterinarios que si de algo presume es de ser de Villavieja- haya sido zarandeado y desechada su idea de llevar a cabo un festival benéfico. Sí, benéfico para ayudar a quien lo necesite, con un cartel que iba a dar lustre y categoría a la localidad. Un cartel que iba a llevar  muchos aficionados, a gente que antes disfrutaría de ese precioso pueblo de tanto sabor.

Pero lo han lastrado y zancadilleado, sin poder llevar a cabo un proyecto que sería un activo más de sus fiestas. Lo han ninguneado con argumentos vacíos de contenido, con una desidia y falta de interés desde los despachos, para alejarla de la grandeza que se supo ganar en más de un siglo de esplendor ganadero.

Y es que otras cosas se habrá hecho bien, pero en ningún lugar y menos en Villavieja de Yentes se puede pasar por alto el atropello a la Tauromaquia –al ningunear la feliz idea del gran José Antonio Zúñiga- en ese tesoro que es Villavieja de Yeltes, el hermoso pueblos que es el cofre que guarda la solera de la charrería. 

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

1 comentario en “Una zancadilla taurina en Villavieja de Yeltes

  1. Tienes toda la razón,una pena paraVillavieja y toda su comarca,ánimo José Antonio,sigue así que conseguirás cosas importantes.

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