El sereno adiós a la vida de Perico ‘Albero’

Pedro Morín, siempre fue un caballero.

Cuando llega la heladora noticia de la muerte de un amigo sientes que, en ese momento, darías todo por retroceder en las sendas de la vida. Por eso, esta mañana cuando fui informado de la triste notica de la muerte de Pedro Morín, de Perico ‘El del Albero’ un tsunami de recuerdos se agolpaba dentro de mí. La verdad que su fallecimiento, aunque muy doloroso, no ha sido una sorpresa, porque en los últimos años había perdido muchas facultades y, aunque siempre tuviese la sonrisa, ya no era aquel Perico ‘Albero’ que desbordaba tanta alegría y lentamente, siempre con sus pasos acompañados y sin perder su serenidad, a nadie se le escapaba que iba camino de su final.

De Perico se podría escribir horas y horas al tratarse de una fuente de vivencias en tantas sendas como gastó la suela de su alma. Por ejemplo, algo que casi nadie sabe, es que fue uno de los promotores del circuito de motocross de Las Caenes, en Cabrerizos, en los años que la capital charra estuvo a la cabeza de ese deporte durante varios años. O más tarde cuando se dedicó a la hostelería, un arte en el que triunfó. Primero en locales charros y, tras un breve tiempo en París, asentarse en Madrid, donde descubrió que tenía una mano de oro para los fogones sabiendo fusionar la gran cocina española con detalles franceses, de ahí la fama de sus patés extendida por toda España.

Ya en la madurez, aunque con mucho camino por recorrer y marcado por la añoranza de su querida Salamanca, Perico decidió dejar las prisas de Madrid y regresar a su tierra, a la vera de ese Tormes en el que se bañaba de chaval; de La Glorieta, él que era tan taurino; de su querida Unión Deportiva Salamanca de la que era apasionado seguidor y de la maravilla de ciudad que lo vio nacer, en la misma calle San Justo, donde su padre, el señor Rogelio, tuvo la pensión Boyero. Allí, tan cerca de la Plaza Mayor, de las catedrales, de la Casa de Las Conchas y toda la parte monumental, con la llegada de los inviernos, empezó a conocer a un montón de toreros que pasaban varios meses en esta tierra y se hospedaban en la pensión paterna. Se trataba de los Girón, de Bernadó, de Madrileñito, de Ángel Teruel, de José Fuentes… sin olvidar a los salmantinos Andón Montejo y Andrés Duque.

Aquel ambiente fue el que abrió a Perico las puertas del toreo y a tener una afición que ya iba a marcar su existencia. Porque en su regreso a Salamanca tuvo muy claro, el quería un mesón que se tuviese el torero nombre de El Albero, con el reclamo de las exquisitas carenes de morucha y el paté francés. Esos eran sus ideales y los llevó a cabo al adquirir una antigua vaquería en el Teso de la Feria, junto a la carretera de Béjar, para montar un mesón donde en poco tiempo sus fogones alcanzaron reconocida fama. Y empezó a ser el lugar preferido por un amplio elenco de la sociedad salmantina, por la familia taurina, por futbolistas, periodistas, empresarios… e infinidad de gente encantada de saborear esos manjares. De ello da fé que en sus mesas podías encontrar a un ministro, a una figura del toreo, a un reconocido actor, al seleccionador nacional de fútbol, al más modesto banderillero o a un amigo de siempre, algo que Perico siempre guardó como un tesoro y, aunque tenía sitio de honor en los lugares más postineros, nunca olvidó sus orígenes, ni aquellas personas con las que convivió en su niñez. Y es que por todo era un señor vivió abrazado a su amenidad. De ahí que al llegar a su casa siempre te recibía con un abrazo y te preguntaba: ¿“Qué tal rey?”. Al contestarle y decir cómo le iba a él, su respuesta también era singular: “Ya ves, aquí al tran tran”.

Ahora se nos ha ido este señor que fue dueño de un corazón de oro, el que abrió de par en par a todo el mundo su mesón ‘El Albero’. El que era amigo de los toreros, quienes nada más llegar a Salamanca le reservaban una mesa; del miso que, durante varios años por la feria, patrocinó un trofeo, creación de Venancio Blanco, el genial escultor de Matilla de los Caños, que fue el de más rumbo del ciclo taurino charro, con unas ceremonias entregas en la feria que se prolongaban hasta el amanecer y fueron las más celebradas de todas. Siempre gracias al poder de convocatoria, el señorío y la generosidad de Perico, quien esta mañana, sin perder su serenidad, ha dicho adiós a la vida.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

25 comentarios en “El sereno adiós a la vida de Perico ‘Albero’

  1. Tenemos la suerte de tener entre nosotros ,a Paco Cañamero todo un fenómeno y conocedor de todo loque nos rodea centro y fuera de nuestro campo charro

  2. En mi época lo conocíamos como Pedro el del mesón del marqués, estaba enfrente de la alamedilla,ahora el parque.D.E.P.

    1. Exacto Isabel,yo muy jovencito empecé a ir al Mesón del Marqués,después de que nos conociéramos en un terreno cerca de CAMPSA junto a las vías del tren,dónde solíamos ir con nuestras antiguas motos a pegar cuatro saltos de moto cross,después en una excursión descubrimos el antiguo,que luego fué el orimtcircuito de Cabrerizos,fuimos amigos toda su vida…..
      Pedrito, DEP

  3. Qué pena , otro de los taurinos que se va , cuánto te recuerdo Pedro , ratos buenos con Robles , adiós amigo . D.E.P.

  4. .. «MESÓN DEL MARQUÉS»,CIRCUITO MOTOCROS «LAS CAENES» (en mi pueblo) «EL ALBERO» PLAZA DE TOROS, CAPEAS, EVENTOS TAURINOS.. NO NOS PERDÍAMOS DE VISTA HASTA HACE UN PAR DE MESES QUE NOS VOLVIMOS A VER, YA DELICADO DE SALUD. MI MÁS SINCERO PESAR A LA FAMILIA..

  5. Vuela alto Pedro ya diste el gran salto con tu ossa enduro aparte de un muy buen mesón tenías un centro de acogida cuánto más tiesos más cuartel les dabas adiós que la tierra te sea leve

  6. La vida de los que tenemos cierta edad se va marchando pero nos queda unos bonitos recuerdos. Pedro siempre estarás en mis pensamientos. Descansa en Paz

  7. Qué gran tipo y qué gran persona. Se nos van los buenos, Paco. Que Dios lo tenga en su gloria y ya se reúne con sus amigos torero Julio Robles y muchos más.

  8. Lo siento con todo mi corazón. Una de las personas más entrañables que he conocido. Aquellas comidas en El Albero, aquellas tardes de mus, de tertulias, de madrugadas, aquellas discusiones con su gran amigo, Juan Pedraz (que ambos provocaban a propósito) ¡Cuántos buenos momentos a tu lado, Pedro! Ya estáis juntos. Hoy allá arriba, en el cercado de toros bravos y encinas, estaréis echando un mus y discutiendo de toros.

  9. Ohhhh!!!! Lo siento muchísimo .
    Buenos ratos y muchas risas pasé en esa pequeña terraza del Albero.
    Todo mi cariño para su familia. D.E.P

  10. Muchas gracias a todos por vuestras bonitas palabras y condolencias de parte de sus hijos.
    Es muy reconfortante recibir tantas muestras de cariño.

  11. Que Dios te tenga en la gloria amigo Periko, te recordaremos toda la vida por haber tenido la gran suerte de disfrutar de tú amistad y por la gran persona fuiste, nunca olvidaremos los grandes momentos que pasamos con mi compadre Julio Robles en ese templo taurino llamado el Albero que era nuestra segunda casa, un beso muy fuerte para tu esposa Angela que te hechara mucho de menos.

    Joserra Lecea & Carmen

  12. Qué persona más encantadora. Viajamos juntos a Madrid para correr los dos una carrera de motocross en la Casa de Campo (El Corte Inglés “Qué Grande Ser Joven” era el reclamo). Un viaje maravilloso. Llegando a Madrid, en una gran bajada de la A6, se nos rompió una rueda del remolque con las dos motos y solo nos dimos cuenta de la situación cuando la rueda nos adelantó por la izquierda. Tensión? Ninguna. Pedrito tenía un humor maravilloso. Qué buena persona!

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