
132 años guarda la plaza de La Glorieta siendo protagonista de memorables páginas taurinas. Si siquiera en la Guerra Civil cesó su actividad. Incluso en uno de esos años de la contienda en ella toma la alternativa Juan Belmonte Campoy, el hijo de Belmonte, del genio, del Pasmo de Triana. Ha transcurrido mucho desde aquel 1893 cuando se inauguró y se formaban largas colas de gente que peregrinaba para admirar el maravilloso edificio al estilo de la época, con ladrillo cara vista, hierro fundido, piedra y madera como principales elementos y que se había levantado en las afueras de Salamanca (entonces la ciudad acababa en la llamada Puerta de Zamora), entre las primeras besanas de labor de La Armuña. Fue una magnífica obra impulsada por los comerciantes de Salamanca en aquel condominio creado, sabedores que en los toros estaba uno de los mejores escaparates de la ciudad. Una plaza en la que, en esos días previos a la inauguración, se firmó un documento para que, una vez que el coso cumpliese un siglo, pasase a ser propiedad municipal. Documento que años antes del centenario, de manera sospechosa, desapareció.
Desde entonces se acometieron diferentes obras y dotaciones (servicios, barras para bares, saneamiento, electricidad…), además del mantenimiento lógico del edificio, aunque de excelente construcción no quedaba al margen de las erosiones y fisuras que trae el paso del tiempo. De esa manera, el año previo al centenario, se sometió a una reforma integral respetando hasta el mínimo detalle de su estructura y decoración, con los elementos de hierro fundido, procedentes de la famosa firma salmantina Moneo Hijo y Cía, reluciendo como nuevos. Se respetó la totalidad del recinto, al igual que las pinturas de barandillas y balconcillos, todos ellos de color verde, con trazados rojos y amarillos, que tenía su significado simbólico. La restauración fue un modelo y la plaza lució como en sus mejores tiempos, desapareciendo además la publicidad, algo que en un edificio histórico, ejemplo de La Glorieta, no debería estar permitido. ¿Se imaginan la Plaza Mayor con publicidad en sus balcones? ¿O la Catedral? ¿O la fachada de la Universidad?
Ahora han transcurrido 32 años desde entonces y ya hace tiempo que el coso presenta deterioros, principalmente en las cumbreras, además de unos accesos a gradas y andanadas que hace tiempo deberían haberse sustituido, siendo habituales las caídas y tropezones, al ser utilizados por mucha gente de avanzada edad. En estos arreglos ha surgido la voz de alarma al no respetarse los elementos originales o sustituirlos por unos iguales (como se hizo en 1993). Resulta que en un edificio catalogado los elementos decorativos de hierros fundido son tapados por una hojalata y lo peor es que eso, como ocurre con cualquier obra, debe estar firmado por un arquitecto y en este caso además avalado por otro técnico al ser un edificio histórico. ¿Dónde están esos señores para permitir tal atentado a la historia?
La plaza de toros de La Glorieta es un símbolo de Salamanca, un orgullo de la tierra y uno de los templos taurinos más importantes del mundo. Un lugar que estará siempre ahí, que en su día fue creado por un condominio de comerciantes de los que, paulatinamente y hasta alcanzar la mayoría, se fue haciendo con el accionariado la familia Chopera, quienes después vendió al mexicano Alberto Bailléres. Y que seguramente en el futuro podrá estar en otras manos. O en las mismas. Pero quien sea el dueño tiene la responsabilidad de velar por el edificio y su historia. No ese atentado de tapar un precioso elemento con un metacrilato diseñado por ordenador y que es una horterada carente de gusto alguno; además de pintar balconadas y balconcillos con los colores originales, no todo de verde como ocurre ahora, que es lo más fácil, seguramente más económico, pero también más chapucero y matando lo que siempre fue un símbolo que ha definido a La Glorieta.
Y es que, aunque sea propiedad de una familia mexicana, La Glorieta es un símbolo de Salamanca y debe ser respetada con todo mimo cada detalle. Y aquí los técnicos especialistas en restauración y rehabilitación deben ser contundentes, porque no se puede matar la historia. Esto que están haciendo es lo mismo que si jarrean de cemento la Casa de Las Conchas, o ponen ventanas de aluminio en la Plaza Mayor…
La Glorieta debe seguir otros 132 años siendo protagonista de memorables páginas taurinas y para ello hay que evitar chapuzas como la actual restauración.


Muy bien P. Cañamero, por destapar esta inmensa chapuza,descarados…
Se han cargado la feria,por las combinaciones y carteles y se cargarán la plaza,por no gastarse un duro…
Ayuntamiento y colectivos a despertarse…
Sigue el asunto, Cañamero, y tenemos informados..
Gracias Paco por informar de otro desastre más de la tauromaquia .
No puedo creer que quienes tienen el poder de cambiar, no lo hagan, tanto dinero gay en juego ????? Como esto siga así ni plaza ni feria….
Estamos rodeados, a todos los niveles, de auténticos delincuentes, querido Paco.
Si es así, una chapuza, tremenda chapuza.
Muchas gracias Paco.
Siempre en la lucha por lo sensato.
En esta plaza de mal a peor en todos los sentidos
Qué mansa pena me da,
Las chapuzas se suceden,
Sin poderlo remediar,
Ay que pena de Glorieta,
En manos de quién está?.
¿Donde está la responsabilidad municipal? Y el resto de organismos que someten a los promotores a cumplir los requisitos que, no obliga a los poderosos , acambio de pase de callejon o una barrera
Ese documento lo tenía medio localizado jesús moneo pero falleció y nadie se preocupo de el pero tendrá un registro de entrada en el ayuntamiento y el alcalde Lalo donde los busques Lanzarote le arregló los aldeanos de la plaza a cambio de un palco municipal de pena
Totalmente de acuerdo. El dinero y el mal gusto, la incultura y falta de educación al poder
Por eso te he dicho que me voy. Ya no aguanto más
Leo y me quedo pasmado! Cómo puede ser!
Enhorabuena amigo Paco por el minucioso artículo de plaza La Glorieta.
Iré a recoger y pagar mi abono del Tendido 5.
Hola me gustaria dirigirme a la empresa que es una plaza con poca accesibilidad para personas mayores y discapacitados, me atrevo a decirles que podían quitar un asiente de aceso a Barrera puesto que los años van pasando para todos y las piernas no pueden ya saltar como antes.por favor téngalo en cuenta por favor.