Olga Casado se olvida de la historia

Sigo a Olga Casado desde el festival que la lanzó a la fama a beneficio de los damnificados de la DANA. Antes había escuchado sobre ella, casi siempre a ganaderos que la invitaban a tentar y comentaban aquello de “qué bien anda esa chica que trae Abellán”. Pero fue en ese festival celebrado en la madrileña plaza de Vista Alegre cuando llegó su verdadera eclosión. Otra vez, un festival lanzaba a una promesa, como ocurrió en su día con José Miguel Arroyo en el celebrado por las víctimas del Volcán Nevado del Ruiz. Y con otros más.

Desde que formó aquel aldabonazo, Olga Casado, con raíces familiares en el pueblo segoviano de Aguilafuente, donde en su día estuvo ubicada una academia de la antigua Policía Armada que formó a miles de agentes, es llevada entre algodones, con todo a medida en cada contrato que se firma y buscando la comodidad. Sin dar la cara con quien la debe dar, que es con sus compañeros y no ampararse en la facilidad del cartel mixto, que en el fondo siempre ha sido una especie de pachanga. Como eran aquellas mixtas inventadas para Pepe Luis Vázquez en su irrupción novilleril de los 80, siempre con un rejoneador y un matador de toros; o que después se hizo más brevemente con Julio Aparicio Díaz en sus inicios, porque Aparicio después ya rivalizó con sus compañeros de escalafón.

Nunca me gustó echarle cuentas a quien fue tan mimado en el toreo, ni tan consentido y de ahí mis respetos a quien lo dio todo en el ruedo ganándose cada contrato con arrojo y torería. Siempre fue contrario a quien llegaba con todas las bendiciones, aunque después sus dirigentes marren el disparo, como ocurrió el otro día en Illumbe en aquel cartel sin ningún sentido donde cortó la única oreja, que fue un regalo. De esa manera, Olga Casado, jamás tendrá el fervor del aficionado, que si lo tendría si se lo ganase rivalizando con sus compañeros. Con Julio Norte, con Javier Zulueta, El Mene, con Cristian González, con Tomás Bastos, con Cid de María, con Aarón Palacio… con quienes debería verse en los carteles, no tan escondida y todo a su favor. Más aún con todo lo que se ha luchado por la igualdad de la mujer aquí está un buen ejemplo, en vez de evitar a esos compañeros.

También he escuchado alguna entrevista a Olga Casado y tampoco me convence su forma de opinar. La falta mucha humildad y quien da los primeros pasos no puede decir “voy a ser la mejor de la historia”, cuando sería más ortodoxo afirmar “pondré todo mi esfuerzo para ser un gran torero y alcanzar un sitio en la historia”, que dice lo mismo, pero sin faltar el respeto a tantas mujeres que se han dejado jirones de su piel para ser triunfar enfrentándose al toro y al sistema. Aunque sus reiteradas manifestaciones, esperemos que haya sido así, las puede hacer desde el atrevimiento de la ignorancia. Porque es impropio ignorar a Conchita Cintrón, quien toreaba mejor que casi todas las figuras y debió ser rejoneadora al impedir las leyes de la época torear a pie. Las mismas leyes que enviaron camino de los ruedos de América a la madrileña Juanita Cruz, que tenía una inmensa clase. Y es que, Olga Casado, en su ego también se olvida de otra más recientes, ejemplo de Maribel Atienzar, que tantas puertas echó abajo y tenía un inmenso valor; o de Ángela, una luchadora total; o de Mari Fortes, o de Purita Linares… O más recientemente de Cristina Sánchez, con una inmensa categoría torera para ganarse un sitio de postín en los grandes carteles y unas metas a las que nadie ha llegado. Y tampoco podemos olvidar a esa luchadora llamada Mari Paz Vega que anuncia su retirada para el final de la próxima temporada.

La historia hay que respetarla. Por eso, Olga Casado, debe dar la cara con los novilleros de interés y siempre sin apearse de la humildad, más cuando a la segoviana le queda todo el camino que recorrer y hay que respetar a tantas mujeres que desbrozaron las sendas del toreo.

La novillera, en una tarde triunfo.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

6 comentarios en “Olga Casado se olvida de la historia

  1. Enhorabuena por la crónica, hacía falta que se dijeran las cosas claras. El toreo se honra con humildad, y a la señorita Olga Casado le faltan, además de humildad, muchas otras cosas. Como mujer, no me representa. Vivimos en una generación que, gracias a Dios, ha evolucionado, y no como ella pretende hacer creer diciendo que este mundo solo requiere fuerza y valentía y por eso hay tan pocas mujeres. Justo ahí demuestra su falta de humildad: olvidar a tantas que abrieron camino sin alardes y con verdadera entrega. Y más aún cuando suele aparecer escondida en los carteles arropada por figuras, en lugar de medirse de verdad con los novilleros de interés.

  2. Enhorabuena,por tus comentarios valientes ,así montan los chiringuitos los empresarios mandones ,lo cambiamos de ver con algún novillero más hace poco que ya es matador jejej todo entre algodones ,pero el tiempo es el mejor juez y pone todo en su sitio

  3. La llevan entre algodones desde mi humilde punto de vista para que dure y sirva de «banderín de enganche» a jóvenes y mujeres. Vamos, nada diferente a la matraca de los tiempos que corren pero en el toreo. Si verdaderamente no vale se dará un baño de realidad tarde o temprano. O quizá valga para esto ¿quién sabe? ¡Saludos!

  4. Sólo hay que darle tiempo al tiempo..
    En el momento que salga de esa zona de confort, veremos su valía.
    Lo primero que debe hacer o le deben hacer ver a esta chica es mirarse en el espejo de Mari Paz Vega.. gran luchadora que espero tenga una despedida acorde a su categoría.
    Gran artículo Paco, un saludo.

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