
Desde hace años, llegado el ferragosto, ya se ha convertido en tradición acudir a los festejos taurinos de la feria de Guijuelo. En esta ocasión con un ciclo de tres corridas y una novillada mixta organizada por el Ayuntamiento y gerenciada por José Ignacio Cascón. La afamada villa jamonera lleva tiempo apostando por la Tauromaquia, programando acontecimientos y acartelando a toreros de máximo interés en tardes confeccionada con todo mimo e ilusión. E incluso, más allá de su feria agosteña, lo hacen en otras épocas del año con la organización de tardes que han formado parte de la historia. El mejor ejemplo fue en junio de 2022, la tarde que una leyenda, El Niño de la Capea, volvió a descolgar el vestido de luces para hacer lo que nadie ha logrado, como es vestirse de torero a los 70 años para celebrar las bodas de oro de su alternativa y además dar una inmensa lección de torería. Otra fue la triunfal reaparición de Manuel Diosleguarde tras la gravísima cornada sufrida en Cuéllar, en cartel que compartió con Morante de la Puebla y Emilio de Justo.
La plaza de aspecto achatado y siempre acicalada tiene una enorme torería, ese sabor único de los viejos cosos (ya hace años superó el centenario) que han vivido sobre sus arenas tantos episodios, algo que recogió de manera magistral el gran aficionado local Pedro Flores en su libro Historia de la plaza de toros de Guijuelo.
Guijuelo tiene el encanto de llegar un rato antes, dar un paseo por la Plaza Mayor y tomar un café, antes de ir hasta alguna terraza de la vecina plaza de Julián Coca, la que rinde culto a todos esos guijuelenses (desde industriales a obreros) que hicieron de la villa un símbolo económico nacional gracias al prestigio de su jamón ibérico. Por allí enseguida aparecen numerosos aficionados y profesionales que esperan la hora compartiendo tertulia, mientras corren las agujas del reloj y llega el momento de acudir al coso, ubicado a escasos cien metros. Un coso que es una maravilla para disfrutar de los festejos, al que acuden aficionados de toda la provincia, del norte de Extremadura y de otros puntos, quienes comparten localidad con la población lugareña, que siempre se ha distinguido por su afición a la Tauromaquia y son habituales en muchas ferias de España. Incluso hasta los guijuelenses emigrados regresan para disfrutar de las fiestas en honor a la Virgen de la Asunción, algunos desde tierras de ultramar, ejemplo de Miguel Castro Perrachica, quien voló desde su residencia en Guatemala para estar en vísperas y ayer regresó para ponerse al frente de sus actividades mercantiles hasta que en tres semanas regrese de nuevo para no perder la feria de Salamanca.
La primera tarde, el adiós de Pedro El Capea, ya tuvo tienes de acontecimiento. El Capea toreó en solitario y ofreció una gran tarde de oficio, técnica, conocimiento de los terrenos para lograr un gran triunfo que no fue más importante al pinchar dos toros que había cuajado. Ese día tan especial brindó su último toro a su padre, El Niño de la Capea, en momentos que la ovación sonaba hasta más allá del Alto del Campillo y al que mató de una estocada, antes que sus amigos y los toreros asistentes (El Juli, López Chaves, Matías Tejela, Javier Conde, Luguillano…), lo sacasen en hombros para cerrar su página torera.

Al día siguiente era también la despedida de Javier Castaño en plazas salmantinas y también lo hizo dejando una faena de sabor y torería al segundo de su lote, con la mala dicha de que el descabello lo privó del triunfo. Javier Castaño es otro gran torero que hubiera merecido más recorrido en su última campaña en activo. Compartió cartel con su hermano Damián, quien salió en hombros y con el joven Ismael Martín, tras brillar y poner la plaza en pie en los tercios de banderillas.
Avanzó la feria y en la novillada mixta sobresalió con mucha diferencia Julio Norte, con una dimensión brutal de valor y poniendo a todos de acuerdo con las magníficas condiciones que atesora. ¡Ojo a Julio Norte! Salió en hombros con Cristian González, también con momentos de interés en tarde completada por el rejoneador peñarandino Sergio Pérez, al que apodera Rafael Peralta Revuelta, impidiéndole el acero salir en hombros.
Y acabó el ciclo con la corrida de ayer. Se lidiaron tres toros de Orive, sensacionales y tres del Puerto de San Lorenzo, el último de ellos con el hierro de La Ventana del Puerto, que fue exigente y de gran clase, merecedor de la vuelta al ruedo. Fue una tarde con dos figuras en el cartel, Miguel Ángel Perera, que no acabó de tener suerte y Emilio de Justo, a gran nivel, cerrando la terna un joven que busca un sitio, Manuel Diosleguarde, que tuvo una actuación rotunda. Y otra vez más, Diosleguarde volvió a dar un puñetazo en la mesa de la reivindicación con un triunfo contundente, de verdad y que puso a todos de acuerdo en que el que el nombre de este muchacho debe volver a estar escrito en la agenda de los empresarios.

