EDIFICIO HISTÓRICO

La Glorieta y la realidad de unas obras

Al hilo con la polémica de las obras de lavado de cara y renovación de cubiertas de La Glorieta vaya por delante que nadie quiere hacer un dislate contra la propiedad del coso y menos en vísperas a la gran feria de septiembre. No se pretende otra cosa más que La Glorieta (con la grandeza y belleza histórica que atesora desde 1893) siga siendo un símbolo de Salamanca y de la propia Tauromaquia. Por tanto, que se pinte con sus colores identificativos y desde luego que se dé marcha atrás a esa horrorosa lata que se está colocando para tapar la preciosa cenefa de hierro fundida que, como elemento decorativo, separa el segundo balconcillo del tejado. Que las obras se hagan con la misma exigencia que las realizadas hasta ahora, a pesar de que incomprensiblemente en el año 2004 quedó apeada de la protección integral que tenía por parte del Ayuntamiento al rebajarse la protección de integral a estructural. Y por lo tanto, en esa incomprensible medida, quedó fuera de la severidad exigida en su magnífica restauración de 1993, llevada a cabo con motivo del centenario. Al rebajarse, además, se dio luz verde, por ejemplo, a la colocación de lonas publicitarias, que de tener la declaración de BIC sería imposible. De hecho, en ninguna plaza catalogada como monumento hay publicidad, ejemplo de Sevilla, Ronda, El Puerto de Santa María, Valencia, Zaragoza…

La Glorieta por historia, tipo de construcción… reúne todos los requisitos para ser declarada BIC e incluso en épocas recientes, la Consejería de Cultura ha mantenido reuniones con la propiedad de La Glorieta para darle a la edificación del siglo XIX la máxima protección arquitectónica declarándola Bien de Interés Cultural (que es competencia de la Administración regional) y así alejarla de tentativas que puedan terminar en su destrucción. Además, esta declaración que concede la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, supondría una forma de acceder a ayudas para la conservación a la que están obligados los propietarios de este tipo de bienes y por tanto se evitarían las chapuzas de la actual rehabilitación.

Al hilo de la historia recuerdo un par de hechos puntuales relacionados con anteriores obras en La Glorieta. Esa protección integral que gozaba la plaza quedó patente unos años antes en la gran renovación a la que fue sometida con motivo del centenario, donde quedó de maravilla, con los elementos originales y siendo una de las plazas más bonitas de España, más allá de la importancia de su feria. Otra, al construirse las actuales taquillas y ser presentadas a los medios. No recuerdo la fecha, pero fue más o menos en los primeros años del siglo y José Antonio Chopera, que debía ser organizador de aquel ciclo (en la época que se alternaba cada dos años con su primo Manuel Chopera) fue quien, coincidiendo con la presentación de los carteles, enseñó las instalaciones, que eran modélicas y facilitaban el trabajo del personal, además de la comodidad para el aficionado. Entonces el oráculo vasco, de imperecedero recuerdo manifestó:

Se ha buscado este sitio al tener la mejor ubicación. Pero era necesario que estuviera fuera de la plaza, porque al ser un edificio catalogado no se puede hacer nada más que mantener lo que está, que son las exigencias de Patrimonio. En la plaza no se puede dar ni un taladro.

Lo cierto es que, aunque en 2004, se rebajó la protección integral el sentimiento a la cultura debe permanecer y cuidar a La Glorieta con la categoría que merece para que en el futuro, las generaciones venideras, sientan orgullo de ese tesoro y no lleguen lamentaciones por perdido elementos y símbolos por no hacerse las cosas de acuerdo a la original.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

4 comentarios en “La Glorieta y la realidad de unas obras

  1. Es Patrimonio de Salamanca que merece atención, cuidado y respeto. Sustituir piezas de su conformación por otras diferentes rompe el hilo de su origen. Esas son una más de las muchas aberraciones que se cometen contra el bien de interés cultural y patrimonial de los pueblos.

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