
La cita del 8 de septiembre en Béjar se ha convertido en imprescindible en la programación anual de viajes taurinos. Fiesta grande en la vieja ciudad textil alrededor de la patrona, la Virgen del Castañar y por la tarde, ¡a los toros! Porque no hay mejor escenario que La Ancianita, como denominan a ese coso, el más antiguo de España y con una tremenda solera, además del sabor que se respira en todos sus tendidos y estancias. Allí se sueña a Julián Casas El Salamanquino, cuyo recuerdo en bronce da la bienvenida; también al torero de Baños de Montemayor, Eugenio Fernández Angelete, quien colgado el traje de luces fue empresario del coso; sin olvidar a Agapito Sánchez Bejarano, de la vecina localidad de Colmenar de Montemayor y extraordinario diestro que acarició ser figura allá a finales de la década de los 60 y los 70. Y se venera la Virgen del Castañar, la más torera que acuden a recoger los espadas actuantes en el cercano santuario del mismo nombre, que después procesiona por el ruedo, acompañado de la afición local, hasta que es depositada en el lugar donde preside el festejo, en el llamado tendido de la Virgen, en escenas de una escena de la España carpetovetónica que ha sobrevivido que magníficamente supo plasmar Cela en sus libros de viajes.
El cartel, con categoría de mixto, tuvo interés local para ver a Damián Castaño, en uno de los mejores momentos de su vida profesional, junto a dos nombres olvidados injustamente por la empresa de Salamanca. Uno, el matador Manuel Diosleguarde; el otro, el novillero Julio Norte, ambos con argumentos suficientes para haber estado en los carteles capitalinos. Enfrente una seria corrida de Vellosino, con romana y pitones, muy distinta a la que se suelen ver habitualmente en esta plaza, mucho más terciadas, hasta el punto que a la salida del cuarto toro el conocido aficionado Jesús el perrero, de Baños de Montemayor gritó: “Si parecen los toros de Cenicientos”. El encierro a nadie dejó indiferente e incluso el primero, que remató en tablas, rompió una puerta que hizo limpieza del callejón.
Damián Castaño abrió el cartel frente a un toro serio, con presencia y poder. Bien trazada su primera faena, con voltereta incluida, aunque sin consecuencias aparentes al rematar una serie y dejando momentos de su temple. Mató de pinchazo hondo y estocada. Animoso salió a por el cuarto, otro toro con presencia, aunque protestado por problemas en una mano, además de un pitón lastimado y que el presidente optó por mantenerlo en el ruedo. Frente a él volvió a estar templado, aunque el astado acusó falta de fuerzas y acabó defendiéndose. Damián buscó el triunfo con arrimón final y desplante. Mató de casi entera y cortó las dos orejas, que agarró con fuerza para pasear con una sonrisa que delataba la felicidad alcanzada tras el esfuerzo.
Manuel Diosleguarde llegó arropado por muchos seguidores en este año que lucha por ascender peldaños en la escalera del toreo. Otra vez más convenció a todos, junto a otros nuevos que quedaron maravillados de su buen hacer después de tanto runrún como existe alrededor de su figura. En el primero de su lote, con seriedad y presencia, lució en un variado saludo de capa. Más parado en el último tercio, el diestro firmó un trasteo bien planteado, dando las distancias, toreando despacio y bien, destacó en series ligadas y elegantes al natural, todo ello en una faena de torería, aunque en contra la poca fuerza del toro. Con técnica, capacidad y torería demostró su magnífico momento, matando además de estocada para cortar las dos orejas.
Al quinto, largo y bien armado, con romana, le faltó fijeza de salida y fue en la suerte de varas donde se espoleó. Diosleguarde le planteó una faena armoniosa, de menos a más, con entrega, midiendo las fuerzas del astado, que embestía sin humillar y se quedaba corto. El diestro estuvo por encima del toro, con arrimón final en la larga faena, a la que sobró una serie que hubiera evitado las complicaciones la hora de matar, con el toro sin humillar y esperando con la cabeza alta, por lo que no estuvo bien con el acero y le sonaron los dos avisos.
Julio Norte, que trae tanta frescura y se ha convertido en la nueva ilusión de la novillería, se fue a portagayola para recibir al tercero, un novillo de Vellosino, de magnífica condición, donde resultó atropellado. Ya en pie lanceó con gusto a la verónica. Con un cambio de hinojos comenzó su trasteo brindado al público. Fue en anticipo de una faena vibrante ante un Norte valiente, poderoso, frente a un novillo que acusó falta de fuerzas tras dos vueltas que dio después de clavar los pitones en la arena. Máxima entrega de un novillero que vino a darlo todo y que acabó dándose un arrimón con las dos rodillas en tierra, junto a unas bernardinas que fueron el prólogo de una estocada hasta la bola. Paseó las dos orejas y rabo al grito de ¡Torero-torero!
Antes de la salida del sexto, el festejo estuvo unos minutos parado por la indisposición de una espectadora. Resuelta la situación y ya con el fresco adueñado del lugar, salió Norte para recibirlo a la verónica y acabar con un variado repertorio. Brindó a Enrique Sánchez-Guijo, el atleta bejarano invidente otra importante faena. Está realizada bajo el patrón del temple, corriendo la mano en muletazos largos y sufriendo hasta una voltereta al quedarse corto el novillo. Muy por encima, el espigado Norte, que acabó con manoletinas frustró el triunfo por el mal uso del acero.
Al final sacaron a la terna en hombros y el relente había provocado que todos echasen mano de las prendas de abrigo, sacadas del ropero tras el caluroso verano. Poco a poco, el precioso paraje del El Castañar se fue quedando vacío, mientras la mayoría de la gente corría para seguir la fiesta en Béjar y las primeras sombras de la noche caían sobre la vecina sierra con la sensación entre los presentes de haber asistido a un buen festejo.
————————- FICHA DEL FESTEJO————————-
Ganadería: Se lidiaron toros y novillos de Vellosino. El tercero, ovacionado en el arrastre. Todos con presencia y de comportamiento desigual. Buenos, aunque con matices, primero, segundo y cuarto. El primer novillo de gran clase y el segundo se dejó.
Damián Castaño: Silencio y dos orejas.
Manuel Diosleguarde: Dos orejas y silencio tras dos avisos.
El novillero Julio Norte: Dos orejas y rabo y palmas tras aviso.
Entrada: Alrededor de tres cuartos de entrada en tarde de agradable temperatura.
En banderillas se desmonteró Elías Martín tras clavar dos grandes pares al quinto, al que lidio con enorme clase el peón Raúl Blázquez.

Lo de Bejar para enmarcar, y tú trabajo extraordinario, así me gusta con los de
Casa.
Lo de Dios Le guarde imperdonable
Crónica mejor que muy buena
Buenas crónica la de Paco Cañamero, de la corrida del día de la Virgen del Castañar en Béjar. Un año más disfrutamos de esta fiesta taurina, sobre todo para resaltar, que en Béjar a pesar de que haya un cierto pesimismo, por muchas realidades sociales y políticos, Béjar sigue teniendo cultura taurina, teatral, artística, paisajística…y monumental.