MUERTE DE RAFAEL DE PAULA

Y lloran las gitanas del barrio de Santiago

Esta noche, del 2 de noviembre, día de Los Fieles Difuntos, las gitanas del jerezano barrio de Santiago han sacado los pañuelos de color azabache. Y los viejos patriarcas, embargados por el dolor, ya visten lazos negros en las bocamangas de sus chaquetas. ¡Se ha muerto er Paula! Adió a Rafaé, que ha sido el más grande de esta raza de bronce, de genio y misterio, de arte y leyenda.

Rafaé ya lancea en los cielos al toro de San Martín, allí arriba con Curro Puya y su hermano Gitanillo, con Albaicín, con Cagancho, con su suegro Bernardo Muñoz Carnicerito de Málaga y hasta con Salomón Vargas, colosales artistas calés. Se ha ido esta noche, casi por sorpresa, sin esperarlo, aunque es cierto que hacía ya unos meses había desaparecido y no era visible por las plazas. Ni en ningún evento taurino, a los que acudía y, con sus declaraciones, a nadie dejaba indiferente.  

Discípulo del genio de Juan Belmonte, que allí en su finca utrerana de Gómez Cardeña ya se prendó del gitanito rubito de Jerez, quien fue su última ilusión y quien le mantuvo viva la llama. Y es que Paula toreó como Belmonte soñaba. Y ya nunca se bajó de ese pedestal, mientras el Pasmo de Triana llamaba a sus amigos para hablarle der Paula. Y ya fue el torero de los señoritos de Jerez, de los Domecq., los Bohórquez, los Osborne, los Ruiz Mateos…, hasta el punto que durante varios años basó sus temporadas en ese rincón gaditano. ¡Y no le hacía falta salir! Tomada la alternativa en Ronda, en la goyesca del 9 de septiembre de 1960, con Julio Aparicio y testificado por Antonio Ordóñez, dos toreros que quien después tanto se las vio -en las arenas y fuera de ellas-, hubieron de pasar 14 años hasta su confirmación. Entonces casi todos los años al hacerle el ofrecimiento la empresa de Madrid, él era muy claro: «Toré usté, don Livinio”. Y la friolera de 14 años hubieron de pasar hasta que ya dijo si y las condiciones eran aceptables. Y todo con el refrendo en el inmediato octubre, en La Chata de Carabanchel, en la despedida de Bienvenida (con quien antes del paseíllo tuvo unas palabras a cuenta del famoso capote de paseo que había sido propiedad de Joselito y lo mandó coser a la muerte de la señá Gabriela, su madre). De la memorable tarde de Vista Alegre madrileña se habló todo el invierno y la gente toreaba de salón en los bares de la plaza de Santa Ana y por la noche en los colmaos flamencos para rememorar ar Paula. Ar gitanito de Jerez.

Y después ya refrendó grandes carteles, sin que le hiciera falta una faena redonda para auparse a lo alto. Como mejor ejemplo ahí está el quite que hizo la tarde de su confirmación a un toro de Osborne, que correspondía a Julio Robles, quien precisamente tenía entregado a Madrid con su toreo de capa. Ar Paula le valieron cuatro lances y una media rematada en la boca de ruego para decir y convencer que llegaba para marcar una época del toreo más allá de ese rincón gaditano en el que ya todos conocían sus excelencias. Y se llevó todos los trofeos al mejor quite, pero más que nada que ya entró para siempre en el corazón de Madrid, quien deseaba volver a aplaudir a quien era un genio y eso que, hasta entonces, no le hacían falta redondear, pero su puesta en escena, su genuino lance, su colocación, su cite y el embroque fueron capaces de acaparar toda una temporada, siempre envuelto en esa aura única de la raza calé.

Sin embargo, fue unos años más tarde cuando en Madrid logra cuajar a un toro de principio hasta el final -aunque falló con la espada y perdió el posible rabo-. Fue a finales de la década de los 80 cuando deslumbró, por intensidad, pureza y arte, frente al toro Corchero, de Martínez Benavides. Y siempre un genio, desde su rincón hasta el norte, donde fue santo y seña, incluso un tiempo residió en Éibar, bajo la protección de su íntimo amigo Enrique Vidarte, dueño del famoso frontón Astelena -que el Vaticano de la pelota a mano- y el mayor paulista de todos los habidos y por haber. Por eso ahora que ya estamos huérfanos de una leyenda, lo lloran las gitanitas de su barrio de Santiago y los viejos patriarcas, con el dolor de que ha muerto su rey, ya visten lazos negros en las bocamangas de sus chaquetas.

  • Porque ha muerto er Paula, Don Rafael. El más grande de la raza calé. ¡UN GENIO!

PD: Escribiré más der Paula en los próximos días, pero ahora vayan estas líneas rápidas, escritas con la tinta del sentimiento a un genio del toreo.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

17 comentarios en “Y lloran las gitanas del barrio de Santiago

  1. Yo He tenido la suerte de estar en la plaza de Illumbe al lado y compartir las faenas que esos días estaban aconteciendo en el ruedo. D.E.P

  2. Abandonaba la plaza cuando terminaba Morante porque él ya no tenía nada que ver, ahora que ya sabía que Morante no estaría, él se ha ido para siempre! D.E.P Como él toreó no ha toreado ni toreará nunca nadie! Él lo dijo, y era verdad!!

  3. Silencio en la música callada del Toreo. Dile a San Pedro que abra la Puerta Grande que hay en el cielo y que pase por ella, un Gran Torero. Rafael de Paula !!!.

  4. Le conocí por el año 81,en la Taberna del Perejil, entonces estuve yo fastidiao, cuanto bien me hizo. Muchísimas gracias querido amigo. Recuerdo todas y cada una de tus palabras de aquella noche. Creo que muy a nuestro pesar acabamos en el Placentine , el garito que en aquella época abrió Jesús Quintero.

  5. Hay obituarios que huelen a albero y alma.
    ¡Qué forma tan hermosa de escribirle al mito. Solo un genio podía cantar a otro. ‘Er’ Paula ya torea en el cielo, pero este texto lo trae de vuelta por un instante. Que la tierra le sea leve al maestro Paula.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *