EXCEPTO EN PERÚ

Llanto por América

La gran América taurina -excepto Perú- ya dormita en la añoranza de quienes la conocieron y disfrutaron de su esplendor, principalmente los profesionales. Aquella América, con sus ferias llenas de color y sabor, que eran una delicia y a la que no faltaba nadie que fuera gente en el toro. Muchos de ellos, casi siempre las figuras -junto a sus cuadrillas-, nada más que acababan la temporada española en El Pilar de Zaragoza hacían las maletas y atravesaban el Atlántico. Primero corridas en Venezuela, después las grandes ferias de Lima y Quito; a continuación, todas las demás, con el diciembre colombiano y fin de año en Cali para enfilar a Manizales; de ahí a México y siempre Venezuela, con sus numerosos ciclos y donde las figuras -y también diestros de segunda línea- eran poco menos que Dioses, hasta que el punto que muchos de los que marcharon al finalizar El Pilar no regresaban hasta vísperas de Fallas, ya para iniciar la campaña.

De allí los éxitos en Lima, en Quito, en el Nuevo Circo y más que nada en La México eran lo más y previo a las citas levantinas, en la publicidad de El Ruedo dedicaban páginas publicitarias con los trofeos traídos de América. No olvidemos que quienes se alzaron con El Jesús del Gran Poder, de Quito; el Escapulario de Lima; La Catedral, de Manizales; el Señor de los Cristales, de Cali… tan codiciados, los exponían en el lugar más visible de sus estanterías. Y no digamos de los triunfos en La México, que tenían una inmensa categoría.  

De allí además se traían un buen dinero; pero lo más importante es que no paraban. También disfrutaban de aquellas tierras y de exotismo en las que tenían tantos días libres, con la tranquilidad que se enfrentaban a un toro más terciado que el de España. Siempre en el escenario de aquella América que era una maravilla; de la que hoy ya están cerradas cuatro de las plazas de mayor solera: Iñaquito, en Quito; el Nuevo Curco, de Caracas; la Santa María, de Bogotá y desde hace unas semanas, La México, el de mayor aforo del mundo. Hoy ya todas viven de su historia, en parte por la llegada de las políticas bolivarianas derivadas del odio a España y de destruir todo cuanto tenga relación con la Madre Patria. Y aquí la Fiesta tiene un papel fundamental. De ahí que la Tauromaquia se tambalea en Venezuela, con la cruel dictadura chavista; también -si no llega un milagro de última hora- tiene los días contados en esa Colombia que ahora está en manos de Petro, un antiguo terrorista de FARC. En México ha sido derribada en la capital y otros estados, mientras sigue viva en Guadalajara, Aguascalientes… y otras plazas que siguen con brillo.

La primera en ser historia fue el Nuevo Circo de Caracas, señorial plaza de la capital venezolana que albergó tardes inolvidables y cuyas arenas pisaron todas las figuras, preferentemente en el esplendor de César y Curro Girón, cuando vive sus mejores días. Quito, en la capital de Ecuador, también lleva ya años sin toros, ya 14 años desde que Iñaquito, que se llenaba todos los días y era la primera gran feria de América, fue clausurada para la actividad taurina por las mencionadas políticas de odio a España que se estilan tanto en Hispanoamérica en el presente siglo, siempre con aspirantes a caudillos, como aquel nefasto Rafael Correa que tanto daño hizo a Quito, al ser un emblema en una ciudad que cada jornada vivía las cuatro estaciones y donde también recordamos la estampa de los aviones que casi lamían con su panza el coso en las maniobras de aterrizaje. Hoy de Ecuador ya solamente queda el reducto taurino de Lacatunga.

Los mismo ocurre en la Santa María de Bogotá, ahora dedicada a otros menesteres desde que Petro, el hoy presidente de la República, fue alcalde de esa ciudad Petro, quien la cerró después de ser modernizada. La Santa María, que era una réplica de la vieja plaza de Madrid, la que estaba ubicada en la carretera de Aragón, fue escenario de tardes históricas, además de estar presente en el recuerdo de todas las figuras. Y ahora lo triste es que en el momento que Colombia vive con la soga al cuello y era un momento de echar el resto, diseñan una nefasta feria de Cali, carente de atractivo y sin interés.

Y en medio de un paraje desolador, con la gravedad de matar a La México, lo más triste ocurrido al toreo en mucho tiempo, la única tabla de salvación en Perú, el país guarda el legado del imperio Inca. Allí, también gracias a tener a una primera figura, como es Roca Rey y a un torero de campanillas, Joaquín Galdós, la gente acude entusiasmada y llena las plazas, además de haberse consolidado Lima como la gran feria de América, junto a otros muchos ciclos en las provincias que son un acontecimiento. Porque Perú ya es el único país de América que no siente vergüenza de su historia y la Fiesta se vive con pasión; mientras que en el resto es un llanto.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *