LUTO EN HERMANOS MARTÍN

Crespones negros por Melchor

Hoy es otro de esos días tristes que ha amanecido grisáceo para decir adiós a Melchor Martín Martín. Al gran Melchor, que esta madrugada del lunes ha emprendido el camino de la eternidad al encuentro de sus padres, los señores Herminio y Tránsito, además de su hermano Gerardo, el mayor. Era el mediano de los autobuseros Hermanos Martín, empresa, de la que su padre, el señor Herminio, un personaje que dejó una inmensa huella en toda la provincia, puso la primera piedra y, una vez jubilado, con sus hijos al volante, alcanzó los más altos techos de prestigio. Por delante de Melchor estaba Gerardo, fallecido hace casi tres años y por debajo Minini, el más pequeño. Tres hermanos que han sido un ejemplo de constancia y de trabajo para expandir una empresa de autobuses que es un símbolo de orgullo en el ámbito nacional. Juntos no tuvieron día ni noche para crear todo un símbolo del transporte en carretera, siempre al volante de su moderna flota de vehículos, el buen servicio, la puntualidad y limpieza para llegar a cualquier punto nacional y extranjero. Y con algo que los marcó e identificó y es quien subió a cualquier vehículo de su flota como cliente, al llegar al destino se bajó como amigo. Porque era gente con carisma y una elegancia natural que le hizo ganarse el cariño, amistad y admiración de quien los conoció.

Melchor hace ya unos años que se jubiló y se bajó del autobús, pero durante un tiempo seguía de aquí para allá, viajando por los pueblos de la provincia cuando la empresa familiar programaba una nueva excursión. Entonces se dirigía a Lumbrales, a Villavieja, a la sierra, a Ledesma…, o donde te terciara para avisar a los habituales y de paso hacer patria. Y es que Melchor no dejaba a nadie indiferente, siendo un personaje culto, incluso en sus excursiones él mismo hacía de guía y explicaba cada detalle del monumento o lugar histórico que visitaban. Y después, en los escasos momentos de ocio que le dejaba el trabajo, tenía el don de un desparpajo único para contar chistes o recitar, siendo todo un espectáculo y con más gracia que el más aclamado de los humoristas.

El trabajo fue su pasión, siendo millones los kilómetros realizados al volante de los Setras o los modernos Volvos, que tenía como patenas y perfectamente a punto, porque Melchor tenía pasión por la mecánica y sabía hasta el último secreto de cada motor, que él mismo reparaba. ¡Cuántas madrugadas metido en las entrañas del autobús! Y siempre sin parar, siendo un ejemplo de constancia desde la antigua línea de Bilbao, con servicios todas las semanas que tendieron una especie de puente entre la capital del Tormes y la del Nervión, cuando alrededor de la ría se habían establecido tantos miles de salmantinos; lo mismo ocurrió con Auto Res o después con la línea de Toro o incluso en la Villares de Yeltes, que siempre mantuvieron con tanto mimo. También muchos desplazamientos a la Unión Deportiva Salamanca, de la que Melchor gustaba contar con su particular gracejo una anécdota de la primera temporada que ascendieron a la máxima categoría. Entonces, mediada la liga, cuando coqueteaban con los puestos de arriba, perdieron un partido que debieron haber ganado. En el regreso, con una fría madrugada de testigo, cuando estaban llegando a Salamanca, el entrenador José Luis García Traid, que se había pasado el viaje enfurecido, se dirigió a Melchor, encaminado a la Puerta de Zamora para dejar al equipo y le dice: ¡Al campo!, Melchor, ¡al campo Y, en medio de miradas contrariadas, a las 4 de la madrugada y bajo una helada de esas tan habituales de esta tierra, tuvo a los jugadores 20 minutos dando vueltas por el césped de Las Pistas, además de suspender la tradicional jornada de descanso de los lunes. Fue uno de las miles y miles que atesoraba en tal larga vida de profesional, donde siempre estuvo ahí, en su sitio, mimando sus autocares blanquirrojos a los que encontrabas por cualquier luchar del mundo y era como sentir un trozo de la charrería.

Fue todo un personaje Melchor, quien siempre alzaba los brazos sobre su corpachón cuando en los caminos de la vida saludaba a algún amigo, aferrado a su humanidad, a su arrebatadora personalidad, manteniéndose fiel a su estilo hasta que hace un par de años comenzó a fallarle la salud y ya dejó de salir, aunque se emociona viendo como la nueva generación de Hermanos Martín -integrada por su hijo Melchor y sus sobrinos Laly y Nini- seguía creciendo fieles a las políticas de sus mayores. dejando siempre el recuerdo de un gran señor; de un ejemplar trabajador y una persona de enorme carisma que esta mañana ha dicho adiós y hoy sus autobuses lucen crepón negro.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

17 comentarios en “Crespones negros por Melchor

  1. Melchor ! Nosotros siendo niños os esperábamos todas las mañanas para ir a la escuela! Corríamos para no perder el Autocar .Ahora toca descansar.Siempre os recordaremos. UNA DE LAS ALUMNAS DE CABRILLAS .D.E.P.

  2. Siempre, desde niña, te recordaré como una extraordinaria persona, siempre nos hacías reír con tus chistes. Te has ido orgulloso de la gran flota de Autobuses que conservais y cómo dice Paco, tanto tu hijo Melchor como tus sobrinos Laly y Nini siguen con el legado que fundó el Señor Herminio. Nos has dejado pero siempre estarás en nuestro corazón. D.E.P. Un fuerte abrazo familia.

    1. Hermanos Martín, amigos
      de los Botellos de Pelayo , cuantos buenos ratos de sosiego al lado de la lumbre pasasteis toda la familia con nosotros, conejos asados, pero lo mejor, la buena gente que sois todos.
      Hasta siempre Amigo.

  3. Con gran dolor decimos adiós a Melchor. Una gran persona a la que recuerdo desde muy niña cuando nos llevaba al colegio en el autobús. Siempre cordial y amable, además de tener el don de la simpatía. También eran frecuentes las visitas al bar que tenia mi padre en Boada, pudiendo disfrutar de la amistad de esta gran familia.
    En su recuerdo no olvido el emotivo y merecido homenaje que le realizó el verano pasado a Autocares Hermanos Martín el Ayto de la Fuente de San Esteban, durante la celebración del II Día del Campo Charro.
    DEP, Melchor y mi pésame a su familia.

  4. Nos deja una gran persona.
    Aún recuerdo el viaje de fin de curso a Ceuta, siempre de buen humor y contándonos chistes.
    D.E.P.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *