SILVESTRE SÁNCHEZ SIERRA

De Salamanca al cielo

La noticia, aunque ya esperaba en las últimas horas, ha sido un mazazo desde el momento de descolgar el teléfono y escuchar la voz emocionada de Goyo: Silvestre acaba de morir… Ya no hubo más palabras y la mirada quedó perdida en algún punto del horizonte mientras unas lágrimas empañaban mi cara. No me quería creer que Silvestre Sánchez Sierra, mi querido amigo Silvestre, nos acababa de dejar. El hombre que vivía enamorado de su trabajo, el del corazón más generoso y la eterna sonrisa, el que siempre presumía de su familia, el de recibir a sus amigos y tener siempre el recuerdo a su querida Salamanca, de la que fue el mejor embajador, acababa de decir adiós.

Aquel niño pastor que cuidaba ovejas en los campos de Aldearrodrigo y soñaba con un futuro más próspero ya canta villancicos en la eternidad. Lo hace junto a sus hermanos que lo precedieron en ese camino, familiares, amigos del pueblo, compañeros de la policía o del trabajo, quienes han salido a su encuentro para darle el más grande los abrazos y alzarlo en hombros por ese reino de los cielos que acaba de dar la bienvenida a quien siempre sintió orgullo de su origen de niño pastor.

Se me agolpan los recuerdos con Silvestre, quien fue tan querido y cercano, tantas veces a mi lado. La última hace apenas 13 días cuando viajé a Barcelona para asistir a un acto taurino y nada más que se enteró todo fueran atenciones, recriminando que no lo avisase con antelación: Te hubieras venido a dormir a mi casa y no andar buscando hotel. Esa noche, nada más verme, junto a su fiel Goyo, me llevó a su mesa para hablar largo y tendido de gente de Salamanca, de la situación de esta tierra, del mundo en general… No perdió la sonrisa, ni esa mirada sincera, mientras atendía a muchos clientes y amigos que se le acercaban a la mesa para saludarlo o felicitar la cercana Navidad; en esos mismos instantes lo observaba y, con preocupación, sí noté que en el espacio de tiempo transcurrido desde septiembre había perdido mucho y ahora ya no era aquel Silvestre, incansable, que subía las escaleras e iba por todos los comedores pendiente que nada faltase en las mesas. Sin saberlo aquella estrellada noche que la Ciudad Condal estrenaba la iluminación navideña era mi despedida de alguien que quise tanto, de quien aprendí y recibí tan buenos consejos. Del querido Silvestre, a quien al darle el abrazo de despedida no podía imaginar que era el adiós definitivo, ya pocas horas después comenzó a enfermar y en la misma mañana del domingo fue ingresado en el centro hospitalario que vio apagar la llama de su vida.

Hace escasos días, el pasado 22 de noviembre, horas antes de ingresar en un hospital

Hoy y a lo largo de los próximos días en todos los medios de comunicación se recordará la figura de este incansable trabajador. De Silvestre Sánchez Sierra, quien tenía tantos títulos, honores y distinciones colgados en las paredes de su vida, pero con uno sobre todo los demás, el de buena persona y generoso, que ese lo da la sociedad y no necesita diplomas. Ese Silvestre incombustible que siempre tenía nuevas ideas para llevar a cabo, metas para alcanzar y casi hasta su último suspiro permaneció al pie del cañón motivando a su gente y alegrando a los clientes, con el positivismo siempre presente, recibiendo a todos con una cálida sonrisa y un abrazo de hermano, que es la tarjeta de su presentación. En esos recuerdos póstumos hablarán del niño pastor que, ya de mozalbete, se fue voluntario a hacer la mili a Matacán y allí preparó la oposición a la entonces Policía Armada; de lo feliz que fue en ese cargo, hasta que, en 1964, al ascender a cabo, fue trasladado a Barcelona, donde descubrió un mundo fascinante y una ciudad lleno de libertades, vanguardias, con los mejores espectáculos y la alegría en sus gentes. De manera definitiva allí cambio la vida para siempre cuando a los pocos años alquiló, junto a un socio, un pequeño bar del barrio de La Barceloneta, cercano a las playas -mucho antes de que la Olimpiada de 1992 transformase esa zona- que acabaría siendo el germen de un impresionante emporio empresarial con el nombre de SALAMANCA, que era el estandarte de quien siempre fue un enamorado de su tierra.

Hoy, Silvestre Sánchez Sierra, ya forma parte del olimpo de los grandes hombres de Salamanca, de los que han fomentado el crecimiento de esta tierra, porque desde su Barcelona siempre estuvo pendiente de todo y aquí, además, también ayudó a crear riqueza en diferentes actividades. Siempre sentiremos orgullo ante un gran señor que dio tanto para ayudar al prójimo, porque si no hubiera sido tan generoso tendría llena de Salamancas toda la cuenca mediterránea o de Galicia, una tierra siempre tan especial para él. Pero eso era feliz colaborando o patrocinando deportes, cultura, tauromaquia… a quien se lo pidió, aunque también aquí sufrió alguna dolorosa cornada.

Ahora cuando el querido Silvestre ya es historia y las puertas del cielo se han abierto para él, siento de nuevo el abrazo del otro día en Barcelona, con toda la humanidad que atesoró, porque ha sido una de las mejores personas que encontré en los caminos de la vida.

El pasado 22 de noviembre, siempre con su vitalidad

Homenaje a Julio Robles en julio de 2022, en la Monumental de Barcelona

Presentación de Latidos del fútbol Charro en Barcelona

Junto a Santiago Martín ‘El Viti’ y Antonio Moro, en la feria salmantina de 2017.

En la capilla de la plaza de toros Monumental de Barcelona

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

20 comentarios en “De Salamanca al cielo

  1. Lo siento, las veces que fuimos a Barcelona, y a comer a su restaurant, mejor no nos pudo tratar, y siempre q le vimos en alguna feria, mejor imposible. Y con Salamanca como escudo. Descansa en Paz.

  2. Nos dejó una gran persona ,tu pueblo y tú Salamanca ,se pueden sentir orgullosos de tu buen hacer en todo los ámbitos ,mi mayor sentido pésame ,D .E ,P

  3. Es un día triste conocer el fallecimiento de Silvestre, nunca hubo un mejor embajador del espíritu salmantino en Barcelona.
    Generoso, amigo de todo lo que representaba la UDS de la que formamos parte, acompaño en el sentimiento a su familia y les digo que en el corazón de quienes íbamos a Barcelona y pasábamos a saludarle y abrazarle, siempre estará presente. Descanse en paz

  4. Adiós a Silvestre Sánchez Sierra, una bandera viva de Salamanca en pleno corazón de Barcelona. Llevaba su tierra cosida al alma y la repartía a manos llenas a quien se cruzara en su camino.
    Se va un hombre bueno, de esos que honran su nombre y su tierra. Pero queda su ejemplo, su cariño, y esa forma sencilla y noble de estar en el mundo.
    Paco, lo siento. Sé la gran amistad que os unía.

  5. Descanse en la paz del Señor. Se lo ha ganado con creces. Salamanca pierde hoy a uno de sus hijos más nobles y bondadosos que he conocido. Que no se apague nunca su recuerdo.

  6. Preciosa y emotiva crónica que le haces a Silvestre.No sabía qué estaba enfermo. En los años setenta, cuando yo iba a Barcelona con mi taxi siempre me acercaba al restaurante Salamanca a comer.Tengo unos buenos recuerdos de aquella época. Descanse en paz el gran SILVESTRE.

  7. Magnífica despedida de un hombre irrepetible: Extraordinario empresario, el más generoso ser que he conocido y un amigo entrañable. Nuestro mejor embajador en Barcelona y alma del barrio de la Barceloneta. Creo los salmantinos estaremos siempre en deuda con él. DEP.

  8. Gente como él hizo grande a Barcelona y siempre orgulloso de sus orígenes salmantinos. En Barcelona ya estamos huérfanos de su inmenso corazón, de su sonrisa, de tantas virtudes como atesoraba. La Barceloneta llora a quien fue su embajador.

  9. Llegaba Silvestre y toro era alegría, su vitalidad le hizo caer bien donde estuvo. Lo conocí bien al ir mucho a comer al Salamanca y además coincidí un tiempo con él en la Policía. Justo cuando yo llegué destinado a Barcelona él pasaba a la reserva como Subinspector y recuerdo que en el cuerpo fue siempre un mito.

  10. Que gran persona y que gran salmantino nos ha dejado. Silvestre, salmantino lígrimo que hizo patria en Barcelona y quien nos trataba a los policías como nadie. Por algo había sido compañero. Descanse en Paz en esa atalaya inmensa, el cielo, donde habrá sido recibido con los brazos abiertos

  11. Que gran hombre y siempre cariño con todo el mundo. Gran pérdida de un hombre que llevo siempre el nombre de Salamanca por todo el mundo

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