
Hace tiempo que saltaron las alarmas sobre unas denuncias por acoso contra la Escuela de Tauromaquia de Salamanca y desde entonces no se habla de otra cosa. En los ambientes de aficionados, de ganaderos, en los colmados, en las tertulias… se comenta sobre la problemática existente y que ha impedido el inicio del nuevo curso, con el grave que supone para los chavales al no tener la preparación adecuada para afrontar la temporada. Todo ello a falta de escasos días para comenzar el Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo.
Realmente el mutismo se ha adueñado de la situación y ha dado lugar a infinidad de rumores, mientras pasan los días sin alzarse el telón y los chicos viven con la tensión de no saber qué ocurrirá. Todo, parece indicar, pasa por un protocolo que no está hecho y es obligatorio para estos centros, al igual que en los clubes deportivas donde juegan chavales, todo dentro de la exigencia de la Ley de Protección del Menor.
Lo triste es que estamos hablando de un centro modélico, envidiado en toda España y más allá de sus fronteras hoy esté en el ojo del huracán. El mismo del que acaban de salir un montón de nombres que hoy están en boca del aficionado, desde Marco Pérez, el ya matador Cristiano Torres; la revelación novilleril de Julio Norte, sin olvidar al Mene o a Salvador Herrero, de enorme clase, además de otros muchachos que atesoran buenísimas condiciones, como es el caso de Noel García.
Resulta imposible pensar que exista tanta burocracia cuando estamos ante una escuela modelo y en sus cuarenta años de andadura ha tenido excelentes profesionales a su mando, que han sido quienes han logrado que volase tan alto. Desde Juan José, con sus fieles Adolfo Lafuente, José Luis Barrero y Flores Blázquez, donde se sentó toda la estructura para ser un centro modélico y del que salieron tantos y buenos profesionales. Con esa gente era lógico que funcionase y se convirtiera en un imán de parabienes para la institución provincial, con diputados al frente que hicieron muy bien las cosas. El primero y fundador fue Tomás Sánchez Borrego, más tarde José María Montero; a continuación, llega José Yáñez y de ahí un largo periodo con el ya fallecido Eloy García, que fue penoso. Eloy, que llega con la escuela situada en la élite, fue el caso de que cuando hay un político que está ahí como pago de favores (Eloy tenía el premio por ser quien buscó la candidata que desbancó de la alcaldía de Alba de Tormes a Yáñez que parecía eterno y era un látigo para el PP). En sus primeros tiempos Eloy era más prudente y respetaba, pero solo al principio porque después empezó a soltar la lengua en actos públicos -mientras la gente se daba de codos y otros se avergonzaban- y de su boca salían frases como:
- A mí me gustaba mucho Paco Puerta y Diego Camino.
Ya venido arriba y sintiéndose autosuficiente, Eloy le declaró la guerra a Juan José, magnífico maestro y persona muy respetada, hasta el punto pasar un quinario el maestro en el que sufre un ictus y varios problemas de salud ante la presión que estaba padeciendo, teniendo su culmen cuando otro viejo cacique de la política charra, Francisco Albarrán, fue el encargado de despedirlo. De despedir y salir por la puerta de atrás -aunque en hombros de toda la Salamanca taurina, que lo adoraba- un hombre de tantísimo prestigio. Y tan íntegro.
A partir de entonces llegó José Ignacio Sánchez de director y con José Ramón Martín de profesor, en labor que pronto se sumó un antiguo novillero que era funcionario de la Diputación y conocido por Javier Olmedo. De nuevo la Escuela estuvo arriba, el centro funcionaba de maravilla y el prestigio era su aliado. No necesitaba a nadie más, pero el cambio electoral hizo que Eloy García -que en esa nueva etapa había vuelto a estar prudente- dejase la política para bien de la provincia y en su lugar pusieron a otro veterano del PP salmantino, pero sin conocimiento taurino alguno. Se trata de Jesús María Ortiz, quien también tiene el premio de la gran labor que hace al partido de la gaviota en la comarca de Vitigudino. Jesús María, siempre con su desparpajo, a diferencia de su predecesor, era habitual en los festejos de la escuela y pronto le cogió el gusto a que le brindasen novillos, al igual que a los callejones. Aun así, en los principios también era prudente en sus declaraciones, pero con el tiempo comenzó a cogerle un gusto especial al micrófono, en una especie de complejo de charlatán de feria, gustándole hablar tanto como cosas ilógicas decía. Y llamaba la atención que existiendo diputados con reconocida afición taurina tuviera que estar el frente de la escuela el que no servía para otra cosa, al ser sabedores sus jefes políticos que la escuela funciona como el engranaje de un reloj suiza y ahí ponen a quien no estorbe.

Después lo de siempre, a la par que Jesús Mari hablaba más (y ya se sabe aquel de quien habla mucho…) comenzó a subir a palcos y hasta ser presidente teniendo su culmen el pasado 8 de septiembre en la clase practica celebrada en La Glorieta tras el desenjaule. Con él de presidente se produjo el mayor ridículo habido y por haber en muchos años en una plaza, convertido el espectáculo en la más triste de las tómbolas, con el inmenso daño que hacen esas acciones a la Tauromaquia. Más aún cuando a las pocas semanas saltó el escándalo de las denuncias y el diputado cada que vez que habla se hunde más el fango. Un de las esas intervenciones, en la entrega de los premios de Guijuelo, fue lamentable su uso de la palabra, con la inmensa osadía de estar en la sala una figura del toreo de la talla del Niño de la Capea. Y encima ha tenido suerte que el Grupo Socialista de la diputación cuando ha hecho preguntas las hizo sin fundamento, ni conocimiento, ni sabiendo lo que se trae en sus manos, como ocurrió en la primera consulta con un portacoz nefasto y a quien, como tantas cosas, se le fue el caso como el agua entre los dedos
Por eso, la Diputación debe ponerse las pilas ya, velar por el enorme prestigio de la Escuela de Tauromaquia, cesar a Jesús María Ortiz -que le den un cargo idóneo para él- tras la sucesión de ridículos y daño que ha realizado. En su lugar colocar a alguno de los diputados que tenga un mínimo de rigor para estar en un cargo tan serio. Y aprobar el obligatorio protocolo ya para abrir y continuar contribuyendo a la grandeza de la Tauromaquia desde la Diputación de Salamanca.
Con dos güevos. A ver si Jesús Mari deja ya las fotos y el postureo.
Pues sí, porfin alguien pone el foco donde debe. En los que llevan las cosas en los que manipulan y no en los chavales que han denunciado.
Ya es hora que alguien hable realmente de lo que hay y de quien es la responsabilidad, que deje den de señalar a las familias, que después de ser víctimas los que están a la teta de la diputación solo hacen que tapar las malas acciones del diputado.
Más ó menos por ahí van los tiros, Cañamero.
Por lo menos te has pronunciado de una manera casi neutral y no como la prensa “líder” de Salamanca que
se ha callado como acostumbra a hacer con temas que no le convienen.
Y los demás chavales que? Es muy triste que estén jugando con la ilusión de ellos.
No entiendo que en algo tan escandaloso la prensa taurina este callada.
Lo primero, que aporta un político en una escuela taurina, dejen a los profesionales que son los que saben lo que se hace.
No estarían mejor ordenando los diferentes distritos de la Capital, es decir controlando la limpieza a pie de cañón, controlando la poda de árboles, verificando que las señales de tráfico sean vistas a los ojos del conductor, observando donde hay baches, etc., hagan trabajos útiles, pero dejen a los profesionales hacer su trabajo.
Después de las humillaciones viene la depresión luego vinieron los insultos nel menosprecio y ahora los lloros por qué vienen los juzgados y cuando hay delitos pueden ser condenados pero nadie dimite nadie se pronuncia fue dios reparta suerte y menos lloros y más pedir perdon
No solo no pueden perdón, ni dimite nadie.
A ver quien devuelve el daño causado por 4 incompetentes a todos esos jóvenes.
Que estamos hablando de humillaciones, de desprecios, de comentarios ofensivos hacia el estado físico, que no estamos hablando de cualquier cosa.
Que hay jóvenes con una torería innata que los has desterrado de los tentaderos, de que toreen en pueblos que han sido pedidos por el propio alcalde y tanto el director, como el diputado se han opuesto a ello y añadiendo descalificaciones personales hacia el chico.
Que eso no es fácil de reparar.
Y ahora andan de plañideras por las reuniones de Taurinos, que eso no es fácil de reparar y ellos están cobrando un “sueldo” por acabar con a los que ellos no les place independientemente de si valen ó no para torear.
Paradoja de la vida que ningún de ellos llegó a ningún triunfo significativo de relevancia y los tienen ahí como “Sénecas” del toreo.
Y encima muchos alumnos están amedrentados por si los “maestrazos “ toman represalias contra ellos…
Vamos a intentar ser serios, que de un sueldo honesto no vive nadie en estos tiempos, no sé si me explico.