
La falta de imaginación del sistema empresarial se ha convertido en una rémora que arrastra el toreo desde hace tiempo y tiene sus más graves consecuencias en no trabajar para buscar nuevos valores. Más aún con la reciente retirada de Morante -quien debe ser fiel a la seriedad que siempre buscó- y otros grandes nombres en las últimas temporadas -José Tomás, Ponce, El Juli…-. Algún atractivo motiva, por ejemplo esa corrida de la oportunidad que ha puesto sobre el tapete Tauroemoción en Valladolid; aunque la realidad es que estamos en una Fiesta donde en la inmensa mayoría de las ferias acartelan a la inmensa mayoría de los mismos nombres con las mismas ganaderías que hace dos décadas. Sin dar opción, tapando el circuito de los modestos y jóvenes, además de impedir cualquier salida a las novedades.
La pasada temporada un alto número de matadores ni siquiera se vistió de luces y otro montón de ellos lo hicieron una, dos o como mucho tres, siendo una pena al existir grandes toreros que no tienen un escaparate para mostrar su arte y se diluyen en el ostracismo de un sistema nefasto. Con el añadido de haberse parte la temporada veraniega de Las Ventas, que fue siempre el lugar de buscar una oportunidad y de la emergieron importantísimos nombres -Andrés Vázquez, Ortega Cano, Paco Ojeda, José Luis Palomar…-.
Hoy faltan ideas e imán para atraer al público a las plazas, excepto la apuesto de Tauroemoción en Valladolid. También para recuperar a algunos de esos toreros que apenas ven su nombre anunciado en los carteles, sin que casi nadie ofrezca soluciones, ni tan siquiera las intentan y todo el igual. Como aquí no es solo criticar, también es necesario aportar ideas.
Hoy, en esta Fiesta que nada sorprende, a nadie se le ocurriría acartelar a seis toreros para tratar de abrir puertas a través de la variedad y con un gancho para el aficionado. No hace tanto tiempos se celebraron las dos últimas dos corridas de este calibre, ambas con toreros de postín en Valladolid –homenaje a Víctor Barrio- y en Córdoba –a beneficio la lucha contra el cáncer-. Por lo demás no se celebran este tipo de espectáculos que en algunas ocasiones fueron una puerta abierta. O también un acontecimiento.
Hace años, la plaza de Valencia acogió uno de esos festejos con los toreros de la tierra y al triunfador se le abrió un cartel en Fallas. También recuerdo otra organizada por Manuel Chopera en Madrid, en el mismo año de su llegada para conmemorar el 50 aniversario del coso de la calle de Alcalá. Se celebró el diecisiete de junio de 1981 con Joaquín Bernadó, Ángel Teruel, Dámaso, Julio Robles -que fue el triunfador y a punto estuvo de salir en hombros-, Tomás Campuzano y Pepe Luis Vázquez. Pero claro hablamos de Manuel Chopera un empresario con visión de futuro y talento que pensaba en el bien de la Tauromaquia, al igual que hizo años más tarde para dar una oportunidad a toreros perdidos y de donde salió Rafael Perea El Boni con tanta fuerza.
Creo que estas corridas tendrían su punto, también aliciente extra, además de una oportunidad para toreros modestos y poder tener el triunfador el premio de entrar en los carteles. ¡Qué elegante sería en plazas como Salamanca, Valencia, Albacete, Córdoba una corrida de seis toreros para abrir feria! Al igual que otros acontecimientos, pero el gran problema de ahora es la falta de imaginación del aficionado.
Bonito sí sería pero ¿y la taquilla? que al final es lo que importa a los empresarios.