
Nunca la Fiesta puede caer tan baja ante una enorme falta de respeto y de seriedad como la de Morante de la Puebla al anunciar este mismo mediodía su vuelta a los ruedos. Morante, que lo ha sido todo y tuvo el gesto en la tarde de La Hispanidad, en la misma boca de riego de la plaza de Madrid, de hacer la liturgia de la retirada, ya anuncia la vuelta. Exactamente 102 dos días desde aquella sorprendente decisión, aunque entonces esperada por otra parte y ahora renuncia a ella para seguir, sin rigor alguno. Sin ser fiel a su compromiso, ni seguramente a las consecuencias que le puede acarrear con la enorme división que va a plantear.
Lo triste es que lo hace quien siempre quiso seriedad y las cosas bien hechas para la Fiesta. De quien bebió en las fuentes de los grandes y desde luego no aprendió que se debe ser torero siempre. Y ser firme con las decisiones y consecuencias. Se podría entender una vuelta en unos años, como tantos toreros han hecho en la historia; pero jamás de la forma suya. Y una decisión en la que, además, ningunea a un grandioso torero llamado Fernando Robleño, merecedor de todo el respeto y quien además, a diferencia de Morante, sí se anunció a lo largo de su carrera con toros de verdad. Robleño, con una trayectoria tan sincera, jamás merecía lo que le hizo el divo el 12 de octubre y ahora acabe así.
Además, a Morante le han perdonado siempre todo. Desde el tipo de toro que se enfrentó y además tantas veces sospechoso de estar manipulado, sin que apenas nadie denunciase esos abusos que van contra la integridad del espectáculo. E incluso todas sus excentricidades se las han reído; recuerden a Jesulín de Ubrique, por ejemplo, quien siendo un grandioso torero se tuvo que marchar al no perdonarle la masa muchas de sus formas. Y a lo que iba del toro que lidia también es el único que no se lo han censurado; no olviden en tiempos, por ejemplo, del Manuel Benítez El Cordobés la leña que le dio la prensa por los reses que se anunciaba, mientras que con Morante miran para otro lado y hasta le ríen todas las gracias. O a Palomo Linares e incluso a Santiago Martín El Viti también le dieron lo suyo en 1971, hasta que reventó todo en San Sebastián una tarde que comparecía mano a manos en el viejo Chofre con El Cordobés y este se cayó del cartel en medio de una escándalo -por cierto, jamás volvieron a estar juntos en ningún cartel de luces-, por lo que el maestro de Vitigudino cortó enseguida la temporada sin anunciarse la siguiente en España -sí lo hizo en cosos americanos-.
Lo de Morante no tiene nombre en este Rafael El Gallo que se ha marcado. Aquel anunció su retirada a finales de 1918 y el mismo invierno ya anunció su reaparición en la primavera para gran disgusto de su hermano Joselito, quien además de no volver a torear más con él, tampoco le volvió a hablar. Porque Joselito, a quien admira tanto Morante era un tío serio, lo que ha demostrado que no lo es Morante, al ningunear a la propia Fiesta y a la afición con esta vuelta que no se entiende de otra manera que no sea por dinero. Y cuando ponemos el dinero sobre la torería, pureza, verdad… malo.
La Fiesta es más serio y no se puede mancillar así. Aunque haya algo tan taurino como la reaparición, lo suyo es completamente distinto. Una cosa es que se deje de torear un año, como han hecho numerosos toreros -y él mismo en otras ocasiones- para buscar un descanso y otra que se haya producido el ritual del desprendimiento de coleta -que es igual que anunciar una retirada- en una ceremonia. Por eso, la vuelta de Morante está definida por algo: Ha jugado con la Fiesta en una gran FALTA DE SERIEDAD.
Si señor, totalmente de acuerdo contigo Paco.
Dices lo que muchos pensamos y no lo manifestamos. A este paso la próxima que nos da Morante va a ser que se corta la coleta hoy y mañana reaparece.
Y con esto no le resto importancia como torero, pero si como persona
Si señor, totalmente de acuerdo contigo Paco.
Dices lo que muchos pensamos y no lo manifestamos. A este paso la próxima que nos da Morante va a ser que se corta la coleta hoy y mañana reaparece.
Y con esto no le resto importancia como torero, pero si como persona
Estoy totalmente de acuerdo con el fondo del artículo, pero te has pasado de frenada en algunos de los comentarios. Ni Robleño ha sido nunca un grandioso torero ni Morante ha hecho su carrera con toros afeitados como insinúas en tu artículo. ¿O es que no recuerdas tu crónica de la faena de junio Salamanca? Un poquito de coherencia y de equilibrio no vendría mal, la verdad.
Como quieren que respete la tauromaquia si nosotros los profesionales no nos damos a respetar Esto no pasaba en los tiempos de antes
Enhorabuena por tu crónica Paco … hay que pensar que la tauromaquia hay que darle seriedad ….como toreros y empresarios ….
Ya no queda nada serio en esta España de hoy.
Un abrazo fuerte, Paco.
Gracias Paco, eres de los pocos que con tú pluma quedan para defender la Fiesta Nacional, la fiesta esta corrompida como esta este gobierno. Así nos va.
Lamentable vuelta, es cierto que a Morante se le perdona todo todo y es tan cierto que se ha perdido la seriedad y las cosas bien hechas, tanto en los aficionados ( que deberían castigar a Morante con su no presencia en los festejos) como en los profesionales así mismo como con los cronistas. Un poquito más de vergüenza taurina es necesaria, aunque donde dije digo digo diego….
No juega con nadie, lucha contra una enfermedad mental. ,¡Sensibilidad ante la situación!.
Señor Cañamero no puedo estar más d acuerdo con usted, es de los pocos o quizás el único que a dicho la verdad sobre la reaparición del de La Puebla, Chapo´ y saludos.