EL SISTEMA NO LA DEFIENDE

Otro ataque a la Fiesta

El gobierno, con sus garras de hiena, perpetra otro ataque a la Tauromaquia al prohibir la asistencia a los festejos a menores de 18 años. Y por tanto matando el futuro, en otra medida sesgada y soez que no busca más que cortar las raíces del frondoso árbol de la Fiesta, del que esta analfabeta izquierda radical llena de odio busca que se seque. No olvidemos que, en su momento, así comenzó Cataluña y todos callaban ante una ley que prohibía la entrada a menores y la instalación de plazas portátiles, siendo en poco tiempo la guillotina que acabó con la Fiesta en esa Comunidad.

Lo peor de aquello fue que no se aprendió la lección, mientras que la Fiesta cada día está más cercada, aunque el sistema que dirige la batuta, con sus propagandistas, alzan los brazos en señal victoriosa amparándose en el relato que van más jóvenes que nunca a las plazas, se indultan muchos toros, las salidas en hombros se multiplican y es la repera en verso… Pero se olvidan todo aquello que queda detrás, ya con Cataluña extinguida, Galicia muerta; graves problemas de supervivencia en Asturias o en el hasta hace poco prolífico País Vasco, donde en pocos años ha pasado a no tener casi protagonismo con Vitoria cerrada, Bilbao en decadencia total y San Sebastián con un futuro poco esperanzador, manteniéndose únicamente Azpeitia, además de perderse Tolosa, Éibar, Zarautz, Fuenterrabía…

Si ya de por sí es triste y complicado estar en manos de un gobierno radical, lo es tanto o más el silencio de los taurinos. ¿Alguien ha visto algún comunicado de las figuras y del resto de los toreros denunciando este atropello? ¿O de los subalternos? ¿Y de los empresarios? ¿De los distintos grupos ganaderos?… solamente de alguna peña o colectivo de aficionados, aunque pocos. Duele la actitud de los profesionales y su egoísmo demostrando una vez más que únicamente van a lo suyo, a tratar de llevárselo cuanto más pronto mejor. ¡Qué pena!

Estamos ante otro ninguneo del propio sistema y de la organización, cuando ellos saben mejor que nadie que la afición nace de la infancia, época en la que se comienza a conocer este mundo y toda la magia que lo encierro. Además de olvidar a tantos niños prodigio como han escrito páginas gloriosas de la Fiesta. Ahí está la rica historia con nombres, entre otros muchos, de Joselito, los Bienvenida, Luis Miguel, Emilio Muñoz, Espartaco, Juan Pedro Galán, Jesulín, El Juli… al actual Marco Pérez, que tanta luz han dado a la Fiesta. A partir de ahora, sus casos serán impensables al no poder torear hasta la edad de 18 años, como tampoco ningún menor podrá acceder a un recinto taurino por la polarización a la que se ha llevado a esta sociedad esta extrema izquierda, tan amiga de las prohibiciones y que daña los valores culturales del país. Y ahí tenemos el ejemplo de la Tauromaquia, a la que van cercenando en medidas sesgadas y soeces que no buscan más que cortar las raíces del frondoso árbol de la Fiesta.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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