
Se hizo esperar las confirmación de alternativa de Manuel Diosleguarde y al final llegó el momento para poner a todos de acuerdo con su capacidad y también torería. No fue desde luego el mejor complemento para un día tan importante, después de que esos toros de sangre Santa Coloma hayan perdido el brío que los engrandeció. Y también aquella casta que, desde hace unos años, llevó a estos toros de la familia Martínez Conradi a las ferias. Unos toros que han querido suavizar para que se los matasen las figuras y al final ha acabado yéndose al desagüe, porque la esencia de la sangre es intocable. Les ha pasado un poco como a los hijos de aquel gran ganadero de Villavieja de Yeltes llamado Dionisio Rodríguez, quienes aconsejados por Manolo Chopera sacaron de tipo a las características del toro de Santa Coloma para darle más cornamenta y hechuras con la finalidad de poder lidiar en Bilbao, Madrid y todas las ferias organizadas por el empresario vasco, a quien tanto la gustaba el toro-toro. El resultado fue que dejó de embestir, las figuras los rechazaron y los Dionisios (que había tenido una ganadería de glamour), con un tremendo disgusto, decidieron irse del mercadeo taurino para resguardarse en sus pagos de Villavieja criando manso y dejando solamente una puntita de vacas para conservar los derechos de su histórico hierro. Y como canto del cisne quedaba Chafaroto, un gran toro lidiado en Salamanca en la feria de 1990 por Miguel Espinosa Armillita y que se llevó los premios.
A los Martínez Conradi le está empezando a pasar un poco lo mismo y ayer fue una señal, al igual que la anterior corrida lidiada en Las Ventas. Sin embargo, ahí, en la dificultad vimos emerger a un torero que puso a todos de acuerdo: Manuel Diosleguarde. En el primero ya dio un toque de atención bajo el vendaval; pero fue en su segundo en el que estuvo firme, entregado, muy torero, valeroso y muy capaz sobre el toro que le había tocado. La tarde que había roto en desilusión volvió a animarse con la emoción que impregnaba el diestro, quien hasta fue capaz de arrancar los olés. A nadie dejó indiferente y todas las crónicas lo cantaron, porque así va un tío a confirmar a Madrid, sin esconderse y dando siempre la cara.
A quienes habíamos visto el pasado año a Manuel Diosleguarde desde el festival de Ciudad Rodrigo hasta el final no nos sorprendió. Después, en las corridas que toreó en Zamora, Arévalo, Guijuelo, Béjar, Vitigudino… fueron de una entrega total, saliendo a triunfar, pero sin olvidar jamás su magnífico concepto y sorprendiendo a las figuras que toreaban con él. Al hilo de ello recuerdo que, en la corrida de Arévalo, al abandonar la plaza y mientras Diosleguarde acaparaba la atención, el taurino Luis Manuel Lozano, que siempre es un hombre cauto y conocedor de todos los recovecos de la Fiesta, hablaba con pasión del torero que acababa de ver después de tanto tiempo: Ahora mismo, Diosleguarde, es el torero de Salamanca.
De momento, gracias a su confirmación de ayer en Madrid, todo indica que para la Feria de Otoño va a a ser uno de los nombres fijos, porque cuando un tío está así de bien y con esa entrega siempre se abren todas las puertas. ¡Y Madrid ya lo espera!

Le vi muy digno, firme y con entrega total a la causa frente a esos pavos de La Quinta. Y me alegro porque su esfuerzo dé fruto. Para este sí pido que le guarde Dios, porque es un pedazo torero y persona cabal.
Todo queda dicho Paco, ahora si los fantasmas de Cuéllar no hubiesen aparecido, Manuel hubiese tocado pelo, entrega, ganas y saber le sobraron.
Los aceros aún no le acompañan, llegado el momento, Dios hará justicia con este chico.