FERIA DE SANTANDER

Los delirios de Garzón

ANTES DE COMENZAR QUIERO DAR MI FELICITACIÓN MÁS SINCERA A SANTANDER POR EL RECIENTE ASCENSO DEL RACING A LA MÁXIMA CATEGORÍA.

Presentó José María Garzón, al frente de su mercantil Lances de Futuro, la feria taurina de Santander y lo hizo dándose jabón, loando su actividad, sin cortarse… Hasta el punto de dar a entender que es el responsable de la gran feria que tiene la capital de La Montaña. Presumiendo que, gracias a él, se había conseguido que fuera la feria del Norte: Por tradición, calidad y afición, Santander se está consolidando como la gran Feria del Norte de España.

Se olvida que antes que él hubo señores que levantaron esa feria y la pusieron en lo más alto del prestigio. Una feria a la que él llegó cuando el trabajo grande y de verdad había sido obra de otra gente. Y para refrescar la memoria a Garzón hay que decirle que aquí hubo un señor que merece todos los honores para hacer posible gran Santander taurino de la actualidad: PACO GIL.

La vinculación de Paco Gil con Santander comienza en enero de 1981 al recibir el ofrecimiento de Juan Hormaechea para invitarlo a revitalizar la feria taurina y para llenar el vacío dejado por el viejo Chofre de San Sebastián. En esos tiempos, con una feria decadente que programaba una corrida y sin apenas público, se pretendía derribar la plaza de Cuatro Caminos con la finalidad de construir viviendas sobre su solar. Hormaechea, un gran alcalde, puso las cartas sobre la mesa para frenar esa aberración y, en una jugada primorosa, poner en marcha el futuro taurino de la ciudad en manos de Paco Gil.

El empresario charro, inteligente y adelantándose a los acontecimientos, da la vuelta y, ya ese primer año, bajo su gestión programa cuatro días de toros y a los pocos años acaba en una semana completa. Para ello se realiza una magnífica inversión que, en menos de un lustro, ya tiene números azules y se conoce, para la historia taurina, como el milagro Santander. Gil rubrica una magnífica labor en Santander que repercute un gran beneficio para hoteles, restaurantes, comercio… convirtiendo a la semanuca de Santiago en una de las mejores ferias de España y el gancho turístico de esa capital. Precisamente, para el llamado milagro Santander juega un papel fundamente la presencia de su antiguo pupilo Julio Robles en los carteles. Robles cae de pie en Santander, sus actuaciones se saldan por triunfos, goza de enorme carisma popular y es el torero más querido en tierras cántabras.

Paco Gil permanece varios años más y deja la feria en todo lo alto. Una feria que antes nadie quería y, una vez marchado, con tanto prestigio era una golosina para los empresarios. De hecho, por allí pasaron varios nombres hasta llega a José María Garzón con Lances de Futuro, quien no ha inventado nada, ni suya es siquiera la definición de la Feria del Norte, acuñado ya en tiempos de Paco Gil. A cada uno lo suyo, pero no se puede pisotear la historia por el ego de un empresario por más de moda que esté, como es Garzón. Y el nombre de Paco Gil debe estar en el pedestal del Santander taurino.

La feria es la siguiente, donde por cierto, en otro acto de insolidaridad, el empresario ha dejado fuera a Damián Castaño, quien el año pasado llegó convaleciente, tras salir de una cornada, para jugarse la vida y dejar una brillante actuación.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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