
Lleva tiempo toreando por inercia, sin ser capaz de entusiasmar y con una mirada perdida, sin mostrar ninguna pasión por lo que hace. Ni tampoco ambición alguna, mientras sigue estando presente en las ferias gracias a la poderosa Casa Matilla, que vela -¡y qué bien!- por su destino profesional.
Atrás quedan momentos y glorias de los que tanto ha vivido, como las tardes de Sevilla o aquel toro Delia, de Victoriano del Río, que fue su culmen en Madrid y hasta se reinventó el propio torero. Pero de aquello ya hace mucho tiempo, siendo varios los años que anda por las plazas como alma en pena, en temporadas enteras que se le van en blanco para desesperación de los que pocos aficionados que van quedando (otra cosa es la masa), quizás cuajando algún medio toro en ferias de segunda.
Ahora Manzanares está quitando sitios y cerrando la puerta a novedosos toreros con más interés que él y apenas se visten. Poniendo barricadas a una generación magnífica y que no acaban de encumbrarse por nombres tan amortizados como Manzanares, a quien con esa cara de aburrido cuando se viste de luces, lo mejor que puede hacer es tomarse un largo descanso y colgar el vestido en una vitrina.
Siempre recordaremos su empaque, las tardes de Sevilla, su colocación en la plaza y el toro Delia, del que tanto ha vivido, junto al seguro de la Casa Matilla, que ha utilizado su fuerza para seguir colocándolo en las carteles. Pero el Manzanares de ahora es un tapón para un grupo de nuevos que vienen arreando y pidiendo un sitio en los carteles. A todos los toreros les ha pasado y un buen día han tenido que irse, porque no hay nada más triste que arrastrarse por las plazas vestido de luces.
Lleva años que no está.
Matilla hizo pleno con Manzanares.
Hay que tener mucha afición para salir de casa a diario a las cinco de la tarde y volver sobre las 11 de la noche y ver lo que estamos viendo.
Aquí se vende mucho humor.
Se olvidan de lo esencial, los toros y los aficionados.
Importa a los iniciados su forma de matar los toros. No es la más ortodoxa pero si eficaz. Profe de la escuela si quiere, o que se quite la galbana de encima.
Como en todos los ámbitos laborales hay un momento que se debe de descansar por el bien de la cabeza .
Totalmente de acuerdo Paco asi no se puede estar y lleva asi unos años