TEMPORADAS EN BLANCO

Manzanares, ¡vete!

Lleva tiempo toreando por inercia, sin ser capaz de entusiasmar y con una mirada perdida, sin mostrar ninguna pasión por lo que hace. Ni tampoco ambición alguna, mientras sigue estando presente en las ferias gracias a la poderosa Casa Matilla, que vela -¡y qué bien!- por su destino profesional.

Atrás quedan momentos y glorias de los que tanto ha vivido, como las tardes de Sevilla o aquel toro Delia, de Victoriano del Río, que fue su culmen en Madrid y hasta se reinventó el propio torero. Pero de aquello ya hace mucho tiempo, siendo varios los años que anda por las plazas como alma en pena, en temporadas enteras que se le van en blanco para desesperación de los que pocos aficionados que van quedando (otra cosa es la masa), quizás cuajando algún medio toro en ferias de segunda.

Ahora Manzanares está quitando sitios y cerrando la puerta a novedosos toreros con más interés que él y apenas se visten. Poniendo barricadas a una generación magnífica y que no acaban de encumbrarse por nombres tan amortizados como Manzanares, a quien con esa cara de aburrido cuando se viste de luces, lo mejor que puede hacer es tomarse un largo descanso y colgar el vestido en una vitrina.

Siempre recordaremos su empaque, las tardes de Sevilla, su colocación en la plaza y el toro Delia, del que tanto ha vivido, junto al seguro de la Casa Matilla, que ha utilizado su fuerza para seguir colocándolo en las carteles. Pero el Manzanares de ahora es un tapón para un grupo de nuevos que vienen arreando y pidiendo un sitio en los carteles. A todos los toreros les ha pasado y un buen día han tenido que irse, porque no hay nada más triste que arrastrarse por las plazas vestido de luces.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

4 comentarios en “Manzanares, ¡vete!

  1. Lleva años que no está.
    Matilla hizo pleno con Manzanares.
    Hay que tener mucha afición para salir de casa a diario a las cinco de la tarde y volver sobre las 11 de la noche y ver lo que estamos viendo.
    Aquí se vende mucho humor.
    Se olvidan de lo esencial, los toros y los aficionados.

  2. Importa a los iniciados su forma de matar los toros. No es la más ortodoxa pero si eficaz. Profe de la escuela si quiere, o que se quite la galbana de encima.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *