
Vuelven los toros a Las Ventas para encaminar la recta final de San Isidro con carteles atractivos y donde es normal que se vuelva a presenciar algún triunfo. Que se revalorice algún torero nuevo, o que dé alas a veteranos que continúan en la lucha. De momento, la gran feria madrileña ya empieza a tener algunas conclusiones y la primera, tras los triunfos de tres novilleros -y los magnífico lances de Urdiales-, es el gran éxito económico para la empresa con los habituales no hay billetes. Garrido y Casas se han llenado las albardas, aunque para ello hayan carecido de escrúpulos para subir a precios prohibitivos las entradas sueltas y para los aficionados de provincias que no tienen abono ya sea un lujo ir a ver una tarde de toros a Madrid. Lo han hecho con el visto bueno de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Comunidad, que ha dado luz verde para que esta pareja rectora de Las Ventas, Garrido y Casas, se hagan ricos. Antes a nadie le permitieron subir los precios, ni a Chopera, ni a los Lozano, ni a José Antonio Chopera…, por eso Las Ventas era un lugar tan asequible.
Ricos se hacen Garrido y Casas, pero detrás dejan un intenso destrozo en Madrid, una plaza que, bajo su gestión, a pesar de los llenos y los muchos triunfos, se ha vuelto tan facilona con ese público al que han amaestrado para aplaudir hasta los desarmes y pedir las orejas con estocadas defectuosas. Nada que ver con la solera del ayer, cuando realmente era la cátedra del toreo
La actual ha sido la primera feria en la que no he acudido a ningún festejo en muchos años. La he seguido por Telemadrid, siempre pendiente de todo y sin perder detalle. En las retransmisiones me encanta la forma de comunicar de Sixto Naranjo, excelente profesional y conocedor, al igual que la opinión cabal del torero Luis Miguel Encabo, pero me sobra la del triunfalista y ya caduco Federico Arnás. Además de estar ya jubilado y haya que ser conscientes que, cuando uno ya ha cumplido su etapa laboral, no se puede estar en misa y repicando. Arnás tuvo una carrera digna y fue un buen profesional de TVE. Por ello es lógico que le pidan una opinión puntual, el prólogo de un libro, una conferencia… para aportar su experiencia o conocimientos, pero otra muy distinta pretender seguir al pie del cañón cuando a final de mes se recibe la pensión de jubilado. Y además tratando de justificar un triunfalismo que es otro cáncer de la Fiesta actual y la principal causa de la perdida de al prestigio de Las Ventas.
Jamás ha protestado cuando se premian las estocadas bajas, algo que antes era impensable en esa plaza. Quienes peinamos canas hemos visto perder orejas o salidas en hombros a grandes toreros por la no correcta colocación del acero en faenas que, hoy, son de dos orejas. Y no digamos de perder la muleta en el embroque de la suerte suprema algo que fue otra rémora que diezmaba los trofeos. Hoy ni siquiera se tiene en cuenta por el público aplaudidor, al que se ha sumado otro más, el alegre y jaranero juvenil que, cubata en mano, ya no respeta la liturgia de los silencios entre tanto inoportuno viva a España. Y que muchas veces convierten el más sagrado templo del toreo en la portátil de las fiestas de un pueblo
Además, hasta los aficionados más exigentes de Madrid, los que siempre sabían valorar y mantenían en tan alto lugar el lugar que merecía, han cambiado para dulcificarse y ser complacientes con tantos abusos, sin denunciar muchas cosas que en otra época se hubieran permitido. Por si fuera poco en este desmadre hasta El Rosco, una leyenda del 7, que siempre gozó del respeto de la plaza y era temido por los profesionales, resulta que este San Isidro se ha hecho influencer y al hombre, no sé cómo algún amigo cabal, no le dice que está haciendo el ridículo. Lo hace porque ese no es su papel y lo deja enseñándole las costuras de su conocimientos confundir o no saber vocalizar nombres de ganaderías que lee de un papel. La labor del Rosco es otra, no la de influencer, pero en este mundo de los papeles cambiados ya empezamos a familiarizarnos con algo que parecía imposible.
Junto a este desaguisado se suma el masificado callejón convertido en una extensión al palco del Santiago Bernabéu, donde es invitada gente poderosa, desde familia real, empresarios del Ibex, futbolistas famosos y un montón de políticos que han encontrado en ese lugar que, era lugar exclusivo de los profesionales, en el mejor sitio para estar en la pomada. Mientras unos profesionales tan importantes como los fotógrafos deben buscarse la vida y colocarse en puertas, escaleras… para hacer su trabajo, porque la empresa (con el visto bueno de la Comunidad) los ha echado de su burladero para colocar a políticos y a famosos. Lo mismo ocurre con el de cuadrillas, sin olvidar la molestia que hace esta gente, que van a los toros por figurar, a quienes forman parte de la lidia. Todo en medio de un desaguisado que tiene su ejemplo en las salidas en hombros donde el torero es avasallado y ya hasta, en ese momento tan deseado, le roban el protagonismo otros borrachos que son izados en por los amigos en una estampa que rompen la grandeza de la Fiesta
Y es que este San Isidro cubatero y donde se ha perdido tanta seriedad está en las antípodas del que conocimos y fue la mejor escuela de aficionados.
Suerte para lo que queda de feria y seguiremos.

Completamente de acuerdo.
El culmen fue la petición de orejas y multitudinaria salida a hombros de un titiritero de Ibiza.
Un saludo Paco.
Excepcional exposición de lo que es una isidrada convertida en farándula.
Gracias Paco por decir y dejar impreso lo que muchos sentimos
Me encantaría No darte la razón Paco, pero yo, que si he estado en muchas de las tardes de esta pésima feria (salvo puntuales excepciones), comporto plenamente tu artículo.
Estos triunfalistas cubateros hacen más mal que bien.
Me parece perfecto su punto de vista incluso estoy de acuerdo en sus comentarios. Pero se ha parado a pensar Vd en lo que sería de los toros sin esos aficionados cubateros como Vd los llama ya no existirían pues tanto respeto a los puristas y a los cubateros que entre todos tiran de la fiesta. Salud