ACTUALIDAD TAURINA

¡Ay las encerronas!

Nunca entendí las corridas en solitario, a no ser que tenga como protagonista a un torero contrastado. Sí el mano a mano, corridas de seis toreros para un diestro -recuerdo el 50 aniversario de Las Ventas-, incluso de cuatro -muy habituales en la posguerra-, pero jamás seis para un matador, a no se que sea una excepción o una causa justificada. Y que por delante debe estar un torero hecho y curtido que llega con la finalidad de dar un aldabonazo, callar bocas o demostrar que es el mejor. En ninguna época, cuando la Fiesta estaba en manos de gente seria se acartelaban encerronas con la alegría que se hace en la actualidad.

Ya son muchos los toreros que han salido tocados. Ahí está el caso de Iván Fandiño con aquella apuesta que acabó desmoronando todo cuando estaba a punto de acariciar su sueño de ser figura. O antes, en el San Isidro de 2013, un fracaso de Talavante con la de Victorino. Pero a diferencia de la actual de Borja, el de Badajoz, a los tres días estaba anunciado en Madrid con otra corrida, ya en terna, de sus preferidas y le cortó las orejas, por lo que remontó. Ahí su apoderado de entonces estuvo listo.

La de ayer de Borja fue algo semejante a la encerrona de Miguel Abellán en el otoño madrileño de 2014, hubo entrega y por momentos parecía que iba a remontar, pero al final, entre unas cosas y otras, se esfumó el triunfo. A Abellán, la fracasada gesta lo puso en el camino de salida y la abrió las puertas de la política -donde poco bueno hizo en su responsabilidad en Las Ventas-. A Borja, que salió tocado, ahora queda en una encrucijada de la que debe salir reivindicándose, la primera en Pamplona, para que los empresarios dejen de frotarse las manos, principalmente Casas y Garrido, que se la tienen guardada tras salirle respondón en la presentación de los carteles de San Isidro. Esos Casas y Garrido acostumbrados a que nadie se meta en su camino y que tanto han lastrado la grandeza de Las Ventas para llenarla de público jaranero y cubatero, frente a la seriedad que siempre existió, sin olvidar la bestial subida del precio de las entradas.

Por cierto, a Borja seguro que le había explicado su maestro, Espartaco, la dificultad que acarrea lo que él ha pretendido, que él la vivió en Sevilla al encerrarse con una de Miura y pasar un quinario. Pero Espartaco, con esa capacidad, pronto recuperó su sitio en los carteles a base de triunfos, siempre con ese ardor juvenil. Por cierto, al hablar de las corridas de Miura en solitario no pueden quedar en el tintero dos; una de Joaquín Bernadó en Barcelona y otra reciente de Javier Castaño en Nimes de la que triunfó y estuvo hecho un tío.

Anunciarse para una gesta así es cuando un torero está en sazón, como han hecho muchos. Por ejemplo, Paco Camino en la Beneficencia de 1970, donde se enfrentó 7 toros y cortó 8 orejas. Uno años, en la corrida del Montepío de Toreros de 1960, una gran gesta la protagoniza el toledano Gregorio Sánchez, quien en hora y cuarto despachó los seis toros para cortarle 7 orejas.

Pero jamás se pueden anunciar para ver si suena la flauta; de hecho, muchos toreros nunca quisieron anunciarse una tarde en solitario, además de no hacerle falta, como fue el ejemplo de Santiago Martín El Viti. Otros, caso del Niño de la Capea, la hicieron cuando estaban en lo más alto y además con Victorinos para dictar una lección y demostrar a todos que era la máxima figura del momento. El año antes ya lo había hecho con éxito en Málaga, en el mismo coso que también vio a Julio Robles con seis toros en actuación memorable donde dio una exhibición de variedad quites y fueron seis faenas distintas del charro.

Y es que estos festejos hay que cuidarlos mucho, nunca abusar y acartelarse exclusivamente toreros con un amplio repertorio de capote y muleta, gran sentido de la lidia y eficacia con la espada porque lo más normal es salir escaldado, como vimos ayer. Y es una pena, porque a Borja nadie le ha regalado nada y ahora tendrá que volver a hacer otro enorme esfuerzo. Aunque tiene correas para lograr que su nombre vuelva a brillar.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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