
Ricardo Merchán, un inquieto y polifacético personaje natural del pueblo salmantino del Maíllo, ubicado en las primeras estribaciones de la Sierra de Francia, a los pies de los célebres picos de La Hastiala y El Copero, no deja indiferente a nadie. Aunque hace años emigró a Madrid a ganarse la vida y apenas va por su tierra, siempre la lleva en su corazón y a cualquiera le habla de ella, al ser el lugar al que van todos los caminos de su corazón. Además, está pendiente de lo que ocurre por los medios y las redes sociales, donde es tan activo.
Siempre preocupado por todo e inquieto, de la gente que nunca para quieta y tiene un nuevo proyecto que llevar a su mano. Es un poco como esa raza de serranos tan emprendedores que nunca paraban y, nada más acabar algo, ya tenían en marcha otra ilusión, que no paraban hasta no verla hecha realidad. A Ricardo le ocurre igual.
Lo conocí hace muchos años cuando quería ser torero y estaba en la escuela de Salamanca, donde Juan José siempre lo ponía de ejemplo. Sin embargo, el toreo no era lo suyo y trabajó un tiempo en los negocios de restauración de sus hermanos antes de hacer la maleta para irse a Madrid. Allí, en Madrid, siempre ha sido fiel a sus aficiones, entre ellas la tauromaquia, que la ha vivido con gran pasión. Con tanta que la ha extendido más allá hasta el punto de entrar por la puerta grande en el mundo literario y ser autor de varios libros que bien merece leer, al no dejar a nadie indiferentes.
Después de tantos años en Madrid y de ver casi todos los festejos que se celebran en Las Ventas, ya se ha convertido en un aficionado de esa plaza, de los que gusta medir con dureza al que llega con algodones y admirar a quien se ha ganado un sitio gracias a torería
Apasionado de la tauromaquia de José Tomás, continuador del legado de Víctor Barrio y ferviente defensor de los toreros de su tierra, es autor de La tauromaquia no hay que defenderla, hay que mostrarla, Infierno de cobardes y Paraíso de valientes. Además, vive con entusiasmo cada movimiento del toreo, contrariado contra las injusticias y fervoroso con quien triunfa con la fuerza de la razón.
Por ello escribo estas líneas de admiración a este chaval del Maíllo llamado Ricardo Merchán, quienes desde Madrid siempre sueña con su querido pueblo y muchas veces cierra los ojos para dejar perder la imaginación y sentir que camino por la cuesta de La Áspera y respira los aires de La Hastiala o El Copero.
