ANTONIO MORO 'EL FONDACO'

¡Un charro de Villavieja!

A Antonio Moro, el Fondaco de Villavieja, que hoy cumple 90 años

Siempre aparece a la hora en punto, ni antes ni después, con su elegancia natural y la discreción por bandera. Por cualquier punto de la provincia, la vecina Zamora, el hermano Portugal… ahí llega Antonio Moro, el Fondaco, con su cámara para inmortalizar nuestra cultura y tradiciones. Lo lleva haciendo más de 6 décadas desde que comenzó a grabar con un tomavistas, mucho antes de llegar la primera Súper 8. Desde entonces no ha parado hasta ser dueño y autor de la mejor filmoteca privada que se conoce, en la que hay recogidas romerías, encierros, toros, deportes, tradiciones, ceremonias, oficios tradicionales… que son el mejor testimonio de nuestra tierra. Un tesoro en el que hay joyas como los últimos días del tren del Duero, la reliquia de esta tierra y donde aún soñamos con volver a sentir el pitido del tren por esos campos del Yeltes.

Con Antonio es una maravilla charlar y compartir vivencias. De hecho, uno de los mejores regalos que me ha dado la vida es la amistad que me une a él desde hace casi 40 años, además de tanto cómo me ha enseñado, siempre con su generosidad. He pasado horas escuchándole contar infinidad de testimonios, como la época que Manolete pasaba semanas en Hernandinos y, los domingos, al acudir a misa a la iglesia de Villavieja, él se colocaba en el bando detrás de él para poder darle la mano; de los curtidores de su pueblo, de los excelentes canteros, de los afamados ganaderos de bravos, de los caballistas… De sus años mozos cuando fue una esperanza taurina local y rivalizó con El Viti y Antonio de Jesús, además de hacer campo con Jumillano, los Girón, Aparicio, Posada….

Y siempre con su querido pueblo en el corazón, de esa Villavieja que guarda el mejor cofre de las tradiciones de la tierra, donde su familia tenía la fonda, bar, comercio, butano, taxi… y él pronto debió echar una mano en el negocio. De entonces contaba los frecuentes viajes en taxi al País Vasco o a Barcelona y esta última, antes de regresar, iba a comer un bocadillo a una tasca de La Barceloneta que tenía un policía de Valderrodrigo llamado Silvestre y más tarde acabó siendo el famoso Salamanca. También otros más largos a París, a Suiza, a Alemania o a la lejana Suecia, a la que llevó un matrimonio de Villavieja. En esos años le tocó salir adelante y ponerse al frente de los negocios al ser el mayor de los hermanos.

Fue antes de ingresar en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca a raíz de que se se le requiriera para hacerse cargo de la deficitaria oficina de Villavieja y tratar de salvarla. La oficina no solamente se salvó, sino que pocos años más tarde era una de las más rentables de la provincia que unos recursos propios antes impensables. Gracias a su brillante gestión recibió la felicitación del José María Vargas Zúñiga, el máximo responsable de la institución de ahorro, al igual que del resto de directivos quienes le pusieron en la mano un cheque en blanco para que dirigiese la sucursal que quisiera. Entonces, Antonio, fiel a sus principios y amor a su pueblo allí se quedó, mientras hacía convertido a la Caja en una referencia. Esa misma Caja que arruinaron los políticos y tanto le hizo sufrir al ver cómo perdía su identidad charra.

Pocos personajes han hecho tanto por el Campo Charro y el mundo rural como Antonio Moro, el gran señor que hoy sopla 90 velas. Y por eso lanzo mi gorrilla charra a los pies de este caballero, al polifacético Antonio Moro, torero en la juventud, empresario, trabajador de banca y, por encima de todo, una excelente persona abrazado a la sencillez y humildad, sin presumir jamás de nada, con exquisita educación.

Por último y a quien corresponda: ¿Cuándo va a tener la provincia de Salamanca el gran reconocimiento a la figura de Antonio Moro? Él se lo merece más que nadie y en este día tan especial le mandamos la más sincera de nuestras felicitaciones.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

14 comentarios en “¡Un charro de Villavieja!

  1. Gracias Paco, por hacer este bonito retrato de «Fondaco». Estoy contigo que merece un reconocimiento mucho mayor por su trabajo y amor por su tierra. Mientas tanto… se quedará con el de tantos que le apreciamos y reconocemos su labor como recopilador de tradiciones.

  2. …y en todo ello acompañado de una gran mujer, CARIDAD VILLARÓN. No pudimos encontrar mejores padrinos para mí hijo Tomás. Muchas felicidades compadre y a seguir disfrutando y haciendo felices a todos con tus vídeos.

  3. Te mereces todo lo que decimos y mucho más. Siempre lo pensé, también cuando parecía que nadie se daba cuenta de la labor que hacías con la cámara. Felicidades por tus 90 magníficos años.

  4. Muchas gracias Paco por hacerle este homenaje didáctico, porque después de 64 años que le conozco creo que se merece algo más, por algo será. Un abrazo para todos.

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