
Cuando llega agosto y los soles achicharran los campos, en los mismos días que el país se convierte en un inmenso ruedo, entre los viejos toreros y aficionados surge un añorado recuerdo para el portugués José Falcón. Para aquel valiente y capaz matador, tan querido, que se dejó la vida en las arenas de La Monumental de Barcelona tras resultar herido de gravedad por el toro Cuchareto, de la divisa charra de Hoyo de la Gitana, en la tarde del 11 de agosto de 1974.
Han transcurrido muchos años, un total de 52, pero los ecos de aquel Falcón, que se abrió paso a golpes de valor en una carrera muy frenada entre los graves percances y lo poco receptivas que fueron las empresas con él, continúan con su rescoldo vivo. Por eso, cuando al acercarse estas fechas y los coches de cuadrillas rompen los silencios de la noche camino de otra plaza y de otra feria, siempre se habla de Falcón con cariño y añoranza.
Y lo hacen compañeros de profesión como El Viti, Camino, Hernando, Raúl Aranda. Curro Vázquez, Ruiz Miguel, El Niño de la Capea, El Puno, Eloy Cavazos… quienes siempre le guardaron tantos afectos a este torero hecho y curtido en los campos de Salamanca. A este Falcón tan amigo de sus amigos, quien abría la puerta de su casa a quien llamase a ella. Y siempre tenía algo, cómo orientar a un capa y decirle en qué finca se celebraba una tienta, ayudar a un novillero necesitado… o a un matador, si llegaba el caso. Como aquel invierno que lo pasó entero con Curro Vázquez, cuando el nombre del Rubio de Linares estaba tachado en la agenda de los empresarios.
A Falcón, casado con la barcelonesa Rosa, la hija del gran aficionados Germán de, el fundador del restaurante Casa Leopoldo y con quien tuvo una hija póstuma que es la viva imagen del padre.
Nuestro recuerdo siempre a este gran torero portugués que fue merecedor de mejor suerte. A quien formó parte de una terna histórica nacida en Vilafranca de Xira, donde el Tejo se hace mar, junto a Mario Coelho y José Julio. A un grande con todas las letras que se ganó todos los honores. Gloria eterna José Falcón

pedazo de torero de hombre lo mataba todo y bien luego los dineros se los comieron otros pero bueno lo bonito es q después de 52 años nos acordemos de José. Gloria a un gladiador del toreo
Yo lo conoci cuando vivia en la C/ de los Ovalles y iba mucho a la cafeteria Mexico en la Avd de Portugal cuando yo trabajaba alli