JOSÉ GARRIDO EN LAS VENTAS

Homenaje a la verónica

A José Garrido hace tiempo que las empresas lo han dejado apartado de las programaciones feriales. Aún así, de vez en cuando, se hace presente y reivindica un sitio más destacado. Lo hace con el poder de su torería y al final, casi siempre, vuelve al banquillo de la espera, aunque todo buen aficionado, junto a la totalidad de los profesionales, saben que en él hay un torerazo.

Esta mañana de San Roque me alegró ver tantos titulares cantando la grandeza de su toreo a la verónica, de su inspiración con el capote, en la tradicional corrida de la Virgen de la Paloma celebrada anoche en Las Ventas. Se apreció su arte en infinidad de fotos, pero para salir de dudas mejor visualizar un video que circulaba por las redes donde el extremeño firma un monumento a la verónica. Fueron un ramillete de lances magníficos, ganando terreno, compás abierto y mentón hundido para regalar una lección torera.

Fue tan bello que, en cualquier otra época, solamente esos lances le hubieran valido para firmar varios contratos. Como ocurrió siempre cuando unos lances que ponían a la gente en pie abrían tantas puertas. Pero ahora que el sistema taurino se ha convertido, tantas veces, en un burdo negocio de cambios, sin sentimientos, nos privan de disfrutar de un torero grande como es este José Garrido.

Ojalá pronto vuelva a encontrar su sitio, como aquel de novillero cuando nos puso a todos de acuerdo y que mantuvo en su primera época de matador. Porque José Garrido, con su torería y más aún con su primor a la verónica, tiene un sitio importante en la Fiesta, aunque el sistema siga ciego.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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