PREOCUPA SU ESTADO

¡Ojo con Morante!

Con José Antonio Morante de la Puebla hace ya tiempo han saltado las alarmas sobre su estado físico, junto a los llamativos rasgos de cansancio que marcan su rostro. La temporada pasada y esta, con la falsa reaparición tras el esperpento acto simbólico del corte de coleta del 12 de octubre en Madrid, aunque siempre deje el poso de genialidad, muestra un evidente agotamiento. Y que las fuerzas ya no son las mismas, aunque tenga más valor que nunca y aflore el arte cada tarde.

A Morante, en los últimos tiempos, por su evidente torpeza de piernas, lo cogen demasiado los toros y, afortunadamente (excepto en Sevilla) va salvando con suerte de no resultar herido. Especialmente con el volteretón sufrido ayer en Málaga del que milagrosamente no resultó lastimado, al buscarlo el toro en el suelo y rebañar. La de Málaga fue la última de un rosario de cogidas, prácticamente a una tarde, en la que muestra el enorme esfuerzo que está haciendo cuando se viste de luces.

Preocupa y mucho ver a Morante así. Y él tan amigo de la historia debe haber leído y conocido la historia de Manolete en aquel agosto de 1947 cuando se arrastraba por las plazas con la idea en su cabeza de “qué ganas que llegue octubre”.  Nadie quiere ser agorero, ni que ocurra nada, pero es muy llamativo que la temporada la tenga que salvar alguien sin condición física y tantas veces a merced de los toros es otro símbolo del actual momento de la Fiesta. Aunque la quieran disfrazar de triunfalismo, indultitis, feriones, cartelazos…

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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