
El Mene ha vuelto a la pomada. A estar en boca de aficionados y profesionales que quedan impactados ante la personalidad y torería que atesora, aunque cierto es que la mayoría de los profesionales son conscientes que tiene el don del toreo. Por eso no se explicaban el parón de la primera mitad de la temporada, provocando una situación en la que quedaban al aire las costuras del sistema con esa ceguera de los empresarios.
Su ultimas actuaciones han sido triunfos rotundos, pero en las antípodas de la moda del triunfalismo actual donde, por encima de todo, se busca salir en hombros. En el caso del Mene es diferente, porque pone a todos de acuerdo gracias a la grandeza de su torería, siempre con esas formas elegantes y todas dentro de la pureza, con un clasicismo y personalidad que baña de oro su innata torería.
Estos últimos días es una felicidad cuando cada noche llegaba la noticia que El Mene ha dado un zambombazo, que la gente habla de él y ya mira sus próximos compromisos para ir a verlo, porque es un torero de aficionados. De los que no te importa subirte en un coche y hacer un montón de kilómetros para volver a ver a quien tanto ilusiona, de los que siempre gusta ver todo ello con la solemnidad de los grandes. De quien tiene la moneda, como su caso y siempre, aunque se olviden de él, acaba aflorando.
De momento ya anuncia una alternativa de campanillas, que será el 17 de octubre en la Feria del Pilar, de manos de Morante y antes quedan 5 festejos para revalidad tantos y tan bueno como se dice de él. Por delante se vestirá de luces en Ampuero, Arganda del Rey, Casarrubios del Monte, Villa del Prado y Madrid, en la que será su despedida en una plaza que tantos aplausos ha logrado. Esa tarde del 1 de octubre, En las Ventas se las verá con reses del Retamar, compartiendo cartel con Nacho Torreón y Marío Vilau, el ilusionante torero catalán.
Y es que en El Mene reúne esas condiciones que todos los aficionados quieren aplaudir y los profesionales admirar.
