ESCÁNDALO EN VALLADOLID

¡El susodicho!

Llevamos años denunciando el absurdo triunfalismo adueñado en las plazas de toros. El exceso de orejas, de indultos, de puertas grandes… con los que el sistema pretende tapar las goteras de la Fiesta, además de encubrir el afeitado. El triunfalismo, auspiciado mayormente por palcos donde se sienta gente que no quiere a la Tauromaquia, es un gran culpable de ese desbarajuste. Un ejemplo claro y reciente es el de Manuel Gutiérrez, el funcionario de la escala ejecutiva de la Policía Nacional, que lleva años en el palco de Valladolid ganándose la triste fama de su generosidad con las figuras y dureza contra el débil.

Es tan grave el exceso como el defecto y Manuel Gutiérrez, quien carga sobre su conciencia con ese negro prestigio, en la corrida del jueves quiso ir de duro, de policía con bigote y, fiel a su manera de obrar, tuvo toda la generosidad con Roca Rey -quien por cierto estuvo muy bien- y la cicatería total con quien más lo necesitaba, con Manuel Diosleguarde. A Roca Rey, que insisto estuvo fenomenal, lo premió con dos orejas en el primero después de perder la muleta a la hora de matar y ese hecho siempre fue castigado, tanto por los aficionados y buenos presidentes con más gravedad que si fuera un pinchazo. Al hilo de ello, no hace mucho, una reconocida figura de otra época me lo decía: “La de orejas que perdimos en Madrid y plazas importantes por perder la muleta a la hora de matar”. Después, en el segundo toro agasajó al limeño tras un pinchazo y gran derrame; mientras que Diosleguarde la dejó un pelín atravesada, pero el toro tuvo una muerte rápida, sin derrame, ni nada. Por cierto, en el momento que el salmantino fue a por la espada, tras cuajar al segundo de su lote, un santón de la crítica, ya en el retiro, lo dijo: “Si lo mata como al primero le va a cortar el rabo. Es que es una faena de dos orejas rotundas de Las Ventas”.

Después, ya en el inicio del arrastre, se organizó el follón y la crispación del público contra el palco fue tal que, en esos instantes, me recordaban al comisario Juan Font Jarabo, aquel presidente de Las Ventas que robó tres puertas grandes a nuestro Julio Robles con todo descaro y pedidas por toda plaza (hoy hubiera sido de doble pañuelo de golpe). O incluso el salmantino Laudelino Cubino, quien un año se lio a regalar orejas a las figuras y, ya el final, en San Mateo, coincidió que Víctor Mendes decidió que en Salamanca dejaba el toreo activo y, entre emociones y sensibilidades, además de realizar una gran faena, cuando de manera unánime se pedía la oreja, el señor Cubino se hizo el duro y quitó a Mendes el orgullo de haber cortado la última oreja de su vida (aunque después volvía a torear algunas corridas de modo ocasional) en La Glorieta. Un triunfo que el portugués tanto se había merecido por la grandeza de sus pares de banderillas y el poderío de su muleta.

Es una pena ver a estos presidentes, de pañuelo fácil con el poderoso y después con el débil quieren imitar al bilbaíno Matías, pero la diferencia es que Matías tiene personalidad y es igual para la figura que con el joven. Un triunfo en Bilbao, como debería ser en todas las plazas, es de verdad. En fin, una pena que ayer un policía fuera noticia por su mal hacer en el palco, como ocurrió con Manuel Gutiérrez, quien se olvidó que desde su puesto debe velar por el orden y, sin embargo, estuvo a punto de causar un serio escándalo público, porque hacía mucho que no se veía un malestar tan grande en una plaza de toros. Hasta el momento que también me recordó el vivido hace muchos años en Colmenar Viejo, un coso que siempre hacía gala de la seriedad y el presidente de esa feria, que eran el también salmantino Marcelino Moronta- dio por bueno un impresentable saldo que atentó contra la grandeza y seriedad de Colmenar. Entonces, antes de acabar la corrida, se organizó tal follón que debió permanecer más de una hora en el palco y salir de allí protegido por la Guardia Civil. En Valladolid el susodicho Manuel Gutiérrez estuvo cerca de provocar otro grave episodio y por esa razón si tuviera dignidad hoy mismo debería tener presentada su dimisión. Porque no hay nada más mísero que robar a un necesitado para agasajar a un rico.

Diosleguarde va encaminado para arriba y hoy todo el toreo habla con orgullo de sus magníficas condiciones. Del chaval de Salamanca que tiene arrestos y torería para tutear a los más grandes . Por eso pronto va a estar con ellos, aunque siempre haya que verter lágrimas de impotencia por gente insensible y sin amor a la Tauromaquia que se cruza en su camino y han confundido sus destinos. Como es el caso de Manuel Gutiérrez, quien pega más de presidente de la peña de una figura, porque actúa como tal.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

8 comentarios en “¡El susodicho!”

  1. Paco , Este año en Bilbao Matias ha robado una oreja de ley a Damian Castaño y ha sido muy generoso con las figuras…No te crees que es tan diferente…Excepto ese punto siempre es un placer leer tus cronicas ! Un abrazo

  2. Todos los presentes vimos como le robaba la segunda oreja el impresentable del presidente cuando debería estar en la calle para buscar rateros como el ,creo que Valladolid lo vio y eso es lo que cuenta, un abrazo amigo.

  3. Totalmente de acuerdo con el artículo o titular de Glorieta Digital. Desde mi punto de vista la seriedad debe ser un ingrediente principal en cualquier ámbito y aspecto de la vida, porque en definitiva eso conlleva un respeto, en una corrida de toros, también. Valladolid históricamente ha sido una plaza torerísta y muy proclive al regalo de trofeos, lo que a la larga abarata y perjudica seriamente el prestigio de una feria. Pero tristemente existe otra parte peor y es que para justificar la seriedad presidencial y hacerse valer como un presidente formado, duro y justo, niego un trofeo legítimo en compensación de otro que he regalado anteriormente. Ser presidente no es sentarse en un palco y sacar un pañuelo, no, ser presidente debería conllevar ser un gran aficionado a los toros, un conocedor del reglamento y la materia y por supuesto no dejarse llevar por quién torea, cosas que en muchos palcos no sucede.

  4. Querido Paco
    Comparto esa sensación de cabreo cuando se es servil con el poderoso y cicatero con el modesto. Te aseguro que me rebela.
    Sin embargo, un presidente que respeta el prestigio de una plaza, no solamente hay que juzgarlo por la generosidad o la cicatería a la hora de conceder trofeos. Creo que es más importante aprobar los toros de acuerdo con el trapío que exige la plaza.
    Y el ejemplo que has puesto deja mucho que desear. Por esta razón Bilbao ha ido perdiendo la esencia que la distinguía.

  5. Estoy totalmente de acuerdo pero es posible que por este presidente se hable mucho más de el en Pucela y en el resto de prensa de la península
    El único periódico en papel de Salamanca hace una reseña de tres renglones pequeñitos de la corrida de Béjar y media página larga de Valladolid día 8/09. . A qué se juega
    Por cierto Jesús de la Calzada triunfador del trofeo Alfarero de oro con un tortazo de Cuadri, prensa escrita de Salamanca y digital ni se acuerdan y a tí Paco se te ha olvidado

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