
En tiempos que la Tauromaquia ha vuelto a despertar el interés general y los jóvenes llenan las plazas, en el reverso de la moneda nos encontramos con el caos de la Administración, siempre tan dañina para los toros. Ya sabemos que los políticos, en la mayoría de los casos, utilizan la Fiesta como un inmenso filón de popularidad y les encantan los callejones, los brindis y las fotos. Después, a la hora de la verdad, excepto honrosos casos es un desastre. Lo acabamos de comprobar en Zaragoza, que se ha quedado sin toros en el tradicional día de San Jorge por la incapacidad de la Diputación Provincial, con el inmenso daño que se hace al futuro de una plaza tan importante y que se tambalea por nefastas gestiones de atrás. También en Málaga, con la concesión de La Malagueta, con Diputación Provincial de propietaria del coso, que la tiene a la deriva a pesar de tanta tradición como atesora y pasan los meses temiéndose en la capital de la Costa del Sol que peligre la próxima feria de agosto. Y perderse un año el ciclo ferial es el mayor daño que se pueda hacer.
Junto a las citados, otra tierra que vive en una inmensa incertidumbre es Salamanca, donde la Escuela Taurina de la Diputación Provincial aún no ha abierto sus puertas. Casi en mayo, tan avanzada la temporada y sigue cerrada con el diputado responsable, Jesús María Ortiz demostrando una ineptitud cum laude, que es la mayor puntuación en esa tierra del saber.
En Salamanca, decenas de ganaderos que lidian sus añojos en los festejos de la Escuela y es su principal fuente ingresos se llaman entre ellos para preguntarse si alguien sabe algo. Mientras transcurre el tiempo, los gastos se multiplican y algunos ya hacen cuenta para mandarlos al matadero de no encontrar una rápida solución. Lo mismo ocurre con decenas de Ayuntamientos que dependen de la Escuela de Tauromaquia para poder celebrar sus festejos taurinos, en la mayoría prácticas. Hoy, ante la incapacidad de Jesús María Ortiz, los alcaldes se dirigen unos a otros para ver si saben algo y qué va a pasar con las fiestas de su pueblo ante la necesidad de cerrar sus programas. Ante la falta de respuesta y dada la escasez de recursos muchos de ellos se van a quedar sin festejos taurinos y perdida otra tradición.
Todo ello ocurre en medio del hermetismo, del enrocamiento, del silencio y no dar la cara quien la debe dar, porque ante un problema gravísimo el propio Jesús María Ortiz debería haber salido a la palestra (igual que tiene tanto cariño a las fotos y a los brindis). Pero no lo ha hecho para limitarse desde noviembre a decir que la escuela abre en breve, engañando a todo el mundo, mientras se agravan los problemas después de la investigación a la que ha sido sometida la Escuela. Con situaciones tan anómalas que han visto la luz como no haber renovado su caducidad, problemas con las sedes… entre otros muchos y donde si hubiera la más mínima seriedad, el señor Ortiz, ya debería estar en la calle. Y no seguir aferrado a un cargo y con un centro taurino que estuvo en lo más alto y al que ha hundido. Ejemplos como el suyo, que se ponen tan serios para exigir exigen dimisiones al Gobierno de Madrid y, luego no quieren ver que son protagonistas de gestiones con tanto fango y presunta corrupción, sin dar ese paso que no es más que el paso de la honradez.
Siempre hay que recordar que la Tauromaquia y la propia Escuela Taurina, por más suya que piense que es, está por encima de personalismos. No olvidemos que ese arte es una importantísima fuente económica y social para Salamanca. Decenas de ganaderías pastan a lo largo y ancho de la provincia, junto a los cientos de trabajadores de las fincas dedicadas al toro bravo, además de larguísima nómina de profesionales de la tierra, entre ellos banderilleros y mozos de espadas contratados para los festejos de la Escuela. A ellos hay que sumar 60 chavales que se forman allí y algunos de otras provincias que debieran trasladar su matrícula a Salamanca, con el incremento del gasto en la economía familiar y han sido incapaces de informarle de la realidad, mientras los protagonistas no dejan de conocer nuevas irregularidades de un centro que, en medio de tantos escándalos, no va a ser fácil que abra sus puertas y que ahora vive los días más tristes y su continuidad en el aire por la pésima gestión. Y es que para volver a recuperar su prestigio primero hay que darse cuenta que el centro y la propia Tauromaquia está por encima de los personalismos y de enrocarse en el poder. La Escuela Taurina no es coto privado de nadie, como se está dando a entender con este hermetismo.
A la Tauromaquia hay que conocerla y entusiasmarse de su rica historia, cuidarla, amarla y trabajar para engrandecerla. Jamás llega a ella con el ego de buscar la foto fácil, el brindis y la ostentación e incluso atentar contra ella cuando se ha subido a los palcos a presidir festejos y provocar un esperpento de sentir vergüenza ajena para quienes estaban en la plaza.
Pero hoy lo triste es que entre ganaderos, toreros, alcaldes… la pregunta es ¿sabes algo? en medio de un silencio institucional. Encima con un grupo socialista dando otro capítulo de su incapacidad y únicamente preocupado de este asunto cuando ya no pueden menos e inspirándose en las publicaciones de los medios a través de su portavoz.
¡Si el maestro Juan José, al que tanto ningunearon estos en su final, levantase la cabe y contempla este caos en un centro al que puso en lo más alto del prestigio!

Amigo Paco.
Hay una cosa muy clara, no solo es el que mencionas tu, hay otros tres ineptos más.
Me achacan a mi, en su defensa como gato lanza arriba, que soy el que ha denunciado a la escuela, cus do no ha sido así. Son mañas que tienen de mansos, arreones con la cara arriba para tapar sus “cositas”..
Se
Han creído intocables, han hecho y desecho a sus anchas y han topado con unos padres que nl se han callado y para más “inri” han contratado en su defensa a un abogado al que el mismo diablo teme.
Ahora ya la cosa ha cambiado, quieren sentarse a hablar, que un “Maestrazo “ está de baja y lo está pasando muy mal, etc.
Al joven novillero le increpan antiguos alumnos que ya han debutado con picadores, antiguos compañeros le culpan del cierre de la escuela… ¿y quien se pone del lado del chico que ha sido victima? ¡NINGUNO!
Y ahora están llamando a alumnos para que vayan a declarar a favor de la escuela, los mismos alumnos que en su grupo de whatsapp “Los Maestrazos” calificaban de maneras poco éticas.
El que la ha hecho, la está temiendo, pero hay un joven novillero, entre otros muchos que callan, que está pasándolo mal y es víctima, no verdugo.
Diste en la diana porfin, te faltó escribir que efectivamente hay que dejar de personalizar la escuela no solo en el Diputado también en otra figuras…
Todo esto es un cúmulo de circunstancias que parece que hasta les viene bien. Porque dejarse caducar la licencia, ya les vale…
Menos mal que algunos ayuntamientos tienen a Noel y El Sanfe para sus novilladas.
Como sigan yendose alumnos no queda ni el apuntador.
Íñigo Norte – el Juli
Noel García – Castellón
Moisés – Madrid
José Tomás – Valencia
Caminero – Palencia
Y así sucesivamente, pero bueno menos mal que esté año había 75 solicitudes.
Que pena!!!
La escuela no puede abrir con tanta corrupción y de hacerlo pierde todo el prestigio que le quedaba. Para abrir hay que cambiar todos sus pilares y partir de 0.
Como se la han cargao!!!
Hace dos semanas hubo un intento de salvarla a cargo de algunos toreros que quisieron hacer un manifiesto de apoyo, pero algunos toreros decidieron no firmar al saber que era un farsa y ser conscientes que había mucha corrupción, por lo que desistieron de la idea.
Llevan con el manifiesto más de dos meses y no da salido a la luz. Era algo asentado sobre la mentira y personificando la institución en 4-5 personas, cuando deberían de saber separar una cosa de la otra.
Por una parte los denunciados y la presuntas corruptelas y por otro lado institucion por la que tantos alumnos han pasado y otros tantos desean pasar.
Pero el manifiesto era un texto de estómagos agradecidos, otros tantos que necesitan algún boletín más antes de jubilarse y los ganaderos que también están sabiendose asegurado su futuro con estos «directivos» por no hablar de los alumnos que van a ir a declarar sin recordar cuánto han escrito o dicho de los que le hicieron lo mismo una y otra vez y les denominaron eternos segundones.