FERIA DEL AFICIONADO

Olé por 3 Puyazos

San Agustín de Guadalix ya se ha convertido en el centro de peregrinación de los aficionados puristas. De los amigos de la lidia total, del tercio de varas con toda su pureza y del toro en puntas. Acaba de celebrar una nueva edición de la llamada feria del aficionado y ha sido todo un éxito, hasta el punto de consolidarse un modelo surgido para reivindicar que hay una Fiesta íntegra lejos del afeitado y del triunfalismo. En las antípodas de otros ciclos claveleros con un público fervoroso –gin tonic en mano- de pedir indulto a toros pasados por el mueco y de sacar en hombros a todo aquel que se anuncia.

Ha sido un ejemplo que ha arrastrado a miles de aficionados llegados de toda España y Francia deseosos de ver una Tauromaquia que sigue viva y que se reclama. Y es que, más allá de los festejos taurinos celebrados a plaza llena, la localidad celebra un montón de actividades alrededor de la Tauromaquia, convirtiéndola en todo un acontecimiento.

Enhorabuena a todos estos aficionados que han convertido a San Agustín de Guadalix, gracias al ciclo 3 Puyazos, en un reducto de la seriedad, del buen trato a quien pasa por taquilla y donde se vive una Fiesta íntegra y con toda su pureza. Un ejemplo que debería debe exportarse a otros puntos de España para defender la Tauromaquia con toda la autenticidad.  

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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