
Y lo peor es que nadie quiere arreglarlo. Menos que nadie los toreros y el sistema empeñados en buscar una Fiesta triunfalista al pensar, erróneamente, que de esa manera nadie señalará los problemas que la amenazan, junto a los antitaurinos y políticos radicales que tratan de sitiarla. El camino real es otro que el de los tres toreros a hombros, junto al ganadero y mayoral (con el consiguiente indulto), en el final del festejo. El fututo de la Fiesta no depende de nada más que de la integridad y la emoción; cualquier aficionado vibra con la brava embestida de un toro y la pureza de un torero entregado. Eso es lo que de verdad cuenta y suma. No tanto despojo.
Estamos viendo a toros a los que se le simula la suerte de varas y después, como embisten con nobleza y duración a la pañosa, son indultados, cuando realmente su premio real debe ser ovación en el arrastre. No olvidemos que la suerte de varas marca la bravura de un toro y de ella puede salir marcando todas las virtudes, o por el contrario defendiéndose o mostrando alguna carencia.
Ahora, también con la escasez de buenos aficionados y ser más que nada publico quien se sienta en los tendidos, en cuando alguien vocea ¡indulto! o ¡no lo mates!, el grito se propaga como una tea. Y ahí, cuando se complica la vida al palco, donde faltan presidentes tantas veces incumplen el reglamento y no dudan en sacar el pañuelo del indulto y por tanto de pisotear a la Fiesta, que va camino de ser no eliminar la muerte y de perder definitivamente la suerte de varas. Porque también sobran muchos presidentes facilones y orejeros (o políticas chuflas que suben al palco para fardar, aunque hagan el más absoluto de los ridículos), cuando su labor es defender a quien pasa por taquilla y velar por la integridad de un espectáculo en el que, lamentablemente, se manipulan en esta época también se manipulan la totalidad mayoría de los pitones en otro claro fraude. ¡Hasta en Madrid ya le hacen la bola!
Insisto y no me canso de repetir que no están consiguiendo más que llevar, poco a poco, a una Fiesta sin muerte, que cada día la tenemos más cercana. El propio sistema se lo está poniendo en bandeja de plata a quienes pretender cercenar la suerte suprema, o sea que aunque le joda leer esto la realidad de todo es que están trabajando a favor del PACMA. Y ojo que pueden lidiarse toros muy buenos que merezcan este legítimo premio, que de hecho ahora mismo la cabaña ganadera atraviesa el histórico momento de embestir gran número de reses. Pero una cosa es que cumplan en los correspondientes tercios, especialmente en el de varas y otra que solamente embistan con clase a la muleta, por más calidad, humillación y duración que tengan. Son cosas muy distintas.
Los indultos se suceden a las plazas de toros y acabará teniendo graves consecuencias, porque esto se va de las manos al ir directos a la Fiesta sin muerte. A la portuguesa.
Siempre hablas con la verdad por delante, que claro lo tienes y que facilidad de palabra. Un saludo
Totalmente de acuerdo Paco Cañamero, es vergonzoso ver y lo que es peor padecer como con un pseudo aficionado inicie un adulto y el resto le siga hasta conseguir que el toro se devuelva a la finca y que en muchos casos el ganadero le envíe al matadero
Me encanta el artículo…..a mí por discrepar «tuve que finalizar» la relación laboral con la empresa…la cual tiene vetado el derecho de expresión a sus trabajadores
Desde hace tiempo que muchos AFICIONADOS PENSAMOS COMO PACO.EL OTRO DIA(14 DE SEPTIEMBRE) Volvió a ocurrir en Salamanca,indultaron un GARCICHICO.Cuando hay mucho público,pocos buenos aficionados presidente sin criterio(la suerte de varas se ignora)TORERO AMIGUETE DE GANADERO,PUESO OCURRE EL DESASTRE.IDULTAZO.Ni el propio ganadero dejará un semental sin tipo ni trapío a no ser que quiera hacer una ganadería enana y cortejana,vaya fentipo!.Eso sí para sacarle la cartera a un nuevo rico ganadero sirve.
El triunfalismo actual le pasara una factura muy dura a la tauromaquia cara al futuro. Sobra la fiesta y se hace sentir la falta de cultura taurina. «A la portuguesa «,pues eso es muy poco y por eso no acudo a los festejos en Portugal, y lo escribe un português aficionado, muy aficionado.