XXXVIII DEL PREMIO LITERARIO

El honor de ganar el ‘Zumel’

Arropando a don David Shoeht, junto a Agapito Maestre, el ganador del segundo premio.

El pasado sábado fue fallada la XXXVIII Premio Literario Taurino ‘Doctor Zumel’, el más importante concedido actualmente en el ámbito de las letras taurinas y que tuve el honor de ganar con el orgullo de dejar mi nombre escrito junto a auténticas relevancias que, en ediciones anteriores, se alzaron con el galardón.

El acto celebrado en la residencia de Somosaguas de don David Shoeht, mecenas y gran señor que tanto ha aportado a la Tauromaquia, contó con la asistencia de numerosas personalidades de la vida social , cultural, taurino y económica, quienes escucharon el veredicto del jurado y las palabras de los premiados, además de departir posteriormente en una agradable velada.

Fue un honor alcanzar este galardón, donde en dos ocasiones previas, en 2009 y 2021, fui segundo. En el trabajo que presenté analicé la regeneración de la tauromaquia con la presencia en las plazas de miles de jóvenes. En él hice un repaso de las consecuencias del auge, dentro de un arranque que llega poco antes de la pandemia y tras ese parón se abren paso tiempos tan florecientes gracias al liderazgo de Morante de la Puebla y Roca Rey, además de tantas prohibiciones del Gobierno Central que tienen el efecto contrario e invitan a las nuevas generaciones a adentrarse en ese mundo que tratan de impedir quedando encantados del arte y la emoción que se vive en un recinto taurino.

Acompañado de los miembros del jurado momentos después de la entrega.



Pendiente de publicar en los próximos meses, os paso las primeras páginas del trabajo:

———- Un nuevo renacimiento————–

Sevilla amaneció luminosa y radiante el 10 de mayo de 2019, viernes, con esa belleza única, impregnada del olor a azahar que perfuma a la ciudad en primavera. Inmersa en una Feria de Abril que ya alcanzaba su final y abrazando el fin de semana que la convierte en el centro de peregrinación de miles de personas llegadas de todo el mundo. Esa tarde se anunciaban Morante, Roca Rey y Pablo Aguado, con toros de Jandilla, en un cartel de no hay billetes y que goza de todos los alicientes, siendo el más demandado del ciclo. Junto al que cuatro días atrás acarteló a Morante, Urdiales y Manzanares, con reses de Juan Pedro Domecq y donde la expectación inicial acabó en una tremenda decepción.

Con las espadas en alto es una tarde de máximo cachet. A la abarrotada Real Maestranza acuden infinidad de rostros populares, quienes en los momentos previos a acceder al templo del toreo hacen corros en el exterior, en charlas interrumpidas por gitanitas que les ofrecen ramas de romero, no lejos de algún ratero a la búsqueda de un despistado forastero para guindarle la cartera en la aglomeración de la entrada. Cerca, el característico ruido del trote sobre el asfalto de los caballos que tiran de los carruajes para trasladar a aficionados que han apurado hasta el último momento en las casetas de la feria. Llegan por el puente de Los Remedios para continuar por el Paseo de Colón deteniéndose frente a la Puerta del Príncipe donde el trote cesa en contraste con el alegre soniquete de los cascabeles del collarón.


En esos días primaverales la campaña empieza a tomar velocidad y Roca Rey acapara el mayor de los protagonismos, ya consolidado como máxima figura; mientras que Morante, dotado por la varita de las bendiciones del arte aspira a sentarse definitivamente en el trono del toreo sevillano, después de una larga relación de amor-odio con su tierra. No olvidemos que para tomar la alternativa debió emigrar a la fría Burgos; más tarde estuvo hasta cuatro años sin comparecer en Sevilla e incluso, aunque cuajase varios toros y alcanzase el éxito con Puerta del Príncipe en 1999, vivió en sus carnes el dolor de ver cómo su paisanaje era más partidario de otros toreros tan distintos a él. El máximo exponente era El Juli, quien batió los récords con 7 salidas por la Puerta del Príncipe; también José María Manzanares, acaparador de las mayores dichas tras ganárselas en el mismo coso donde su padre gozó de enorme admiración. A Morante, para mayor desazón, lo llevaban los demonios cuando la leyenda de Curro Romero, del que debería haber sido el sucesor desde muchos años antes, siempre ponía como ejemplo de torería al riojano Diego Urdiales, obviando al genio de La Puebla del Río. Pero ese 2019, tras varias idas y vueltas, comenzaba la luz clara para Morante y Sevilla ya quería sentarlo en su trono, al no dejar a nadie indiferente con su genialidad y ser el crisol que mejor supo beber en las fuentes de los legendarios toreros sevillanos de siempre, pero aún debería hacerse esperar. En las apostillas previas se hablaba del empaque y torería de Pablo Aguado (hispalense de pura cepa y de raigambre en la ciudad al haber sido su padre hermano mayor de la Hermandad del Rocío de Triana), quien apenas sumaba una docena corridas, pero en todas había sorprendido por su elegante concepto con la más pura esencia de la escuela sevillana. Por eso tantos ojos estaban pendientes de él, desde los aficionados a la sociedad hispalense.

Las apostillas previas cristalizaron y a la salida, la apoteosis era un volcán en plena erupción tras vivirse una tarde histórica después que Pablo Aguado hubiera parado los relojes y triunfó a lo grande tras cortar cuatro orejas e incluso pedirle el rabo en el primero de su lote. Toda la afición que llenaba el coso del Baratillo, además de los miles de personas que siguieron la corrida a través de las cámaras de Movistar, jalearon con olés aquella obra de arte. Aguado se había reivindicado de tal forma que era la esencia de Sevilla y el exponente de la más pura torería de esa ciudad, que quedaba refrendada en él. Era Pepe Luis Vázquez y Pepín Martín Vázquez fusionados. El Currito de la Cruz a color, el del siglo XXI.

Esa tarde fue el nacimiento de una nueva época del toreo, al que fueron dándole forma otros acontecimientos vividos a partir de junio de 2018. Uno, la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno de Madrid para comenzar un periodo marcado por infinidad de trabas y prohibiciones. Las mismas que, al final, no hicieron más que sacar el espíritu rebelde de la gente, especialmente la juventud, para volver a llenar las plazas y reivindicarse bajo gritos de ¡libertad! A partir de ahí, lentamente comenzó un auge que tuvo su culminación en las felices temporadas 2023, 2024 y 2025 protagonizadas por Morante de la Puebla, convertido ya en el torero más taquillero, el artista más valiente y capaz de arrastrar a legiones de jóvenes a las plazas al grito de:

¡Jooosé Antonio Morante de la Puebla!

Todo contribuyó para que una época tan trascendental tuviera sus ingredientes surgidos a partir de aquel 10 de mayo de 2019, en La Real Maestranza al prender un cohete que ya fue imparable para anunciar que llegaba una nueva etapa gracias a la apoteosis de Pablo Aguado, prototipo del torero por el que la Fiesta suspiraba. El que resucita a Chicuelo, Pepín, Pepe Luis… y regala aromas de la mejor época de Romero e incluso de Paula, gracias al elegante temple de su verónica.

Sin que nadie fuera consciente, más allá de haber presenciado una tarde histórica, de las que quedan escritas en los anales, esa tarde comenzaba el kilómetro 0 de una nueva época que va a vivir un drástico parón muy poco después. Es el inmediato 15 de marzo de 2020, con varias ferias ya acarteladas, al llegar la peor de todas las crisis, la del COVID que cerró las plazas para dejar a la Fiesta inmersa en un sinfín de interrogantes. Pero la semilla ya estaba sembrada para vivir un renacimiento y escribir una nueva época con los tendidos llenos de una juventud que, con el fin de las prohibiciones volvieron a llenar las plazas para entusiasmarse con Roca Rey, El Juli, Enrique Ponce, Juan Ortega, Pablo Aguado, Diego Urdiales y en lo más alto a Morante de la Puebla, quien después de superar los 25 años de alternativa creaba cada tarde escuela (siempre con un toro de ganaderías muy concretas), para ser un diestro nuevo y que acabó por ser el máximo protagonista de esta histórica etapa de la tauromaquia. Y llevar grabado su nombre en esta nueva etapa de un renacimiento taurino que no es casual ni espontáneo. Es la consecuencia directa de su cuestionamiento cultural y político.

Junto a Marina Cobo y Marco Chenel, viuda e hijo de Antoñete, recordando con emoción al inolvidable maestro del mechón

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

22 comentarios en “El honor de ganar el ‘Zumel’”

  1. Enhorabuena por el galardón recibido, que hace justicia a tu trayectoria de crítico independiente y de tu extraordinaria prosa.
    Me alegra ser amigo de tan extraordinario escritor.
    Un fuerte abrazo.

  2. Apreciado Paco, mi sincera enhorabuena por tan justo y merecido reconocimiento.
    Qué importante trabajo sobre la renovación joven que ahora mismo vive la Fiesta en España.
    Tener el premio «Doctor Zumel» ratifica tu excelencia de escritor taurino.
    Desde Colombia un gran abrazo!

  3. Enhorabuena Paco.
    Por éste logro conseguido.
    Ésta alta distinción que no es pocha.
    Yo conocí hace muchos años a Don Mariano Zummel.
    Creo que de nombre es Mariano.
    Le conocí en el año 1984 con Andrés caballero que tenía muchísima amistad con el.

  4. Enhorabuena!!! Me alegra y mucho que hayas sido distinguido con el XXXVIII premio Doctor Zumel. Tu trayectoria con la mente, alma y corazón son la terna precisa y necesaria para salir por la Puerta Grande . Eres paladín con tu pluma y oratoria de esa Tauromaquia eterna y esencial para seguir respetando el viejo rito de la elegante violencia: EL TOREO!!!.

  5. Enhorabuena, por tan importante premio, en nombre mío y del Club Taurino.
    Me alegro mucho por ti y la Tauromaquia, pues han sabido distinguir, a un gran escritor, un gran defensor de la Fiesta, y lo más importante a una gran persona.

  6. A pesar de haberte dado la enhorabuena personalmente, es mi deseo volver a repetirla y que conste que no será la última.
    Enhorabuena Paco,

  7. Un orgullo para La Fuente de San Esteban, que, además de buenos toreros y aficionados, tiene un gran crítico taurino y excelente escritor. ENHORABUENA!

  8. Buenos días, Paco:
    Me alegro mucho por tu logro y por ese merecido premio literario taurino.
    Enhorabuena, maestro!!!.
    Un fuerte abrazo y a seguir cosechando éxitos.

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