
Toma la alternativa con la aureola de buen torero y la inmarchitable personalidad que le hizo ser de culto para muchos aficionados. El Mene llega a Zaragoza con los deberes hechos para que Morante, con Urdiales de testigo, le dé espada y muleta en ese marco de La Misericordia, de tanta tradición. Lo hace, como buen maño, en el sitio que tanto soñó, en el final de la Feria del Pilar y con todas las bendiciones para ser un torero grande.
Ojalá tenga suerte, porque si la tiene es suerte para la tauromaquia al contar con un torero de tanta clase, con tanta verdad y siempre en la plaza sin dejar a nadie indiferente, además con esa personalidad que le ha hecho marcar la diferencia. Ojalá esté como él sabe y nunca se salga de su línea (cuando se ha salido es cuando hay tenido los momentos menos afortunados). Lo suyo es la calidad, el arte y la personalidad, que son las bazas que dispone para jugar en la gran partida del toreo y donde tantas alegrías le quedan por dar
Mucha suerte para El Mene y a demostrar que es un torerazo.