ALTERNATIVA EN ZARAGOZA

¡El Mene!

Toma la alternativa con la aureola de buen torero y la inmarchitable personalidad que le hizo ser de culto para muchos aficionados. El Mene llega a Zaragoza con los deberes hechos para que Morante, con Urdiales de testigo, le dé espada y muleta en ese marco de La Misericordia, de tanta tradición. Lo hace, como buen maño, en el sitio que tanto soñó, en el final de la Feria del Pilar y con todas las bendiciones para ser un torero grande.

Ojalá tenga suerte, porque si la tiene es suerte para la tauromaquia al contar con un torero de tanta clase, con tanta verdad y siempre en la plaza sin dejar a nadie indiferente, además con esa personalidad que le ha hecho marcar la diferencia. Ojalá esté como él sabe y nunca se salga de su línea (cuando se ha salido es cuando hay tenido los momentos menos afortunados). Lo suyo es la calidad, el arte y la personalidad, que son las bazas que dispone para jugar en la gran partida del toreo y donde tantas alegrías le quedan por dar

Mucha suerte para El Mene y a demostrar que es un torerazo.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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