GINÉS MARÍN SE REIVINDICA

Con el culo al aire

Así ha quedado José María Garzón, el nuevo -y continuador de Ramón Valencia- empresario de Sevilla con el faenón de ayer de Ginés Marín que ha puesto a todos de acuerdo. Lo mismo que Simón Casas y Rafael García Garrido, por su falta de sensibilidad empresarial. Aunque le dan igual, es gente sin escrúpulos, van a lo suyo, aunque tengan que convertir la historia y grandeza de una plaza en un vendecopas, como han hecho con Las Ventas. Triste que la histórica plaza madrileña, la que fue y aún es lonja del toreo, valga más por los beneficios reportados en la hostelería que por su verdadera función en esta deriva tomada desde que este dúo se hizo cargo de ella. Y no me vengan con el aumento de abonos, que bajo su gestión las entradas sueltas tienen precios prohibitivos, además de eliminar las corridas de la canícula veraniega que eran una verdadera oportunidad para los toreros olvidados; mientras educan al público en ser triunfadores y aplaudidores, intentando arrinconar a los verdaderos aficionados que aún quedan en esa plaza.

Por otra parte, lo que ha ocurrido en Sevilla es indignante y Garzón ha decepcionado en el arranque como empresario de La Real Maestranza. ¿Motivos? El principal radica es cuando el responsable de la empresa también ejerce como apoderado y, además de crear un monopolio, confecciona los carteles negociados en cambios para su torero, jamás en el deseo del aficionado, a quien ni siquiera consultan y si se reúnen con ellos es plan paripé. Como hizo Garrido con las peñas y asociaciones más señeras de Madrid, a quienes le dice lo que quieren oír, pero luego él hace lo que le sale de la entrepierna.

Mientras tanto todo sigue igual y el prestigio taurino atascado. Lo acabamos de ver con el fracasado -al menos este año- cambio de la empresa de Sevilla en el que acabamos de incidir, donde José María Garzón al frente de Lances de Futuro a la hora de hacer la temporada sevillana ha pensado más en Juan Ortega, que en el verdadero gusto de esa plaza, donde por cierto en Sevilla la gente dice que para este viaje no se necesitaban alforjas, por más que convenciera a Morante en tan poca seria reaparición, cuando realmente nunca se marchó y sí tomó el pelo a la afición, además de denigrar a torero tan honrado como Fernando Robleño.

Para esto no hubiera sido necesario el cambio de empresa y eso que Ramón Valencia era un personaje caduco, con el que nada mejoró. De momento, Garzón, ha demostrado una enorme falta de imaginación y apuesta nula por lanzar nuevos valores, que es otra misión del empresario, o revitalizar algún veterano que ha quedado fuera y con más clase que la mayoría de los anunciados. O algún joven que atesora enorme clase que los hay y se aburren por falta de oportunidades. Y que miren por ejemplo en el ejemplo de Manolo chopera en Madrid con Antoñete; o después los Lozano con César Rincón. En ambos casos, esos toreros fueron su bandera después de apostar por ellos.

Por otro lado van viendo la luz nuevos carteles y muchos de ellos no dejan de llamar la atención. Es el caso del que se celebra en Arnedo por San José y abre la temporada taurina del norte. Lógico es que Diego Urdiales llegue respaldado y está muy bien hacerlo con la figura estelar de Roca Rey, pero el sitio de Manzanares, torero ya muy amortizado es cuestionado y ese lugar debería ser para Fabio Jiménez, que es de Alfaro, localidad muy cercana y tiene tan buena proyección que, incluso, está en los carteles de Sevilla. Además, comercialmente, para la empresa sería más rentable al tener muchos seguidores entre sus paisanos, mientras el alicantino ya hace tiempo que perdió tirón en las taquillas.

También se ha filtrado el cartel estrella de San Pedro Regalado, de la feria chica de Valladolid con Morante, Roca Rey y Ortega. Cada cual es libre de pensar y uno que aplaudió a Morante hoy no acaba de encontrar motivos de esta vuelta; ni tan siquiera explicación para devolver tantas lágrimas vertidas tras el paripé madrileño del 12 de octubre, además de devaluar la ceremonia, siempre de tanta torería, del corte de coleta que ya no se le va a crear nadie. Malo, muy malo, que el sistema tenga que tirar de un torero, por muy grande que haya sido -aunque con un toro a modo- y sea incapaz de buscar nuevos valores que los hay, por no arriesgar ni un duro e ir a lo fácil, aunque sea a cuenta de pisar la Fiesta. Con esa teoría de no apostar `por las novedades para el sistema el día que Morante ya se agoté, que será pronto por su edad, limitaciones físicas… no habrá más Fiesta. ¿O no?

Como muestra de que hay futuro, aunque estas mentes que rigen la Tauromaquia sean acomodadas, ahí tiene un ejemplo reciente, el de Ginés Marín, que no tiene nada que envidiar a tantas figuras ya amortizadas y que siguen estando en todas las ferias, mientras Ginés Marín está sentado y ayer en Castellón demostró que tiene más empaque, torería y verdad que la mayoría, aunque la corrida de La Quinta dejó mucho que desear y el torero, para más gloria, supo sobreponerse. Y casos como el de Ginés Marín abundan. No hace tanto tiempo que Juan Ortega cantaba su grandeza cada tarde que lo anunciaban y no acababan de darle sitio alegando que si la espada, fragilidad…, hasta que en una tarde televisada de San Agustín, en la histórica plaza de Linares, dio un aldabonazo tan grande que puso a todos de acuerdo y ya no quedó más remedio que darle el sitio que se había ganado por la grandeza de su arte.

Y ojo que veteranos ha habido siempre y son muy necesarios, no hay más que ver ejemplos como Antoñete, Manolo Vázquez, Frascuelo, Juan Mora…, pero de ahí a lo que están haciendo ahora, siempre con los mismos y sin renovación, va un trecho, mientras una terna de oro, integrada por Curro Díaz, El Cid, Uceda Leal apenas desempolva el traje de luces, atesorando tantísima clase y siendo el mejor ejemplo para las nuevas generaciones. Pero lo mismo ocurre con Paco Ureña, David Galván, Oliva Soto…

Vaya este brindis a Ginés Marín para un torerazo al que los garzones, casas, garridos y colegas del sistema han querido enterrar, hasta que ayer dio un puñetazo en la mesa para exigir un sitio en todas las ferias. Porque Ginés Marín es un lujo de torero y ayer lo volvió a demostrar en la capital de La Plana.

PD: La foto es del diario ABC

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de colaborar en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto de Toro me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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