Ito, el recuerdo de una leyenda de la Unión

El nombre de Ito quedó grabado en letras de oro en la historia de la Unión Deportiva Salamanca, del añorado club charro. Han pasado muchos años y su nombre sigue vivo entre los nostálgicos de aquel equipo, quienes no olvidan los regates y gambetas que lo lanzaron al estrellato en la temporada 1980/81. Entonces, gracias a Ito, cada domingo el Helmántico era una fiesta, a pesar de que finalmente se consumase el descenso de la Unión a Segunda.

Ito, antes de finalizar la temporada fue traspasado al Real Madrid –que ganó la pugna al Barcelona y al Valencia- convirtiéndose en el fichaje más importante de ese momento. Gracias al dinero recaudado, el club charro pudo sanear sus cuentas y rearmarse tras fichar a una serie de jugadores que le permitieron recuperar la máxima categoría. Y se hizo siempre bajo la sombra de la añoranza a Ito, el muchacho del barrio de Garrido y Bermejo que seguía los pasos de su paisano Vicente del Bosque, que había triunfado en el Real Madrid y alcanzado la internacionalidad hasta defender la camisola de la Selección Absoluta en 22 ocasiones.

Desde entonces, el nombre de Ito permanece escrito con letras admiración y de añoranza entre la afición salmantina. Aunque ese jugador de gran clase no acabase de cuajar en el Real Madrid y después iniciara una carrera que le llevaría al Valladolid, sin suerte, para acabar en el Betis –donde formó parte de las contrapartidas en la gestión del traspaso de Gordillo- y allí permaneceré tres temporadas, antes de defender la camisola del Ceuta y la Cultural Leonesa, donde colgó las botas para instalar definitivamente su residencia en Sevilla.

Allí, a la vera de Guadalquivir y La Giralda comenzó una nueva vida alejado del foco mediático, en el desempeño de comercial en una empresa dedicada a la venta de materias primas para el sector de panadería y pastelería, siempre abrazado a la sensatez para sacar adelante a su familia –a la que adora- y sin olvidar a su Salamanca que lo vio nacer. A esa Salamanca donde un buen día, cuando contaba con 14 años, comenzó a cautivar a todos con su magnífico toque de balón, que parecía imantado a sus botas y le abrió las puertas del ‘Forterra’, club de la ciudad charra que acabaría siendo su trampolín para saltar al Salmantino, filial de la UDS.

El pasado fin de semana regresó a su querida Salamanca, a la que ya apenas frecuenta desde que fallecieron sus padres y únicamente lo hace para asistir a algún acontecimiento familiar. Cuando lo hace la emoción se adueña de él, “que maravilla de ciudad, nunca me canso de verla, ¡qué bonita es y cómo ha cambiado para bien! Ayer estuve por María Auxiliadora y me emocioné, nada que ver a la de de mi época, ahora con el Corte Inglés donde estaba el Cuartel de Caballería, lo bien urbanizada que está, la de comercios nuevos… es una maravilla”.      

Nos citamos en el bar ‘La Escapada’, al final de Canalejas y enfrente del Colegio Calasanz, que está regentado por su hermano menor y al lado de esa joya del románico que es Santo Tomás de Cantuariense. A la hora acordada allí esperaba Ito, a quien acompañaba Julio Pedraza, otra leyenda de la añorada Unión, inmersos ambos  en una conversación donde habían abierto el baúl de los recuerdos alrededor de la época de oro del fútbol salmantino. Y era una maravilla escuchar tantas anécdotas y vivencias alrededor de un club que fue el mejor escaparate que tuvo esta ciudad durante tanto tiempo.

Era la primera vez que saludaba personalmente a Andrés, a la leyenda Ito que tantas pasiones despertó y fue un ídolo de la infancia, al igual que de la mayoría de los chavales salmantinos. Me acomodo enfrente de él y lo escuchó –con su acento sevillano-, donde enseguida llama la atención su mirada bondadosa, marcada por la nobleza natural y la rotunda sinceridad de sus palabras, “era de una familia muy humilde, sin recursos y enseguida tuve que ponerme a trabajar en la construcción; por eso al salir y jugar al fútbol para mí era una diversión”.

No oculta su afecto, cariño y gratitud a la figura de Vicente del Bosque y rememora el momento que lo conoce, “al acabar la temporada, ya traspasado al Madrid, un día me llama Martín –encargado de la sección de fotografía en la ‘Joyería Paulino’, de la Plaza Mayor, que siempre estuvo vinculado al mundo del fútbol- para decirme que Vicente está en Salamanca, en su casa de Las Dunas y que lo va a llamar para ir a conocerlo. Esa tarde, a la hora citada acudimos y, al llegar, nada más estrechar su mano me temblaban las piernas y eso que unas semanas antes coincidí en el partido de Liga jugado en el Helmántico contra el Madrid. Esa tarde, Vicente me dio consejos, me indicó al camino, me habló del Madrid, de su grandeza y qué me iba a encontrar al comenzar la pretemporada”.

En los años que formó parte del Real Madrid

Poco después, Ito comienza la pretemporada en el conjunto blanco siendo su fichaje estelar y con el selle de revelación del fútbol español, “era un mundo para mí verme al lado de quienes eran mis ídolos, de Santillana, de Juanito, de Del Bosque, de Camacho… de esos grandes jugadores que tuve idealizados. De nuevo, Del Bosque me abre todas las puertas e incluso me lleva a vivir a su casa, en la calle Orense, fíjate que grandeza y humanidad tiene. Ese detalle para un chico como yo, que no tenía nada de experiencia, ni de vida fue algo que me marcó –en este momento los ojos de Ito se humedecen con lágrimas de emoción-“.

Los recuerdos del Real Madrid afloran, “te enseñaban a ser persona y estabas siempre rodeado de auténticos señores, de don Luis de Carlos, Molowny… junto a esos jugadores que eran una familia y de hecho, aunque no nos veamos, mantengo amistad y un magnífico recuerdo de todos ellos. Además. Vicente, que era de los veteranos y diez años mayor que yo, siempre estaba pendiente de mí, siendo un padre. Recuerdo que en las concentraciones jugábamos al tute o al mus con los compañeros y si nos hacían trampa me enfadaba, entonces Vicente me decía que estuviera tranquilo, que si ellos hacían trampa pesaría en su conciencia, no en la nuestra”.

En aquel Real Madrid vivió momentos soñados, “recuerdo cuando ganamos la Copa del Rey al Sporting de Gijón y jugué formando parte de la delantera junto a Santillana y Cunninghan, mientras que Juanito lo hice de centrocampista. Aquel fue un día muy feliz donde recuerdo que al saludar a los Reyes, al final del partido, estaba viviendo un sueño inimaginable para aquel aquel niño del barrio de Garrido que a los 14 años comenzó a trabajar en la construcción”.

Ito, en el centro, a la izquierda Pedraza, mítico defensa de la Unión

Durante la conversación, Ito también rememora momentos de su infancia, “mis padres tuvieron que trabajar mucho y poderles ayudar cuando gané dinero con el fútbol y más aún al fichar por el Madrid y comprarle un piso fue mi mayor orgullo. Éramos muy humildes y fíjate, por ejemplo, que entonces al llegar la feria de septiembre, durante los días de toros, me iba a La Glorieta y desde dos horas antes estaba aparcando coches para sacar una propina. Después, al empezar la corrida me colaba gateando por la pared de la fachada de la plaza de toros ¡cómo no me mataría”. Las agujas del reloj no dejan de correr y llega la hora de la despedida; entonces Andrés, el gran Ito, nos despide con un abrazo y con su expresiva mirada, cargada de sinceridad, “en Sevilla siempre tienes un amigo”. Al abandonar el bar ‘La Escapada’ que regenta su hermano, sobre el recuerdo vuelven aquellas tardes de la infancia cuando hizo posible que domingo el Helmántico fuera una fiesta con sus regates y gambetas que lo convirtieron en la revelación del fútbol español de ese momento

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas juntando letras llevo recorrido mucho camino, pero barrunto que lo mejor está por venir. En El Adelanto me enseñaron el oficio; en Tribuna de Salamanca lo puse en práctica y me dejaron opinar y hasta mandar, pero esto último no me gustaba. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo. He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición. En ABC escribí obituarios y me asomé a la ventana de El País, además de escribir en otros medios -en Aplausos casi dos décadas- y disertar en conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril para un viaje sugerente y sugestivo, y una buena tertulia si puede ser regada con un tinto de Toro. Soy enemigo del ego y de los trepas. Llevo escrito veintisiete libros -dos aún sin publicar- y también he plantado árboles. De momento disfruto lo que puedo y me busco la vida en una profesión inmersa en época de cambios y azotada por los intereses y las nuevas tecnologías. Aunque esa es otra historia.

24 comentarios en “Ito, el recuerdo de una leyenda de la Unión

  1. Qué bueno!!
    Era un ídolo esa temporada en el Helmantico. Ito, Ito, Ito

    El artículo muy tuyo, entrañable y lleno de contenido.

  2. Aunque yo era muy pequeña, recuerdo la admiración que sentía mi padre por Ito como futbolista. Nos decía que al fichar por el R. Madrid le compró un piso a sus padres y que le perdonó a la UDS el porcentaje que debía cobrar por el traspaso al Madrid en señal de agradecimiento al club de su ciudad.

  3. Fantástico jugador!!!!
    Desequilibrante,regateador como pocos he visto,siempre decían q le sobraba un regate,pero era muy habilidoso
    Físicamente era endeble,y el Madrid es el Madrid en cualquier época….
    Gran futbolista Ito!!!!

  4. Lo veía los domingos en el Helmantico y pensaba que llegaría a ser uno de los grandes, parecía flotar en el césped salmantino con un fútbol brillante y de regate fácil. Después en el Real Madrid jugó poco ; demostrando, lo que un día comiendo,me contaba el ex jugador de la UDS Ángel De los Santos “ en el Real Madrid ,es muy difícil jugar…” .El histórico jugador onubense fue titular en el equipo madrileño doscientas sesenta veces.

  5. He leído la crónica y como cambia la vida de los futbolistas , jugar ante cien mil personas , ser un ídolo para muchos y d repente el olvido , trabajar en otra cosa lejos de los focos
    Eso sí ,que recuerdos tienen que tener …los tengo yo que sólo jugué en regional!!!!

  6. Que bueno era cuando jugaba en el Salamanca. Yo era un niño pequeño y me acuerdo que disfrutaba los domingos por la noche viendo los reportajes en estudio estadio de la época. Y decía que lo fiche el barsa que lo fiche el barsa. De verda que este reportaje me a hecho acordar de mi ninez

  7. Yo le vi en aquella temporada casi todos los partidos, le faltaron acompañantes, si los hubiera tenido no se hubiera descendido aquella temporada aunque a la siguiente se volvió a ascender. Era en espectáculo que levantaba al Helmántico, en el Madrid tenía demasiada competencia. Pero ahora puede decir con orgullo donde jugó.

  8. Que grande eres y que bellos recuerdos los de aquel fantástico Equipo que, tantas alegrías le dio a Salamanca y, entre otros a mi.
    Dale un abrazo y las gracias de mi parte

  9. Que grande eres Paco y que grandes recuerdos nos traes.
    Siempre me acompaña el recuerdo de aquel gran equipo de fútbol que tantas alegrías le dio a Salamanca y tantos ratos inolvidables a mí.
    Dale un abrazo a Ito de mi parte y, las gracias por tanto como nos dió

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