Archivo por meses: enero 2019

Juan Diego, fichaje de Simón Casas para Madrid

No está confirmado, pero es un secreto a voces. Todo indica que Juan Diego, el matador de toros salmantino, va a ser uno de los nuevos hombres fuertes en al gestión de Las Ventas y mano derecha del empresario Simón Casas. A falta de unos flecos la noticia está a punto de confirmarse.

El nombre de Juan Diego, que es portavoz de la asociación de toreros –figuras- y acompaña a Paco Ureña, lleva barajándose varias semanas, estando en  estos momentos ya muy cerca de confirmarse. Tendrá hilo directo con Simón Casas y será una persona muy importante, junto a Robert Piles, en la confección de los carteles

«En Julio Robles encontré la horma de mi zapato»

legionario-picador

Victoriano García ‘El Legionario’ ha sido uno de los últimos grandes picadores que ha dado Salamanca. Un excelente profesional que se hizo acreedor del respeto de las aficiones y el trato de maestro de sus compañeros. Su carrera tocó a su fin a finales de 2009 en la plaza de Zaragoza, en plena Feria del Pilar. Allí dijo adiós al toreo un profesional que marcó escuela actuando a las órdenes de Javier Valverde. Hoy recuperamos una entrevista que le realicé hace un tiempo para rememorar a quien fue tan sobresaliente varilarguero que brilló en las cuadrillas de Julio Robles, Manzanares, Julio Aparicio, Curro Vázquez, Javier Valverde, El Regio, Pallarés, Víctor Manuel Martín, Juan José, Juan Diego…

Victoriano, ¿cómo comenzó?

Al principio yo quería ser torero y con esa ilusión fui muchas veces al campo, sobre todo a casa de Antonio Martín, el de Casasola; también en la de los Guerra, de Boadilla y después estuve en Campo Cerrado, en la finca de Atanasio Fernández, pero siempre con la firmeza de ser torero.

¿Y cuándo se hace picador?

En casa de Atanasio Fernández. Fue un día que tentaron Antoñete y Camino cuando al finalizar me dijo Juan Mari García, el picador, que me animara. Él fue quien me ayudó a sacar el carné y me dio muchos consejos, tan necesarios en esos primeros pasos. Es un hombre al que admiro y un maestro de picadores.

Con el carné en su mano, ¿empezó a torear ya?

Sí, poco después me llama Paco Pallarés y con él ya comencé en serio.

¿Dónde fue el primero?

En Salamanca en 1967, un festival celebrado a beneficio de Cruz Roja en el que se lidiaron 20 novillos. Toreé con Paco Pallarés y estuve fatal, tan mal que estuve a punto de romper el carnet. Pero Pallarés siguió confiando en mí y permanecí en su cuadrilla hasta 1973, cuando tuvo aquel accidente tan grave que lo quitó del toreo. Precisamente aquel día yo lo acompañaba e íbamos a tentar a la finca de Baltasar Ibán, en la sierra de Madrid.

A partir del accidente de Paco Pallarés, ¿con quién actúa después?

Con los toreros de Salamanca, como Juan José, Víctor Manuel Martín… hasta que una vez, en casa de los Guerra, donde acudía a picar las vacas, fue invitado el torero palentino Félix López ‘El Regio’ y aquel mismo día me contrató para su cuadrilla. Con él estuve 4 ó 5 años, hasta que me llamó Julio Robles.

Ya en las filas de Robles arranca una nueva época, ¿verdad?

Sí, la más apasionante de mi vida. Julio Robles cada año va a más y yo me consolido a su lado. En su cuadrilla permanecí hasta la triste tarde de Béziers, aquel 13 de agosto de 1990, cuando un toro lo volteó de tal mala manera que lo dejó inútil. Aquello fue algo horrible.

¡Qué personaje era Julio Robles!

No te puedes imaginar. Enseguida me compenetré con él a la perfección. Y hasta el último día de su vida estuve a su lado, iba a su casa a ver los toros, a pasar la tarde, si había tentadero, a echarle una mano; luego, en invierno a prepararle la matanza. En el toreo ha sido la más persona más importante que me encontré y a nivel personal, como un hermano.

DSCF6709

¡Y qué torero!

Una figura que marcó una época. Todo el mundo lo recuerda y sus grandes faenas siguen vivas en el recuerdo de todos los aficionados.

¿En Julio Robles encontró la horma de su zapato?

Pues sí.

Al lado de Robles, además empieza a destacar entre los picadores y le llega el reconocimiento, ¿no?

Sí, fueron unos años magníficos. Con él viajo por primera vez a América y se viven momentos muy felices, como las salidas en hombros en Madrid, el triunfo de Sevilla, los faenones que hizo en todas las plazas y cómo se iba consolidando en una figura de época…

(En su casa de Boadilla hay decenas de trofeos. Todos ellos reflejan la magnífica labor del Legionario’. Sin embargo hay algo que ocupa el rincón más destacado, como una fotografía de Julio Robles rematando con una media verónica de rodillas.  Hombre callado, prudente, ajeno a los focos y a cualquier protagonismo, ha hecho de la sensatez y la profesionalidad, la bandera de su vida).

Tras el percance de Robles, ¿con quién torea?

Después me llama José María Manzanares y estuve a su lado cinco temporadas; posteriormente llegó Julio Aparicio y más tarde, José Tomás. En las últimas temporadas con Curro Vázquez, hasta que se retiró y también eché un par de años con Juan Diego, a quien aprecio mucho. De él me marché con Javier Valverde, con quien he picado los tres últimos años muy a gusto y con quien toreé por última vez en la plaza de Zaragoza.

En tantos años tendrá muchos toros en el recuerdo, ¿no?

Sí, muchos, como una vez que toreaba con Juan José, en Madrid y uno de Murteira Grave me trajo loco, me tiró del caballo tres o cuatro veces. También otro de El Regio, éste en la plaza francesa de Frejus. Luego, de buen recuerdo, uno del Puerto de San Lorenzo en Salamanca, un día que toreé con Sánchez Puerto.

¿Y el más grande que ha picado?

El último año de profesional a un toro de Miura en Béziers, con el que Javier Valverde estuvo hecho un tío. Precisamente fue en Béziers, justo dieciocho años después de que un toro cogiera al pobre Julio y cuando voy allí lo paso fatal. También, otro con El Zotoluco, en Sevilla.

el legionario-valverdelegionarioLa última tarde que actuó en Salamanca recibió el brindis da Javier Valverde, el último matador al que picó en tar larga y brillante trayectoria.

Cuando empezó, ¿a qué picadores tenía como espejo?

A los veteranos, en la gente mayor que es con quien aprendes. Yo me fijaba en Epifanio ‘El Mozo’, en El Moro, en Juan Mari García, en su hermano Aurelio, en Salitas, en José ‘El Rubio’ y su hermano Antonio.

Aunque a usted no le guste alardear para los verdaderos profesionales y los aficionados ha sido una de las figuras actuales de los picadores, ¿se siente respetado por el gremio?

Sí, casi todo el mundo me trata con respeto.

¿Cuándo se picaba mejor, antes o ahora?

Ahora todo es más fácil, pues cualquier cosa vale y apenas hay exigencias. Cualquiera se ha hecho picador.

Y mientras disfruta con la paz del jubilo y disfruta montando a caballo dejamos al Legionario, con su aspecto magro y socarrón, como el de los viejos mayorales que dejaron impronta en ese Campo Charro del que es una raíz.

 

37

Emilio de Justo, ‘excelencia’ muy merecida

El premio Excelencia del Toreo, patrocinado por www.glorietadigital.es y Café Torero, se ha convertido en un galardón de reconocido prestigio en todos los ámbitos de la Tauromaquia. Basta observar la orla de galardonados para ver que se trata de un orgullo para la propia Fiesta al estar integrado por Juan Mora, Carlos Abella, El Fundi, Javier Castaño, López Simón, Diego Urdiales, Curro Díaz, Antonio Ferrera y en esta ocasión Emilio de Justo, con la distinción a Víctor Soria.

 Excelencia… es un galardón que homenajea a quien rescata los valores de la pureza y la torería, respeta y bebe de las fuentes más limpias del toreo, por tanto, hacer más grande la Tauromaquia. De ahí que siempre vaya a manos de llamados toreros de aficionados, de quienes fluyen aguas cristalinas y sean un modelo al ser portadores de la grandeza que convirtió al toreo en un arte único capaz de iluminar tantas artes.

Rodeado de un gran número de aficionados -entre ellos muchos jóvenes-, de profesionales y amigos que llenaban el Café Torero,el cacereño Emilio de Justo agradeció el premio y analizó sus metas en el toreo y tantas cosas como le quedan por lograr, entre ellas debutar en Salamanca. Le entregó su galardón–las manos limpias de la paz y el señorío- José Pinto, el televisivo ganadero de Casillas de Flores, persona que tanto ha defendido los valores de su tierra y es icono de los valores charros.

En el acto se distinguió a Víctor Soria –quien por cierto fue en su día impulsor de estos galardones- por su magnífica labor en Destino La Glorieta contribuyendo a crear aficionados en el certamen de jóvenes valores celebrado durante las noches de verano en el coso charro. También lo recibió de manos de José Pinto, quien alabó las virtudes del galardonado.

A los galardonados los glosó  con su bella prosa, en palabras salidas del corazón y que hurgaron en el sentimiento de los presentes

           

¿Dónde estaban las figuras?

Saltaba la magnífica noticia del impulso dado a través de la Fundación del Toro de Lidia para recuperar la Fiesta en Cataluña, amparado por el Tribunal Constitucional. Olot, histórica villa gerundense, era el punto de partida gracias a su magnífico y buen cuidado coso taurino de propiedad municipal. Era el elegido para llevar a cabo la primera apuesta interesante de celebrar una corrida de toros.

La Fundación ha hecho una buena labor, en coordinación con Paco March, a la sazón Presidente de Entidades Taurinas en Cataluña, propiciando que el primer paso esté dado y a todos los rincones haya llegado esta apuesta de ver cómo Cataluña puede recuperar una normalidad taurina que perdió por los pésimos políticos que han destrozado esa tierra. Hasta aquí todos de acuerdo en una idea tan aplaudida y que de verdad ha sido una enorme apuesta de futuro para demostrar que la Fiesta con el rescoldo muy vivo a poco que se escarbe.

Sin embargo aquí algo falla. Mejor dicho a partir de aquí, porque lo de atrás ha sido una labor estupenda. Pero lo cierto es que ayer mismo las principales figuras del toreo tenían que haber dado un paso al frente y ofrecerse para recuperar esa tierra. Y también los grupos ganaderos, ejemplo la Unión de Criadores de Toros, la Asociación… Y Anoet, como asociación para organizar una corrida… Era necesario el impulso y el ofrecimiento de quienes más deben darlo en los momentos delicados y más puntuales. De luchar para organizar un gran evento taurino que sea el del regreso, con todas las partes implicadas arrimando su hombro.

Pero otra vez han fallado cuando se esperaba que las principales figuras salieran a escena ofreciéndose para torear y, posibilitando, que de esa manera la Fiesta hubiera crecido. Y se haría más viable la posibilidad de recuperar Cataluña y como espectáculo sería un ejemplo para todo el país, más aún en un aspecto tan sensible.

Hubiera sido una postura muy buen acogida, sin olvidar que las figuras siempre se comprometieron cuando fue necesario echar una mano. Ellos ahí siempre fueron los primeros. Aún están a tiempo de rectificar, porque es un momento de unión y ahora entre todos hay que apoyar el rescate taurino de Cataluña. Y en este momento, al igual que cuando en la Legión piden un voluntarios y todo el escuadrón da el paso al frente, ellos deben ser los primeros. Porque ese el camino.

 

¿Solamente se denuncia en Huesca?

Hace varias semanas saltó la noticia de la fuerte sanción propuesta para la ganadería de Vellosino por afeitar una corrida en Huesca, como no podía ser de menos, con Ponce y El Juli en el cartel. Se ha escrito mucho sobre ello y, especialmente, en las redes sociales ha proliferado los debates. Sin embargo, una vez conocida la sanción y el clamor levantado contra esa ganadería en la última temporada quedan un montón de preguntas en el aire.

Cualquiera que tiene un poco de conocimiento es consciente de lo mucho que se está afeitando en los últimos años, donde el serrucho trabaja a destajo y los muecos no paran. La prueba está que se presencian desde verdaderas chapuzas, hasta la ya asumida bola que se practica en la plaza de Madrid, para quitarle el veneno al pitón. Pero lo más triste es que ya se da por asimilado todo lo que ocurre y, con el agravante, de ver a la una parte de la prensa callada y sin denunciar algo que mata la seriedad del espectáculo. Y desde luego la integridad que debe velar una corrida de toros, que es un acontecimiento marcado por unos valores que jamás de los jamases se deben prostituir.

Y que nadie se confunda. Uno sabe el tipo de toro de cada plaza, el que demanda su afición acorde con peso y trapío. Nadie quiere galafates en una plaza de tercera. Ni el toro de Pamplona en Valencia; ni el de Bilbao, en Sevilla; o el de Madrid en Murcia. Pero lo que tampoco es inconcebible la falta de seriedad en muchas corridas, desde ferias hasta pueblos, donde se lidian con pitones, literalmente, echando sangre, masacrados sin decoro alguno y que tanto daño han hecho al prestigio de la Fiesta. Sin ir más lejos, aparte de Huesca, ahora en la pomada por la denuncia, la pasada temporada hemos denunciado varios festejos que han sido una patada al respeto de la Tauromaquia. Sin ir más lejos aquella corrida de Guijuelo, también de Vellosino, con El Juli en el cartel. Otra de Tomelloso, más de mismo. Y otro montón repartidas por diferentes lugares que no han servido más que para echarle sal a las heridas de la Fiesta.

Por eso sorprende que solamente se denuncie a una ganadería, la de Vellosino. A lo mejor lo hacen para justificarse por haber estado durante todo el verano ha estado en la diana de las discordias, en cierta manera de forma justa por la insultante presentación de pitones cuando se anunciaban figuras frente a ella. Por esa razón, ante el escándalo, surgen muchas preguntas. ¿Qué razones se esgrimen para no enviar a hacerle las pruebas biométricas las astas de todas las corridas sospechosas? (Aunque en este punto entiendo que si ahora mismo lo hacen tienen que aumentan personal y ampliar instalaciones) ¿Por qué razón se no se analizaron los pitones de otras muchas plazas que fueron una vergüenza? ¿Por qué se ha tapado el escándalo de Guijuelo con una primera llamada El Juli prostituyendo una Fiesta que lo ha hecho rico? Y si digo El Juli me refiero igual al resto de las llamadas figuras que han abusado del toro perdiendo el respeto del aficionado.

Por otro lado referente a la sanción también hay tela cortar. Seguro que Vellosino hizo la ganadería para estar en las ferias y entonces si las figuras le exigen afeitar y el ganadero no traga, adiós, que se los come con patatas o en chuletón, pero se los come. Si traga está en la onda de las figuras que le exigen despuntar los pitones y en este caso, ¿quién debe pagar la sanción? Bajo de vista debería ser solidaria entre las partes. Es decir la de polémica Huesca pagarla a partes iguales el ganadero que se baja los pantalones para que le afeiten y otra parte a cargo de Ponce y El Juli. Porque hasta ahora las figuras han exigido pero jamás le ocurrió nada. Si los hacen cómplices de ellos –que son causantes al llegar por su exigencia- otro gallo empezará a cantar si le tocan la cartera.

Y es que hay que frenar de una vez tantos abusos para dejar de echar a los aficionados de las plazas. Porque una corrida de toros es algo muy serio y cuando se programa debe tener todos los condicionantes de rigor, de categoría, con más compromiso y seriedad de todas las partes implicadas.

 

 

Juan Agustín Regalado, un cazurro ejemplar

Poca gente sintió tan dentro sus orígenes como Juan Agustín Regalado, quien siempre alzó a los aires del orgullo la bandera de La Fuente de San Esteban, su pueblo. Fuentense de oro –o cazurro puro, como a él gustaba decir- era feliz con sus amigos, paseando por esas calles y siempre con la alegría innata de quien fue una gran persona y sintió tanta identidad con su cuna. Fallecido a primeras horas de la mañana del jueves, en el centro oncológico del hospital central de Bayona, queda el recuerdo de un amigo, de un paisano, de quien nada más que floreaba la primavera ya contaba los días que faltaban para los Corpus y venirse a su pueblo para disfrutar los mejores días del calendario de su vida. Amigos, abrazos, saludos, baile, ronda va y ronda viene… para nadie pasaba inadvertido este emigrante asentado en la vasco-francesa Bayona que siempre tuvo abiertas las puertas de su casa para los amigos y paisanos.

Su adiós ha sido un hachazo inesperado, porque luchaba contra una enfermedad a la que había batido por dos veces, siempre con esas agallas para vencerla aferrado a su espíritu indomable, a su afán por conseguir todo aquello que se propuso, que fue la misma Biblia que marcó los pasos de sus días. Y ahora, cuando ya veía la luz del final del túnel, nos llegó la noticia a mediodía del jueves, algo que fue como un hachazo al corazón, porque era el adiós de un tipo íntegro, con el mismo que habíamos hablado unos días antes para desear un venturoso 2019 y citarnos el próximo veintitrés de abril en Irún.

Pronto hará dos años que vivió el mayor acontecimiento de su existencia. Fue a raíz de ser invitado por Manolo, el alcalde, para dar el pregón de Corpus. Y Agustín, hecho un pincel, fue dichoso desnudando sus sentimientos ante el paisanaje, con el orgullo de quien regresa tras recorrer tantos camino de la vida desde el pedestal de los triunfadores. Aquella noche emocionado recibió la más cálida y cariñosa ovación de sus amigos y de toda esa gente con la que soñó comerse el mundo. Hoy, con la congoja de su muerte, recordamos esos momentos, porque realmente fue el epílogo a su vida, el adiós a su querido pueblo con el cariño de todos. De esa Fuente de San Esteban, punto de partida de todos los caminos de sus sentimientos y donde pidió descansar el sueño eterno, cuando en la tarde del miércoles ya supo que había sacado el billete para su viaje al otro mundo.

Hasta siempre, querido Juan Agustín. Fuiste un gran amigo, porque eras un tío puro y divertido, alegre y natural.  Que la tierra te sea leve.

 

‘Dehesa de Ituero´, la bodega del Campo Charro

Hace más de una década, Ezequiel Pérez, un lugareño de Villaseco de los Reyes que un buen día colgó el título de ingeniero aeronáutico para emigrar a Barcelona y alcanzar el éxito triunfando en el mundo de los negocios, especialmente de la construcción, decidió poner en marcha un complejo ganadero, con el añadido de un viñedo y bodega en la finca de Ituero de Huebra, situada por tierras del Cubo de don Sancho. Entonces casi nadie –o muy pocos- creían que iba a fructificar el proyecto tan llamativo. Y mucho menos que la marca ‘Dehesa de Ituero’ en tan pocos años acabaría siendo un sello de calidad entre las nuevas referencias enológicas y hasta un símbolo del Campo Charro, al convertirse en la primera bodega que acoge en su historia. En el primer templo dedicado al dios Baco.

Cierto es que en algunos pueblos de la comarca existieron pequeñas plantaciones de viñedos, pero dedicado en su totalidad al consumo propio, ejemplo de Retortillo –donde resistieron hasta hace una treintena de años las ultimas viñas de esa zona-, de Buenamadre, de San Muñoz…, pero ni en sueños una bodega con todas las consecuencias. Y es que, Ezequiel Pérez, desde que adquirió Ituero de Huebra transformó completamente la finca, arregló los caminos, restauró la iglesia y viejas edificaciones, la dotó de viviendas, además de las mejores instalaciones para un ejemplar proyecto agrario, en el que destaca la propia viña, junto a la explotación de vacas moruchas y de cerdos ibéricos, que dados sus ricos pastos y magnífico monte de encina la convierten en un lugar privilegiado.

Sin embargo fue un amigo suyo, el zamorano Manuel Fariña, nombre de oro en el mundo de vino, quien allá por 2008 lo animó a plantar viñedo en una parcela, de alrededor de tres hectáreas, situada ligeramente el mediodía y entre encinares. Aquella primera semilla, regada con la seguridad de que esa innovación acabaría dando sus frutos hoy es una bella realidad, gracias a esos excelentes caldos que producen las cepas de syrah, las de tempranillo, las de merlot, verdejo o viogner que conviven en ese precioso paraje de la dehesa charra y donde para hacerlo posible ha formado un brillante equipo. Es el caso del enólogo Alfonso Medina, quien supo captar las ilusiones de Ezequiel Pérez para lograr que este vino triunfe entre quien lo conoce; o el de Quini, una persona del Cubo de don Sancho, que siempre trabajó de vaquero y, al final, tras llegar a Ituero se ha reciclado en un magnífico bodeguero que explica con tanta pasión cómo es la bodega, el viñedo y su entorno. También Maxi, del Cubo de don Sancho, es otra persona fundamental, aunque este más dedicado a las tareas de ganado, del que es encargado.

Visitamos la bodega recién estrenado el nuevo año, en una luminosa mañana navideña y un abanico de sorpresas se abría ante nuestros ojos. Porque allí no falta un detalle, primero al observar la forma tan sobria y elegante que se ha restaurado un antiguo pajar, construido en piedra de cantería, donde se ha cuidado cada paso en la transformación para su nueva utilidad y que acoge los depósitos de acero inoxidable. O la estancia donde reposan las barricas, que envejecen los caldos, al lado de los antiguos pesebres de piedra que son un tesoro del arte rural de los viejos canteros.

Hoy, cuando tantas veces se adueña la abulia entre las gentes de esta tierra ante el lamento de un mañana de pocas oportunidades, hay que descubrirse ante quien es capaz de demostrar que esta es una tierra con futuro, gracias a un ecosistema de los más valiosos de la Península Ibérica, con su bosque Mediterráneo, de enorme filón turístico que no está aún explotado. Por esa razón no podemos olvidar a gente como Ezequiel Pérez, como Fabián Martín y sus famosas obleas, como los industriales del embutido ibérico y de transformación de materias primas, junto a un amplio censo de ganaderos y otros industriales de un lugar que tiene tanto que ofrecer y son la mejor garantía para creer en esta joya del Campo Charro.

Y prueba de ello es ‘Dehesa de Ituero’, un ejemplo y la mejor muestra está en la calidad de sus caldos, de sus tintos, rosado o blanco, sin olvidar ese vermouth que también se elabora en la bodega. Vinos que se abren paso entre quien los paladea por primera vez y que son una garantía de calidad en los cielos del dios Baco.

 

En Bilbao siguen jugando con la Fiesta

En Bilbao acaban de anunciar que la gestión de 2019 continuará en las mismas manos que han llevado a esa plaza a sus peores registros. En medio de la decadencia que vivía cada año esa plaza se anunciaron el pasado año medidas anti choque, entre ellos sacar a concurso la plaza para que abrir las ventanas de la frescura y fuera gestionada con nuevas ideas.

Sin embargo el tiempo pasó y mientras se esperaban cambios para que el coso bilbaíno recuperase su esplendor pasó el tiempo sin que hubiera movimientos. Con toda la atención puesta en lo que pudiera ocurrir llegó la Navidad y con ella el Año Nuevo, para anunciar que seguirán los mismos en otra acción de estos nefastos políticos con su falta de compromiso y seriedad.

Da pena que ver cómo siempre vuelven los mismos errores y dejen el futuro taurino de Bilbao, literalmente a los pies de los leones a menos de cinco meses para las elecciones generales. No quiero ni imaginar si, en el consistorio bilbaíno, se alzan al poder los enemigos de España y de sus tradiciones; bueno, es fácil suponer cuál será la primera rama que poden en su gestión.

Y lo triste y ahí se ve la total falta de compromiso es dejar la gestión en las mismas manos que hacen tiempo tocaron techo y desde entonces han guiado la total y absoluta decadencia, además de seguir mangoneando en los cargos más representativos gente que ha hecho tanto daño, caso de Javier Aresti o Juan Manuel González, sobre cuyas espaldas recaerá el tremendo peso de ser culpable de la debilidad de la que fue una plaza de tronío. Pero ellos mientras puedan siguen aferrados a sus cargos, al igual que ocurre con el ya erosionado Matías González, quien fue bueno hasta hace unos años, pero al final acabó entrando por el aro del triunfalismo –antes en los antípodas de su hacer- con tal de seguir cada tarde ocupando el palco.

Ahora, en este nuevo engaño, el Bilbao taurino seguirá su triste camino. Y todo el peor año para seguir jugando con la Fiesta.

 

Un tesoro abandonado del Campo Charro

La ermita templaria de Sepúlveda de Yeltes (finca bañada por el río que le da nombre y situada entre Martín de Yeltes y Castraz) es uno de los muchos tesoros desconocidos del Campo Charro. Desvencijado por el paso del tiempo y el abandono que ha dejado al descubierto el rico valor que atesora, junto a la historia que guardan las paredes de este edificio del que según documentos existentes, fue construido en las medianías del siglo XII por la Orden de los Templarios bajo el reinado de Alfonso VI, quien puso bajo la custodia de la Orden del Temple las tierras del Yeltes y Gavilanes.

Denominada como la ermita de la Virgen de La Vega y, en la antigüedad, conocida entre las gentes de la zona como la ermita del Dolmen actualmente su estado es de ruina y con grave peligro de derrumbe. Lo pudimos comprobar en la fría mañana del día de Navidad, bajo un cielo encapotado y amenazante de lluvia. Situada en una rica ribera, a la izquierda del camino que comunica los antiguos puentes del Castillejo –el peligroso lugar que salva la vieja Nacional 620 del río Yeltes- con la finca Sepúlveda de Yeltes, famosa por la cría de toros bravos, al filo de un kilómetro aparece, ruinosa aunque sin perder sus aires señoriales. Una portera es el lugar apropiado para dejar el coche y una vez pisando el suelo observar los prados de al lado donde ahora pasta ganado de carne. Desde allí en escasos minutos se alcanza el exterior de la ermita y enseguida nos llaman la atención sus muros de mampostería cubiertos de cal. Una puerta de madera carcomida de doble hoja bajo un pequeño campanario, con la oquedad vacía, separa el interior del mundo real. Con facilidad accedemos al desenredar el alambre que une las puertas y, plenos de admiración, comenzamos la inspección ocular del recinto. El primer lugar al que se accede es una pequeña nave rectangular con tres hornacinas a la casa lado y comunicada con la nave central, una maravilla de de planta octogonal cerrada en el techo en forma de cúpula cuyo centro ahora es un inmenso orificio que deja ver los oscuros cielos de la mañana navideña. Un poquito más adelante impresiona una capillita rematada por una hermosa cúpula donde se aprecian las pinturas de varios murales.

Tras la rapidez de la primera inspección ya nos detenemos con más calma y llaman la atención varias sepulturas, todas con el nombre de los finados ya borrado por el paso del tiempo. Solamente en la lápida de una de ellas, la más nueva, se puede leer que bajo ella yace Antonio Sánchez Martín, fallecido en 1913.

Observando las tumbas se deduce también que una vez dejado de ser lugar de culto, tras la Desamortización de Mendizábal (o quizás la posterior de Madoz) pasó a ser el cementerio de las gentes de la finca. De una finca llamada Sepúlveda, que al igual que su vecina Pedraza, fueron repobladas por gentes venidas de las villas segovianas de ese nombre en los tiempos de Alfonso VI.

Habrá que investigar más sobre esta maravilla de la ermita de la Virgen de La Vega, un tesoro perdido en medio del Campo Charro que bien merece una visita para impresionarse además de la historia de la Orden Templaria. Un lugar que por fuera puede pasar inadvertido, pero es una maravilla con su gruesos muros de mampostería cargados de historia.

PD. Desde este viernes, 4 de enero, la ermita del reportaje forma parte de la Lista Roja del Patrimonio, que regenta la Fundación Hispania Notra. Desde hoy ya está en el mapa y es un paso adelante para evitar su ruina y seguir luchando por su recuperación. Porque es una joya. Y por último, otra vez más esta web ha hecho un gran servicio al Campo Charro,que es una de sus funciones.