Archivo por meses: noviembre 2018

¡Vuelve Espartaco!

El diestro Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ ha decidido reaparecer en los ruedos después de varios años de ausencia, concretamente desde que se cortó la coleta en la Feria de Abril de 2015. Quien fue la máxima figura del torero de la pasada década de los noventa, de esta forma pone fin a su dorado retiro, al menos durante 2019, año en el que volverá a estar en las principales ferias del circuito, desde Fallas al Pilar, de Zaragoza. La noticia que ha empezado a circular a últimas horas de la jornada de ayer ha sido acogida con general beneplácito entre las gentes del toros, especialmente por Enrique Ponce, a quien abrirá carteles en varias plazas, al igual que a Morante de la Puebla, quien también lo animó a torear junto a él en numerosas plazas.

Otra de las cosas que llama la atención, es que el de Espartinas no será apoderado por Rafael Moreno, su gran amigo y quien, en su día, abandonó la labor de periodista para apoderarlo. En esta ocasión será dirigido por una especie de tripartito compuesto por Matilla, la FIT y Ramón Valencia. También estaba previsto que formase parte del equipo Simón Casas, pero debido a las diferencias existentes con Antonio Matilla ha decidido no formar parte y, de esa forma, en revancha ha decidido fichar en solitario a Toñete. Aunque si es cierto que el propio Casas ha llamado a Espartaco para ofrecerle tres tardes en San Isidro, una de ellas la de Miura, algo que ha aceptado Espartaco, quien en esta ocasión será en una corrida de ocho toros para compartir cartel con su paisano Morante de la Puebla, su íntimo José María Manzanares y su protegido Javier Jiménez. Las otras dos corridas comprometidas aún se ignoran, aunque puede ser otra bomba porque Espartaco viene pidiendo guerra. Y de hecho en la tarde de ayer echaban humo los teléfonos de los taurinos.

De momento y a la espera de acontecimientos –que nos los dirán y gratis-, ya tenemos en ‘cartelera’ la gran noticia de 2019, con la Fiesta de enhorabuena dando la bienvenida a unos de sus grandes. ¡A Espartaco!

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ GRACIAS POR TU BUEN HUMOR. PERO SON LOS SANTOS INOCENTES…

 

Maza (zo) a la Fiesta

La Fiesta sigue desangrándose y lo peor es que quienes la dirigen miran para otro lado. Ahora ha escrito su réquiem la ganadería del Conde de la Maza y con ella se va otro símbolo de la Fiesta, por lo que estos días deberían lucir crespones negros todos los sectores de la Tauromaquia en señal de luto.

Con el Conde de la Maza desaparece una ganadería personalísima y aunque cierto es que hace años que atravesaba un profundo bache y apenas embestía jamás merecía este triste final, entre el olvido de quienes han convertido la Fiesta en su particular coto. Y lo triste no es que diga adiós esta mítica divisa, el problema es la sangría de hierros históricos que desaparecen tras quedar aparcados por las nuevas modas que dominan la Tauromaquia. Hoy, con el dolor propio, de algo tan grave vaya mi recuerdo especial para Leopoldo de la Maza y Falcó, el segundo personaje que ostentó este título concedido por Alfonso XIII en 1910 al abuelo del actual propietario.

Porque sin duda esta divisa fue la gran obra de Leopoldo de la Maza y Falcó, fallecido en 2002 y que había sido teniente coronel del arma de Caballería, hombre carismático y muy amigo de la Familia Real, grandote –de casi dos metros de altura-. Persona emprendedora e inquieta que desempeñó el cargo de alcalde de Morón de la Frontera por UCD y siempre se mostró comprometido con el colectivo ganadero ocupando cargos directivos en la Unión de Criadores de Toros de Lidia –UCTL-. Fue además uno de los primeros en buscar nuevas alternativas a la cría del toro y abrió para la explotación turística su finca Arenales, situada al lado de la misma base aérea de Morón, donde los aviones americanos pasaban sobre los toros al aterrizar.

Además, el anterior Leopoldo era un personaje con personalidad y carácter. Ahí está la ocasión que viajó a Madrid para una junta de la UCTL y fue atracado por unos delincuentes a punta de navaja; entonces, el Conde, que ya tenía sus años, con temple y medidos los terrenos hizo ademan de dejarse robar y cuando más fiados estaban los atracadores se lió a puñetazos con los tres mandándolos directamente al hospital en otra página heroica de su existencia.

Ahora, con lágrimas de nostalgia, uno recuerda diferentes momentos de esta ganadería, siempre con su sello de dura y que a tantos toreros hizo pasar un quinario; pero también hay páginas para el recuerdo gracias a faenas que han quedado ahí honrando a la divisa y firmados, escribo de memoria, por diestros de la talla de Manolo Cortés, los Campuzano, Cepeda…, más recientemente Luis de Pauloba, Oliva Soto, Pepe Moral. Pero si hay alguna que ocupa un sitio de honor entre los recuerdos vividos por este crítico fue en la feria de Salamanca de 1989. Ocurrió en la tarde del dieciocho de septiembre de 1989, donde se lidiaban toros de Atanasio Fernández para Julio Robles, Espartaco y Rafi Camino, saldándose con ¡diez orejas! Tarde donde además de la inmensa faena de Espartaco pasó a la historia por ser la última actuación de Julio Robles ante sus paisanos, marchándose con cuatro orejas en el esportón de sus éxitos. Aquel día en quinto lugar se lidió un sobrero colorao del Conde la Maza, que estaba inscrito con el nombre de ‘Buñuelo’. Fue un toro muy astifino y peligroso, manso de salida y defendiéndose en el resto de los tercios, al que tuvo que tragar mucho para torearlo en el tercio, cercano a la zona del ‘1’, jugándose la vida ante sus terroríficos pitones para protagonizar otro momento sublime de su biografía en Salamanca, al igual que años antes hizo con ‘Albahaca’, del Conde de la Corte, que dio a las a su carrera y en 1987 frente a ‘Carditieso’, un Atanasio en inolvidable trasteo. Aquella faena fue premiada con las dos orejas, pero sobre todo con la consideración y respeto de toda la afición, que se entregó a un Espartaco que se jugó la vida frente a un astifina sobrero que cogía moscas en el aire.

Ahora, que escribo este artículo con la tinta de la pena, vaya este último recuerdo al Conde la Maza, una divisa que ya entierra su existencia.

 

Manuel Fonseca, un mesonero y taurino cabal

Por Antonio Risueño

Donde había una piscina, una gasolinera y la carretera de Cáceres dejaba atrás su pueblo de El Bodón; allí peleó la vida Manolo durante más treinta años. El restaurante El Refugio fue su vida, como también lo fue de Chus su mujer, desde que la compartía con él.

Cuando el viernes pasado, las campanas de la iglesia tocaban por Manolo, la tristeza de lo perdido embargaba el ambiente. Sin embargo no pudieron con el afecto y el agradecimiento de una multitud que se acercó para darle el último adiós a un hombre de esta tierra.

Manolo, Chus y con el tiempo, su única hija Paula consiguieron que El Refugio fuera un entrañable rincón; donde sus brasas dejaban en el plato las más exquisitas carnes, y la lumbre de encina en invierno y la sombra de la terraza en verano se prestaban al encuentro amigable y el relajo para quien lo necesitaba.

Manolo era un hombre recio: nunca escondió aficiones, ni gustos, ni opiniones,  ni opciones políticas ante nadie; él era como era y punto.  Así consiguió que El Refugio fuera su casa,  donde te encontrabas con él y su familia, y a la vez te sintieras en la tuya. Llegó un momento en que por El Refugio no se pasaba, a El Refugio se iba!

De las paredes de su restaurante colgaban fotos de Julio Robles y la memoria del torero, de las paredes de su alma. Cuanta gente me ha dicho que eran parecidos: con lo que no tragaban, no tragaban!

Hace casi tres décadas en el libro Salamanca, tierra de toros, el recientemente desaparecido  Juan Carlos Martín Aparicio comenta esto, a la hora de reflejar la ganadería del Raboso: “Comemos en El Refugio, bonito mesón de El Bodón, que regentan los taurinos Manuel Fonseca y familia, y que lo han convertido en parada obligatoria de taurinos y empresarios-allí relajados…”  Eso fue El Refugio, eso fue Manolo un lugar y una persona con esencia taurina, donde a nadie se obligaba a ser taurino sencillamente era un lugar contagioso para todo aquel que la afición le corriera por las venas. Durante años pasó por allí lo mas granado de la torería andante, coincidiendo con el fulgor de las ganaderías de Raboso, mayormente y Andrés Ramos. Y a ninguno se le olvidó el sitio.

Ahora, que con 65 años recién cumplidos se lo ha llevado una traicionera cornada al rápido paso de banderillas de la jubilación, confiamos que sea servido para siempre en compañía  de sus padres Nisio y Juana, su cuñado Jenaro, su hermana Angelita, Adolfo el los caballos, Isidro González, Domingo Raboso y su padre, Andrés Ramos y su sobrino Javi, Eugenio ‘El Canario’, Fructuoso El Rubio’. Y tantos otros que hicieron que hicieron del Refugio su casa y que ya los buscamos, con Manolo, tras el teso de la eternidad.

A los que vemos a Manolo y a gran parte de su entorno tras la niebla del pasado, no nos queda más que clamar: Gracias Manolo, gracias por todo y hasta que Dios quiera.

 

 

 

 

Morante se apunta al Carnaval mirobrigense

Poco a poco empieza a repartirse las piezas del particular puzzle del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo. De la edición 2019, que en esta ocasión caerá más tarde de la habitual, a primeros de marzo, ya con las tardes más largas y casi abandonado el largo túnel del invierno. Prácticamente con cuatro meses por delante ya han llegado al Consistorio de la vieja Miróbriga los primeros ofrecimientos de toreros para tomar parte en los festivales, a pesar de que ahora mismo no se sabe aún si el martes se mantiene la novillada picada o si se recupera el festival, decisión que se descifrará esta misma semana.

Lo que si es cierto es que la primera sorpresa ya está ahí. Se trata de la posibilidad de ver sobre las arenas farinatas a un torero genial, nada menos que Morante de la Puebla, quien ha manifestado la ilusión que le haría torear en Ciudad Rodrigo, en el pintoresco coso taurino que se trasforma su principal ágora para la celebración carnavalesca, con ese maderamen que conforman los llamados tablaos  son una obra maestra.

 

La semilla se sembró el pasado Martes de Carnaval. Esa tarde tan fría nada más comenzar la novillada picada y, para sorpresa de todos, allí apareció Morante de la Puebla, en el tablado de la peña UMO –unión de maridos oprimidos-, junto a su amigo Pedro Marques y recibiendo el tributo de entrega de numerosos aficionados, junto a los profesionales que se encontraban en el festejo, caso del matador de toros Alejandro Marcos. Su presencia fue todo un acontecimiento y a nadie dejó indiferente. A él menos, porque aquel ambiente cargado de magia, único en el mundo, además de tener al toro como referencia impactó al genio de La Puebla del Río, más aún al adentrarse en la historia y conocer que allí hicieron el paseíllo grandiosos toreros, entre ellos la leyenda de Antonio Ordóñez. Ese esencia han hecho que él también quiera formar parte de esa historia escrita en Ciudad Rodrigo y ya ha dado la orden para que cuenten con él en 2019.

COLETILLA FINAL: Por cierto no olviden que puede haber otra sorpresa en la próxima edición del Carnaval. ¿Una pista? Un matador de toros muy  querido y deshoja la posibilidad de volver a torear en ese marco. Ahí lo dejo.

Segovia y la peña ‘El Espontáneo’, un lujo taurino

De Segovia a Salamanca hay un paso. Poco más de hora y cuarto separan las dos históricas capitales castellanas por carretera, aunque ahora con la modernidad del Alvia, para quienes prefieren la paz y el sosiego del tren, el viaje se recorta a cincuenta minutos, el tiempo discurrido desde que emprende la marcha en Vialia-Salamanca y se respiran los primeros aires en Segovia-Guiomar, nombres de las correspondientes estaciones.

En coche o en tren siempre es una delicia ir a Segovia, que recibe al visitante con los brazos de par en par antes de admirar el colosal Acueducto desde la plaza del Azoguejo, centro de caminos y desde allí subir por la calle Real al abrazo de la Plaza Mayor. Por esa ascendente y mágica calle Real abarrotada a las horas punta del día por la que pasea todo el mundo. Porque si no subes a la Plaza Mayor por la calle Real queda algo pendiente en la visita.

El pasado viernes volvimos a Segovia para hablar de toros. Por segundo año, la peña El Espontáneo nos invitó a la clausura de su ciclo taurino, que alcanzaba la XXXIV edición para hablar de toros. De la Fiesta, que en esta ocasión inicialmente era para disertar sobre los grandes toreros de nuestra Castilla y acabamos en un coloquio abierto e intenso. Las dos horas se pasaron en un periquete, porque ante un público de tanta calidad -con mucha juventud, por cierto-, que abarrotaba el salón de actos de la residencia Emperador Teodosio era un lujo. Público en el que había además muchas personalidades del ámbito taurino, ejemplo del bejarano José Luis García, tantos años presidente del coso segoviano, al que dio prestigio y seriedad; cerca de él el prestigioso otorrino Antonio Rico, aficionado de tronío; también don Eleuterio Sánchez, quien tiene el ‘Cossío’ en su cabeza; del gran Manolo, que además es directivo de la peña, del singular Lope Tablada, extraordinario pintor taurino. En primera fila el apoderado Manolo Lozano; entre el público Ismael Díaz, de la peña  ‘15 de agosto’ del Espinar y muchos más. Diseminados entre ellos amigos llegados de Mozoncillo, Ortigosa del Monte, Carbonero El Mayor, Sepúlveda, Cantalejo, Santa María La Real… para departir con la pasión que nos une.

Presentados por Óscar Arcones y con la compañía de Abel Rodríguez, vicepresidente de la peña El Espontáneo y encargado de clausurar las jornadas, se analizó toda la grandeza aportada por nuestra Castilla a la Tauromaquia, todo rebozado en anécdotas de los protagonistas.

No me canso de repetirlo. Fue un lujazo dentro de un día que quedó apuntado en un montón de agradables vivencias y perpetuado en un precioso cuadro de Lope Tablada, el pintor que ha plasmado la belleza de la Tauromaquia en sus pinceles y es otro embajador más de ese capital donde la visita siempre es un acontecimiento. Y ya, de regreso en casa, habrá que pensar en volver. Porque ir a Segovia siempre es un acontecimiento y hay que dar siempre las gracias a los amigos de la peña taurina El Espontáneo.

Perera, el valor de la independencia

A Miguel Ángel Perera poder mantener el peso de la independencia siempre le hizo estar en primera línea de fuego. No le quedaba otra. Un escalón por encima del resto y a dar la cara allá en la plaza que fuera para ganarse los contratos mientras el resto de las figuras tenían hecha la temporada en febrero.

Nunca escurrió el bulto en las mejores ferias anunciándose muchas veces con corridas de las que huyen figuras. Pero Perera era sabedor que para seguir a su aire –independencia de verdad- no le queda otra. Y, en su momento, llegaron ‘adolfos’ en Madrid y otros encierros que no quieren toreros de campanillas. Menos él y escasas excepciones, que siempre ha ido de frente y por eso desde los despachos del ‘sistema’ tratar de zancadillearlo. O de provocarle un tropezón para buscar una justificación y excluirlo de carteles. Pero Perera sigue yendo a más, sin amedrentarse y dejando en su piel el recuerdo de tremendos costurones. Como aquel de la feria salmantina de 2015  que durante varias horas hizo temer por su vida . Pero Perera remontó ese difícil momento para volver a lucha. A la primera línea del fuego en las trincheras del toreo, con el dolor de ver cómo después quedaba fuera de muchas ferias, entre ellas Salamanca y Logroño, donde se ganó un sitio en sus carteles.

PereraI

Ahora, para 2019m debe seguir haciéndose fuerte con su verdad. Con la que él defiende en el ruedo con su valor, temple y buen torear, mientras que Fernando Cepeda -¡que gran capote tenía usted, maestro!- lo haga en los despachos sin tener que mirar a los lados. Con la integridad de un torero modélico por su forma de defender su carrera y al que tantas veces han tratado de dejar en las cunetas. Porque tratar de dejar aislado a este torerazo prototipo de la independencia es otra tremenda aberración. Es una figura con todas las letras al que nadie ha regalado nada, pero al que se busca regatearle los elogios

Toreros como este de Puebla del Prior que lleva años saboreando las mieles de ser figura merecen la pena y son más necesarios que nunca para esta Fiesta en la que se olvidan en los despachos lo que se gana en las arenas. Como ha hecho Miguel Ángel Perera, que siempre está en primera línea de fuego. Y con la verdad por delante.