Volver sobre los pasos perdidos

La noticia saltaba el sábado a los medios: Carlos Zúñiga y Morenito de Aranda se vuelven a encontrar y caminarán juntos. De momento sorprendió que esta pareja vuelva a la misma senda tras la tortuosa ruptura de hace una década. Pero de los arrepentidos será el reino de los cielos y no hay nada más sano que alzar la bandera blanca de la paz.

Me encanta ver a Zúñiga, taurino de la vieja escuela, de nuevo velando por la carrera de Morenito de Aranda. De ese Morenito que empezó a apoderar siendo un becerrista en el tiempo que estuvo llamado a ser un niño prodigio del toreo. Después, el diestro creció, no solamente en estatura, para hacerse un torero de enorme clase, con empaque y una interpretación que lo ha aupado a ser un torero de culto, con infinidad de seguidores. Y ahí, para conducirlo a la élite estará de nuevo Carlos Zúñiga, el hombre oportuno en esta carrera, quien sabrá tensar las cuerdas en las despachos o decir la palabra oportuna en la plaza. Más aún con la motivación y ganas del veterano taurino, deseoso de demostrar quién es tras tanta zancadilla y turbaciones de los últimos tiempos.

Ahora esta pareja castellana vuelve sobre los pasos perdidos y ojalá que quien más lo agradezca sea la propia Fiesta. Que tan necesitada está de gente que vaya por libre y sin ataduras.

PD: Las fotos son de los siguientes blog: Desde el callejón y Federación Taurina Vallisoletana.

Acerca de Paco Cañamero

En tres décadas largas juntando letras llevo recorrido mucho camino y ya se divisa la bandera ajedrezada del final del camino. En ese tiempo aprendí todo lo bueno que sé de esta profesión y todo lo malo (que es mucho). He entrevistado a cientos y cientos de personajes de la más variopinta condición, tanto en medio locales, como regionales y nacionales; además de conferencias por toda España y Francia. Pendiente siempre de la actualidad, me gustan los toros y el fútbol, enamorado del ferrocarril y si estoy a gusto en una buena tertulia regada con un tinto me olvido del móvil. Soy enemigo del ego y de los trepas, que tanto los he sufrido. Llevo escrito treinta y nueve libros y también he plantado árboles. Un mal día le puse los cuernos a mi profesión para entrar en política y fue el mayor error de todos los cometidos en mi vida, al encontrar un mundo de traiciones, puñaladas por la espalda y falsedades que acabó convertido en un infierno hasta el punto que casi me cuesta la vida. Aunque esa es otra historia.

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